sábado, 26 de noviembre de 2016

Tarta mousse de chocolate blanco y cereza

¿No tenéis la sensación de que nos están atropellando la vida? Por lo de las Navidades, digo. En cuanto pasó Todos los Santos plantaron en el centro comercial de al lado de mi casa un espacio para los adornos de Navidad con villancicos y todo. Me molesta esa manera de meter prisa. A final de julio empiezan a hablar de la vuelta al cole, al volver al cole ya nos empiezan a hablar de Todos los Santos y así todo el año. Como si la vida no se nos fuera deprisa sin necesidad de empujarla.

Pues nada, mucho bla, bla, pero yo también he caído en esta trampa aceleradora de tiempo porque esta semana traigo un ensayo de un posible postre para Nochebuena. Es más historiado de lo que suelo poner en el blog. Tengo que darle alguna vuelta a la receta y mejorar la técnica para que quede con mejor pinta, pero no ha quedado mal. En la forma de elaborarlo he puesto que se necesitan unas láminas de acetato. Yo no lo he usado porque, como suelo hacer, he improvisado algo casero, pero veo que para que quede bien se necesita, así que la próxima vez compraré el dichoso acetato y se acabó.

Para adornar la tarta he usado unos barquillos que he comprado esta semana. Además de estar muy ricos vienen en una caja bien chula. Estos barquillos los he comprado en una tienda estupenda de mi ciudad. Se llama Alimentación Azuaga y está en Torrero, justo en la avenida. Es una tienda de esas de toda la vida en la que entras y te lo llevarías todo. Allí trabaja Laura, que tanbién se encarga de informar de los productos de la tienda en Facebook. Ella tiene la culpa de que me decidiera a cruzar Zaragoza de punta a punta para llevarme los barquillos...y abanicos de chocolate, turrones, congrio y una barra de pan que olía como el pan de pueblo de cuando era pequeña.. Además, Olivia, que es la dueña de la tienda, me explicó cómo podía usar el congrio porque yo no lo había probado nunca. Por cierto, si no fuera este un blog de dulces os iba a poner la receta de los garbanzos con congrio al estilo de Calatayud que hice. Modestia aparte, estaban para quitarse el sombrero.

Como digo, la tarta es un poco historiada, pero podéis simplificarla tanto como queráis. En lugar de hacer un núcleo de mousse de cerezas podéis hacer la tarta en dos mitades iguales. Hacéis un día uno de los sabores, lo congeláis y al día siguiente le ponéis el otro sabor. En lugar de poner la base de brownie como he hecho yo, podéis poner una de galletas. En este tipo de tartas suelen usar coberturas con una terminación muy brillante, tipo espejo. Son muy bonitas, pero me resultan muy dulces. Yo he usado la que le pongo a la tarta Tarta sacher, que tampoco queda mal.

Otra cosa, conviene que os organicéis para hacer el postre. Yo lo he hecho en dos días. Preparando el primer día por la mañana el bizcocho y la mousse de cereza. Por la tarde la mousse de chocolate blanco y al día siguiente por la mañana lo desmoldé todo y le puse la cobertura.

Para las mousses de chocolate blanco y de cerezas he adaptado una receta de Bavette. La base de brownie es de Chocolateando, del Canal cocina.

Como la tarta es un poco liosa de hacer, preguntadme las dudas que os surjan.



Ingredientes:

Para hacer la tarta he usado dos aros, uno de 16 cm de diámetro y otro de 10 cm. También se necesita acetato para forrar las paredes de los aros, lo podéis comprar en las papelerías como láminas para transparencias. 


