lunes, 21 de diciembre de 2015

Tortas imperiales

Para hoy traigo unas Tortas imperiales. Se trata de un dulce típico español que se consume en Navidad. Realmente son casi como el turrón de Alicante pero se hace con avellanas, se presenta entre obleas con forma redonda y son más estrechas.

He sacado la receta, tal cual y sin modificar, de Angelita Alfaro. Hace unos años presentó un programa de dulces navideños en Canal cocina y he hecho un par de recetas suyas. Esta es la primera.

Para qué os voy a engañar, no es una receta fácil. A mí no me ha quedado la pasta tan lisa como a la cocinera de la que me he copiado, aunque están muy ricas. Creo que el problema ha sido intentar tener la crema al fuego los 45 minutos que pone la receta. La tuve unos 40 o así y debí retirarla antes. Las causas de que se haya secado un poco la crema pueden ser porque yo he hecho la mitad de las cantidades que propone y porque mi vitrocerámica no se regula demasiado bien y he tenido el fuego demasiado alto.  

Os dejo el enlace al vídeo de Angelita Alfaro y podéis ver cómo lo hace ella.

Tened paciencia porque merece la pena.


Ingredientes: Para 12 obleas de 7 cm de diámetro.

  • 150 g de azúcar blanquilla.
  • 75 g de miel suave de color claro.
  • 1 clara de huevo.
  • 200 g de avellanas tostadas enteras.
  • 24 obleas de 7 cm de diámetro (corté las obleas con un cortante circular de repostería).
Elaboración:
  1. Pondremos en una cacerola el azúcar y la miel, dejaremos que se fundan a fuego muy bajo. 
  2. Montaremos la clara de huevo muy firme.
  3. Añadiremos la clara a la preparación anterior removiendo sin parar.
  4. Coceremos a fuego muy, muy bajo (todo lo más bajo que podáis) sin dejar de remover. Se os tiene que quedar una crema lisa y blanca. En la receta original pone 45 minutos de cocción removiendo sin parar, yo lo tuve algo menos y aún así, como he comentado en la introducción, debería haber dejado de cocer la crema antes.
  5. Añadiremos las avellanas y las integraremos.
  6. Colocaremos la crema con las avellanas sobre una oblea y aplastaremos con mucho cuidado con otra oblea.
  7. Dejaremos que se enfríen y endurezcan dos días antes de consumirlas.


Una película:
A ver, frikis del mundo. Si os hablan de "imperial", ¿en qué pensáis? ¡Claro que sí!, en La Guerra de las Galaxias.,,concretamente en la segunda peli de las viejas: "El imperio contraataca". 

Aprovechando que estos días se estrena la séptima entrega de la saga, he vuelto a ver la segunda y tercera de las viejas, porque la primera, señoras y señores, la he intentado ver dos veces en estos últimos años, y me he quedado frita. La que más me gusta de las tres es "El imperio contraataca" que se estrenó en EEUU el 21 de mayo de 1980 y fue dirigida por Irvin Kershener. 

Os pongo la mejor frase de la película. Es un consejo que el Maestro Yoda da a su discípulo Luke Skywalker: ¡Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes!

Un tema musical:
Es previsible la música que voy a poner. 

"La marcha imperial" es uno de los temas más conocidos de la saga Star Wars. Es el tema que acompaña a Darth Vader. Apareció por primera vez en la película "El imperio contraataca" y está compuesto por John Williams.

Hay varias versiones de este tema en youtube, yo os propongo el de la Vienna Philharmonic Orchestra.


domingo, 13 de diciembre de 2015

Coquitos

Este un dulce tradicional que está muy extendido por toda España y también en algunos países de latinoamérica. Podéis encontrarlo como Coquitos, Cocadas o Sultanas de coco según el lugar en el que lo busquéis.

Su origen no está claro porque, buscando en Internet, he visto que se lo atribuyen tanto a un pastelero de Medina del campo como a unas monjas de clausura de Coria (Cáceres). También se dice que son muy típicas de Córdoba y allí cuentan que es de origen árabe pues Abderramán III se las daba de comer a sus invitados. Desde luego, en mi opinión, tiene más pinta de ser árabe que otra cosa.

No es que se trate de un dulce navideño propiamente pues lo encontramos todo el año en las pastelerías, pero creo que en muchas casas también se sirve por estas fechas. Mi madre siempre compraba para Navidad.

