martes, 14 de febrero de 2017

Caramelos de goma caseros

Esta receta pensaba haberla publicado un poco más adelante. Tengo preparada la de una tarta de queso y limón y estas gominolas sirvieron como adornarla. He decidido ponerla hoy porque es San Valentín, un día muy, pero muy, azucarado. Además, algunas las hice con forma de corazón y las usé en las en fotografías.

La receta está en muchos blogs de internet y no ponen la autoría. Digamos que parece ser vox populi. 

Yo las he hecho de limón y, para que no fueran excesivamente ácidas, parte del líquido es agua, si hubieran sido de naranja o mandarina, hubiera usado solo zumo. He utilizado azúcar blanquilla y azúcar en polvo para rebozarlas y la verdad es que no se luce mucho en azúcar en polvo, pero si los caramelos hubieran sido de fresa, por ejemplo, hubiera quedado más chulo.

He usado moldes de silicona para las figuras y un molde de plástico rectangular para hacer las formas cúbicas que he cortado con un cuchillo.


Ingredientes: 
  • 1 sobre de gelatina Royal® de limón o del sabor que más os guste.
  • 2 sobres de gelatina neutra de Royal® 
  • 50 ml de zumo de limón.
  • 150 ml de agua.
  • 300 g de azúcar blanquilla.
  • Más azúcar para rebozar (blanquilla o en polvo).
  • Aceite de girasol para engrasar los moldes.
Elaboración:
  1. Colocaremos en una cacerola el agua y el zumo y disolveremos la gelatina y el azúcar.
  2. Pondremos el recipiente al fuego y lo coceremos unos minutos sin dejar que hierva hasta que el azúcar se haya disuelto por completo.
  3. Engrasaremos la superficie de los moldes con aceite y verteremos la mezcla.
  4. Dejaremos que se endurezca en la nevera unas seis horas.
  5. Desmoldaremos los dulces y los pasaremos por el azúcar.


Una novela:
Y hablando de amor, el mejor libro que leí el año pasado se titula "El lado oscuro del amor" de Rafik Schami. Partiendo de una historia tipo Romeo y Julieta, el autor nos hablará de Oriente Próximo desde el final del Imperio Otomano hasta nuestros días. La novela está plagada de personajes a cual más interesante. El escritor define su libro como un mosaico en el que las múltiples historias serían las teselas que lo forman. 

Los enamorados Farid Mushtak y Rana Shahin sufrirán debido a todos los prejuicios y condicionamientos de su familia. El honor, la sangre y la religión serán la causa de esos prejuicios.

Mucho más que recomendable.
"Curiosamente, al principio la tomó por una musulmana. También ella pensó que era musulmán. Al contrario que los nombres puramente musulmanes, como Mohamed, Alí, Aisha y Fátima, o los cristianos típicamente europeos como George, Michael y Therese, los nombres Farid y Rana no revelaban nada sobre la pertenencia a una confesión. Farid significa «único», «valioso», mientras que Rana alude a «la belleza que atrae largamente la mirada».
Ella supuso que era un pariente de la familia Sabuni. La fascinaron especialmente su voz y sus manos, pero de repente se contuvo sobresaltada, dolorosamente consciente de que estaba resbalando hacia algo por lo que su tía Yasmín había pagado con su vida. También ésta se había enamorado de la voz y las manos de su Jalal. 
Cuando su amado habló, le había contado a Rana poco antes de su asesinato, a ella le temblaron las piernas, y cuando la tocó con sus finos dedos, estuvo perdida. 
Rana trató de no fijarse en Farid. De todos modos, desde su llegada había estado ocupada en quitarse de encima a Kamal, que le lanzaba miraditas y se deshacía en alusiones. Decía con todo descaro que si una cristiana como ella lo amara, se convertiría al cristianismo y arrostraría por ella incluso la muerte. Y se reía con descaro, diciendo que al menos así sería un auténtico mártir del amor. A Rana no le gustaban esas bromas. No apreciaba a Kamal, pero no le dio ninguna respuesta cortante porque no quería poner en peligro la amistad con la hermana de éste. Porque, en secreto, Dunia estaba en contra de la occidentalización de su familia. Siguiendo rigurosamente la tradición islámica, quería casarse con un poderoso musulmán y mirarse en él. «Todo pasa, el amor, la virilidad y la belleza. Lo único que cuenta para mí es el profundo sentimiento de respeto hacia un gran hombre», le había dicho a Rana antes de cumplir catorce años. Era de esas personas que a los diez ya saben lo que quieren y en qué se van a convertir."
Una canción:
Y aquí va una de amor y azúcar..."Sugar, sugar" es una canción de 1969 que interpretaba un grupo musical ficticio de dibujos animados: The Archies. 



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