Bizcocho de chocolate aro de 16 cm

  • 60 g de harina normal.
  • 2 g de levadura química.
  • 2 huevos, separamos las claras de las yemas.
  • 60 g de chocolate negro para fundir Nestlé.
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente (textura pomada).
  • 100 g de azúcar blanquilla.
Mousse de cerezas
  • 250 de mermelada de cereza pasada por la trituradora y colada (o cualquier otra mermelada de frutos rojos).
  • 4 g de gelatina en hojas.
  • 200 ml de nata para montar.
Mousse de chocolate blanco:
  • 180 g de chocolate blanco de Nestlé postres.
  • 12 g de azúcar blanquilla.
  • 175 g de nata semimontada.
  • Crema inglesa: 
    • 1 yema de huevo.
    • 65 ml de leche.
    • 75 ml de nata líquida.
    • 3 g de gelatina en hojas.
Cobertura de chocolate negro:
  • 100 g de chocolate negro en tableta.
  • 100 g de nata para montar.
  • 20 g de mantequilla.
Elaboración:
Primer día por la mañana
Brownie de chocolate:
  1. Precalentaremos el horno a 180ºC con la resistencia arriba y abajo.
  2. Fundimos el chocolate en el microondas, de poco en poco, en fracciones de 15 o 20 segundos con cuidado de que no se nos queme. Cada vez que lo saquemos le daremos vueltas con una cuchara. Lo reservaremos.
  3. En un recipiente aparte mezclaremos con unas varillas la mantequilla a temperatura ambiente con la mitad del azúcar y la yema. 
  4. Agregaremos el chocolate y mezclaremos hasta que se integre todo.
  5. Montaremos la clara con el resto del azúcar hasta obtener un merengue fuerte.
  6. Incorporaremos la mitad de la clara montada a la mezcla de chocolate, removeremos con cuidado con una paleta.
  7. Agregaremos la harina y la levadura química tamizadas a la mezcla y la integraremos con cuidado.
  8. Por último incorporaremos el resto de la clara montada y la mezclaremos bien.
  9. Pondremos la mezcla en el molde, en mi caso fue en un aro untado con mantequilla y espolvoreado con cacao (en lugar de harina para que no se tiñera) que coloqué sobre una bandeja con papel de hornear. 
  10. Coceremos a 180ºC durante unos 25 minutos.
  11. Dejaremos enfriar por completo.
Mousse de cerezas: 

  1. Pondremos las hojas de gelatina en agua fría para que se hidraten,
  2. Haremos un puré con la mermelada triturándola con una batidora eléctrica y colándola. 
  3. Calentaremos la mermelada y cuando casi rompa a hervir la separaremos del fuego y le incorporaremos la gelatina bien escurrida. Mezclaremos todo bien para que se integre.
  4. Dejaremos que se entibie.
  5. Montaremos la nata medio punto, esto es semimontada, Sabréis que ya está lista cuando veáis que las varillas van dejando ondas pero la nata todavía no hace picos.
  6. Incorporaremos la mitad de la nata al puré de cerezas. Lo mezclamos bien y seguidamente incorporamos esta mezcla al bol en el que está el resto de la nata. Lo integramos con una paleta de cocina y movimientos envolventes. 
  7. Rellenaremos con la preparación un aro de 10 cm al que le habremos puesto una lámina de acetato alrededor y papel film en la base. Yo coloco el aro dentro de un recipiente de plástico para poderlo meter dentro del congelador.
  8. Dejaremos que se congele por lo menos 4 horas.
Transcurridas las 4 horas:
Mousse de chocolate blanco:
  1. Trocearemos el chocolate blanco y lo derretiremos en el microondas muy lentamente, en fracciones de 20 segundos y removiendo entre los intervalos. Hay que tener mucho cuidado porque el chocolate blanco se estropea con facilidad. Si no estáis seguros de hacerlo al microondas, fundidlo al baño María también con cuidado.
  2. Ponemos a hidratar la gelatina en agua fría.
  3. Haremos una crema inglesa aparte: Mezclaremos la yema con el azúcar. En una cacerola calentaremos la nata líquida y la leche hasta que rompa a hervir. La retiraremos del fuego y la verteremos sobre la yema que tenemos preparada.  Mezclaremos todo bien y lo volveremos a poner en la cacerola para cocerlo a fuego muy suave hasta que espese. Todo el tiempo batiendo con unas varillas manuales. Lo retiraremos del fuego, lo pasaremos a un cuenco limpio y le incorporaremos la gelatina escurrida.
  4. Añadiremos la mitad del chocolate que tenemos fundido, lo mezclaremos muy bien con una espátula hasta que brille, le añadiremos entonces el resto del chocolate y volveremos a mezclar.
  5. Montaremos la nata a medio punto. Añadiremos como un tercio de la nata a la crema anterior y la integraremos con movimientos envolventes con una espátula. Por último agregaremos el resto de la nata y volveremos a mezclarlo todo.
Montaje:
  1. El aro lo coloqué dentro de un recipiente de plástico.
  2. Cortaremos el bizcocho de chocolate por la mitad, o lo dejaremos del grosor que prefiramos. Colocaremos la mitad del bizcocho dentro del aro para hacer la base. 
  3. Desmoldaremos la mousse de cerezas y la colocaremos sobre la base de bizcocho en el centro.
  4. Pondremos acetato en la pared interior del aro.
  5. Verteremos la mousse de chocolate blanco hasta el mismo nivel que la mousse de cereza o un poco más.
  6. Meteremos la preparación al congelador.
Al día siguiente:
Cobertura de chocolate:
  1. Trocearemos el chocolate y lo colocaremos en un cuenco junto con la mantequilla a temperatura ambiente.
  2. Pondremos a hervir la nata en una cacerola.
  3. Verteremos la nata caliente sobre el chocolate y la mantequilla y lo batiremos con unas varillas manuales para que la mezcla brille.
  4. Desmoldaremos la tarta que tenemos en el congelador.
  5. Verteremos en la superficie todo el chocolate y moveremos un poco la tarta a los lados para que escurra por los bordes.
  6. Conservaremos la tarta en la nevera.