Me hubiera gustado hacer los típicos Coquitos rizados que se hacen con una manga pastelera, pero no me salieron bien así qué, después de pelearme con la dichosa manga, hice unas bolas a mano y se acabó. Les he añadido chocolate por encima para sentirme todavía más culpable al comerlas.


Ingredientes:
Para unos 18 coquitos.
  • 250 g de coco rallado.
  • 250 g de azúcar blanquilla.
  • 3 huevos.
  • La ralladura de un limón.
Elaboración:
  1. Mezclaremos en un recipiente el coco, el azúcar y la ralladura de limón.
  2. Añadiremos los huevos y mezclaremos todo bien.
  3. Esperaremos una media hora para que se hidrate el coco y la masa tome una consistencia pegajosa pero manejable.
  4. Formaremos bolitas y las colocaremos en una bandeja con papel para hornear.
  5. Coceremos a 200º con calor arriba y abajo hasta que estén doradas. Unos 7 minutos más o menos, depende del tamaño de las piezas. Tienen que quedar firmes por fuera pero jugosas por dentro.
  6. Dejaremos que se enfríen sobre una rejilla.
  7. Podemos pintar un poco la superficie con chocolate de cobertura fundido. Si lo hacéis mientras el coquito está caliente la capa de chocolate será más fina y resbalará. Si se lo añadís cuando esté frío, se solificará más rápido y quedará más grueso, como he hecho yo.
Como están hechas con huevos y por dentro quedan húmedos, yo los guardo en la nevera y los saco un rato antes de comerlos para que se templen.



Un cuento:
El texto de hoy va de Navidad, concretamente del árbol navideño porque en muchas casas ya estará puesto, o aprovecharéis este fin de semana para adornarlo.

Hace poco leí un cuento de Truman Capotte que aparece en el libro Desayuno en Tiffany´s. Ya os recomendé ese libro por aquí porque me gustó mucho. Pues bien, el último cuento del libro se titula "Un recuerdo navideño" y es muy tierno. Está basado en recuerdos de la infancia del escritor.

 Si no habéis leído a Truman Capotte, ya estáis tardando.

Un baúl que hay en la buhardilla contiene: una caja de zapatos llena de colas de armiño (procedentes de la capa que usaba para ir a la ópera cierta extraña dama que en tiempos alquiló una habitación de la casa), varios rollos de gastadas cenefas de oropel que el tiempo ha acabado dorando, una estrella de plata, una breve tira de bombillas en forma de vela, fundidas y seguramente peligrosas. Adornos magníficos, hasta cierto punto, pero no son suficientes: mi amiga quiere que el árbol arda «como la vidriera de una iglesia baptista», que se le doblen las ramas bajo el peso de una copiosa nevada de adornos. Pero no podemos permitirnos el lujo de comprar los esplendores made-in-Japan que venden en la tienda de baratijas. De modo que hacemos lo mismo que hemos hecho siempre: pasarnos días y días sentados a la mesa de la cocina, armados de tijeras, lápices y montones de papeles de colores. Yo trazo los perfiles y mi amiga los recorta: gatos y más gatos, y también peces (porque es fácil dibujarlos), unas cuantas manzanas, otras tantas sandías, algunos ángeles alados hechos de las hojas de papel de estaño que guardamos cuando comemos chocolate. Utilizamos imperdibles para sujetar todas estas creaciones al árbol; a modo de toque final, espolvoreamos por las ramas bolitas de algodón (recogido para este fin el pasado agosto). Mi amiga, estudiando el efecto, entrelaza las manos.

—Dime la verdad, Buddy. ¿No está para comérselo?

Una canción:
No, tranquilos, no voy a poner un villancico. En los centros comerciales y en los supermercados nos tienen tan fritos con los villancicos que, cuando llega Navidad, estamos saturados. Pero, la verdad, esta vez no sé qué poner, así que allá va una dulce canción en la dulce voz de Stacey Kent.  Además, estoy de acuerdo con el título, este loco mundo necesita amor, que es lo único que hay en poca cantidad, porque de odio vamos sobrados.

"What the World Needs Now Is Love" es una canción de 1965 con letra de Hal David y música compuesta por Burt Bacharach. Aparece en el disco "Candid Moments" de la cantante de jazz Stacey Kent. Es un precioso y dulce disco.