Un poema:
Mi asociación de ideas viene relacionada con los barquillos de chocolate que he usado para adornar. Como los barquillos los han hecho en Andalucía, voy a poner un poema de un andaluz universal. Federico García Lorca nació el año 1898 en un pueblo de Granada, Fuente Vaqueros. Es el poeta más influyente del siglo XX y pertenece a la llamada Generación del 27. Murió fusilado con 38 años al iniciarse la Guerra Civil española.

Y como hoy está lloviendo he elegido el poema titulado "Lluvia". Este poema lo escribió Lorca cuando tenía 21 años y describe el efecto de la lluvia sobre las emociones.

He elegido la voz de un locutor que se llama Joan Mora.

Una canción:
Hace unos días falleció Leonard Cohen con 82 años. Cohen se enamoró de Lorca cuando leyó un poema suyo a los 15 años. Siempre dijo que Lorca había sido el poeta que más le había influido en su juventud.

Cuentan que cuando Leonard Cohen vino a España a recoger el premio Príncipe de Asturias visitó la casa museo de Lorca y delante de una fotografía de su ídolo se puso a hacer yoga porque quería imbuirse bien de su espíritu. La canción que voy a poner es una adaptación del poema Pequeño vals vienés que pertenece al poemario "Poeta en Nueva York" . Se titula "Take this Waltz" y Leonard Cohen dijo que le había costado hacerla 150 folios y una depresión. Lo incluyó en su disco de 1988 
"I´m your man".


martes, 15 de noviembre de 2016

Bollos de canela suecos (Kanelbullar)

Los llaman bollos de canela, Kenelbullar en sueco, pero también saben mucho a cardamomo. Cuando los haces, además del calorcito que suelta el horno, inundas la cocina de olor especiado, un olor que hace la casa más acogedora...bueno, eso es lo que opinan algunos suecos que aparecen en el reportaje que me ha decidido a hacerlos

Los Kanelbullar son uno de los dulces más típicos de Suecia y los llevan elaborando desde principios del siglo pasado. El reportaje que comento está hecho en una cafetería de la ciudad de Umea en Suecia. La cafetería se llama Nya Konditoriet y es famosa, además de unos kanerbullar con club de fans,  porque Stieg Larsson era cliente habitual.

Aunque la receta que utilizo es del blog MJ, le he dado el peso y la forma de la cafetería Nya Konditoriet que debe ser la más tradicional. La masa hay que trabajarla bastante porque tiene que quedar lisa y elástica. Yo he usado una amasadora manual (la única que tengo) pero lo ideal sería un robot de cocina o una amasadora grande. He hecho algunos cambios respecto a la receta original. Les he puesto la mitad de cardamomo del que proponen. Yo tengo cardamomo en semillas y lo he tenido que moler. El aroma y el sabor es tan intenso que no me he atrevido a poner todo el que sugerían, y desde luego no me arrepiento porque aún así predomina este sabor sobre la canela.

Dejad que pasen al menos un par de horas antes de que os comáis los bollos porque el sabor es más intenso. Podéis conservaros en una lata de metal tranquilamente un par de días porque, aunque la textura cambia un poco, siguen estando buenos. También se pueden congelar. 

Están muy ricos acompañados de leche con café o cacao.


Ingredientes:
Para 16 bollos de unos 90 g.

Masa de los bollos:
  • 750 g de harina de todo uso.
  • 100 g de azúcar blanquilla.
  • 120 g de mantequilla.
  • 35 g de levadura fresca de panadero.
  • 300 ml de leche.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 1/2  cucharadita de cardamomo molido.
  • 1 huevo grande.
Relleno: (la próxima vez haré más cantidad porque creo que se queda un poco justo).
  • 100 g de mantequilla,
  • 50 g de azúcar (ponedle más si os gustan dulces porque no lo son en exceso).
  • 2 cucharadas soperas de canela molida.
Decoración:
  • 1 huevo.
  • 2 cucharadas de agua.
  • Azúcar perlado.
Elaboración:
Precalentar el horno a 200ºC.
  1. Derretiremos la mantequilla en el microondas, le añadiremos la leche un poco tibia y, con ayuda de los dedos, disolveremos la levadura.  
  2. Tamizaremos la harina, la colocaremos en un cuenco grandote, haremos un hueco en el centro y añadiremos el azúcar, la sal, el cardamomo, el huevo batido y el preparado en el que tenemos disuelta la levadura.
  3. Amasaremos hasta que la masa se separe de los bordes del cuenco y quede elástica (para saber si está bien amasada hay que comprobarlo con la prueba del gluten).
  4. Taparemos la masa con un paño de cocina y dejaremos que  repose en un lugar cálido (el interior del horno que habremos calentado un poco (menos de 50ºC). Tiene que doblar el tamaño. Aproximadamente ocurrirá en una hora.
  5. Fundiremos la mantequilla para el relleno y disolveremos en ella la canela y el azúcar. Dejaremos que se enfríe hasta que tenga una consistencia de pomada.
  6. Dividiremos la masa en dos partes para hacerla más manejable.
  7. Espolvorearemos la mesa con harina, colocaremos la masa encima y la estiraremos con un rodillo dándole forma rectangular de unos 3 mm de grosor.
  8. Untaremos la mantequilla con la canela y el azúcar por toda la superficie de la masa. 
  9. Doblaremos la masa por la mitad y volveremos a estirar la masa.
  10. Con ayuda de un cortapasta cortaremos tiras de masa de 1,5 cm de ancho.
  11. Repetimos el proceso con la otra mitad de masa.
  12. Formaremos el bollo enrollando la masa como si fuera un ovillo de lana poniendo una tira sobre otra hasta que pese unos 90 g. (alguna tira puede que la tengáis que partir en dos).
  13. Dejaremos los bollos sobre una bandeja de horno a la que le habremos colocado papel de cocina, y lo aplastaremos un poco.
  14. Pintaremos la superficie con la mezcla de huevo batido y agua y los adornaremos con azúcar perlado.
  15. Hornearemos durante 15 minutos a 200ºC.
  16. Dejaremos que se enfríen los bollos sobre una rejilla.
Volveré a hacer estos bollos dentro de poco e intentaré poner fotos del proceso. Echadle un ojo al vídeo de la cafetería sueca y así os haréis a la idea de cómo se hacen.

Una novela:

Aparte de clásicos como Ágatha Christie y Arthur Conan Doyle, yo no había leído prácticamente ninguna novela negra hasta que cayó, mejor dicho, hasta que mi hermana puso en mis manos "Los hombres que no amaban a las mujeres". Esta novela fue un bombazo mundial. Además de estar bien escrita, ser completamente adictiva, tener un personaje femenino fantástico y denunciar el maltrato sobre las mujeres, tristemente contribuyó a su fama el hecho de que Stieg Larsson falleciera poco antes de su publicación.

El aspecto de Lisbeth Salander es el de una punk extrema con piercings por todos los lados y con un gran dragón tatuado en la espalda. Bebe y fuma mucho, es bisexual, una gran investigadora pricada y magnífica hacker.
"A Armanskij le costaba hacerse a la idea de que si investigadora estrella fuera una chica pálida de una delgadez anoréxica, pelo cortado al cepillo y piercings en la nariz y en las cejas. En el cuello llevaba tatuada una abeja de dos centímetros de largo. También se había hecho dos brazaletes: uno en el bíceps izquierdo y otro en el tobillo. Además, al verla en camiseta de tirantes, Armanskij había podido apreciar que en el omóplato lucía un gran tatuaje con la figura de un dragón. Lisbeth era pelirroja, pero se había teñido de negro azabache. Solía dar la impresión de que se había levantado tras haber pasado una semana de orgía con una banda de heavy metal. 
En realidad, no tenía problemas de anorexia; de eso estaba convencido Armanskij, Al contrario: parecía consumir toda la comida basura imaginable. Simplemente había nacido delgada, con una delicada estructura ósea que le daba un aspecto de niña esbelta de manos finas, los tobillos delgados y unos pechos apenas se adivinaban bajo su ropa. Tenía veinticuatro, pero aparentaba catorce." 

Una canción:

Como los Kanelbullar son un icono sueco, voy a poner un grupo también icónico de aquel país. Por supuesto estoy hablando de los muy suequísimos Abba. 

Me ha costado decidirme por una canción porque, para qué nos vamos a engañar, aunque yo nunca incluiría a este grupo como uno de mis favoritos, muchas de sus canciones forman parte de mi infancia y me gustan. Así que, después de hacer un tour por sus grandes éxitos, he elegido una canción que me parece bastante chula y no es de las más oídas. Se trata de "The winner takes it all" que apareció en el disco "Super Trouper" de 1980.