sábado, 27 de junio de 2015

Tarta de Coca-Cola®, chocolate y cerezas

Os vais a tener que creer que esta tarta tiene cerezas, porque en la foto de corte no se distinguen. Y, para ser sincera, tampoco es que se noten demasiado al comerla. Las fotos que aparecen en los blogs que he visitado tienen unas tartas con trocitos rosas y hacen que la tarta sea más vistosa, pero es que han utilizado guindas confitadas y yo he puesto cerezas naturales.

Es una tarta densa que adquiere su consistencia húmeda si se deja reposar de un día para otro en la nevera. A mí me gusta que esté un poco templada a la hora de comerla porque tiene mucho más sabor que fría. Es muy parecida en aspecto, sabor y textura a la Tarta Guinnes de chocolate

La receta la he sacado del blog Julia y sus recetas y he hecho pocos cambios en ella. Eso sí, yo he necesitado mucho más tiempo de horneado del que dice ella, supongo que cada horno va de su manera.


Ingredientes
Bizcocho:
  • 200 ml de Coca Cola Cherry® (me parece que la Coca-Cola normal dará un sabor casi idéntico).
  • 30 ml de licor de cerezas (yo le he puesto de Cassis porque es el que tenía en casa).
  • 200 ml de leche (en la receta original pone leche entera, yo he puesto desnatada).
  • 250 g de mantequilla en pomada.
  • 300 g de azúcar glass.
  • 2 huevos.
  • 1 cucharadita de bicarbonato.
  • 1 sobre de levadura química.
  • 250 g de harina normal.
  • 50 g de Cacao puro en polvo Valor®.
  • 200 g de cerezas frescas sin hueso.
Glaseado:
  • 200 ml de nata líquida para montar.
  • Unos 100 g de azúcar glass.
Elaboración

  1. Ponemos en un cuenco la harina con el cacao, el azúcar glass, la levadura y el bicarbonato.
  2. En otro recipiente mezclamos los huevos con la mantequilla y le añadimos el licor, la Coca Cola y la leche.
  3. Batiendo con unas varillas iremos añadiendo poco a poco los ingredientes secos hasta que quede todo integrado.
  4. Vertemos todo en un molde hermético (es importante que, si es desmoldable, selle muy bien porque la masa es muy líquida) y por último, deshuesamos y enharinamos las cerezas y las incorporamos repartiéndolas de manera uniforme.
  5. Introducimos el molde en el horno en la posición del medio a 170º C con calor arriba y abajo. Yo he necesitado 70 minutos pero, como cada horno es distinto, tendréis que ir comprobando con un palillo si tenéis la tarta bien cocida.
  6. Dejaremos que la tarta se enfríe bien antes de desmoldarla.
  7. Para hacer el glaseado iremos añadiendo a la nata líquida azúcar glass poco a poco, hasta que adquiera consistencia cremosa (como la del yogur griego).



Una canción:
Y hablando de cerezas..."Cherry wine" está incluida en el primer disco de estudio de un chico irlandés que se llama "Hozier", el álbum lleva el mismo nombre que su autor. Me gusta mucho este álbum que tiene, además de pop, toques de blues, góspel, rock, una canción celta...

"Cherry wine" habla sobre un amor destructivo. La versión que pongo es en vivo y suena igual de bien que la de estudio.

Una película
...y siguiendo con las cerezas os propongo una película alemana pero que tiene un estilo muy oriental. Es pausada, tierna y muy triste. 

"Cerezos en flor" se estrenó en el año 2008 y fue dirigida por Doris Dörrie. La preciosa banda sonora es de Claus Bantzer. Os pongo uno de los soundtrack que se titula "Ju trauert um Rudi".



domingo, 14 de junio de 2015

Tarta de galletas

Hoy traigo la clásica, y nunca suficientemente ponderada, tarta de galletas. La he hecho con unas galletas de canela tipo Napolitanas® y con unas natillas de chocolate que he aromatizado también con canela. 

Si no os gusta con tanto chocolate podéis rellenarla de natillas normales. Lo único que tenéis que hacer es retirar el cacao en polvo de la receta. 

He adornado la tarta con gominolas porque me apetecía hacer una foto con colores ya que es muy adecuada para fiestas infantiles pero podéis echarle imaginación y adornarla con lo que más os guste: almendra picada, virutas de chocolate, bolitas de galleta y chocolates, Conguitos®...

He hecho esta tarta unas cuantas veces y he visto que para que el corte quede bonito hay que poner dos filas de galletas juntas entre cada capa de crema. La tarta es mejor que la hagáis de un día para otro, así toma consistencia antes de adornarla.


Ingredientes:
La tarta que he hecho mide 20 cm x 14 cm, pero con un paquete de 500 g de galletas y la cantidad de natillas que salen con los ingredientes, podéis hacerla el doble de grande. Creo que con tres pisos de galletas es suficiente, pero si ponéis otro más no tendréis que cortar las galletas de los laterales porque queda con la altura justa.

Para que no se os rompan las galletas al cortarlas para adornar, tenéis que usar un cuchillo de sierra
  • Un paquete de Galletas de canela (he usado las de Hacendado). 
  • Leche para remojar las galleta.
  • Natillas de chocolate:
    • 500 ml de leche.
    • 2 huevos enteros y una yema.
    • 100 g de azúcar blanco.
    • 50 g de Maizena®.
    • 10 g de cacao en polvo sin azúcar Valor®.
    • Canela en rama, vainilla y peladura de limón para aromatizar la leche.
  • Ganaché de chocolate para la cobertura:
    • 75 g de chocolate Nestlé postres®.
    • 75 g de nata para montar.
  • Gominolas.
Elaboración:
Necesitaremos un molde del tamaño que queramos hacer la tarta y lo forraremos con papel film para poder desmoldarla.

Primero montaremos las capas de galleta con las natillas y las meteremos en la nevera por lo menos 6 horas antes de ponerle la cobertura. 

Hacemos las natillas:
  1. Pondremos a hervir 300 ml de leche con un trozo de canela en rama, un trozo de vaina de vainilla (opcional) y un trozo de peladura de limón. Cuando hierva la retiraremos del fuego, dejaremos que se temple y la colaremos.
  2. En un cuenco batiremos los huevos y la yema con el azúcar.
  3. Mezclaremos la Maizena® con el cacao, le agregaremos los 200 ml de leche que hemos dejado sin calentar y removeremos todo hasta que se quede bien integrado.
  4. Uniremos la mezcla de huevos con la de la Maizena® y le agregaremos poco a poco la leche aromatizada mientras batimos con unas varillas. Coceremos la preparación a fuego no muy alto y removiendo muy bien con las varillas hasta que queden unas natillas espesas y lisas. Habrá un momento que parece que se hacen grumos, seguid removiendo y tomará la consistencia adecuada.
  5. Retiraremos las natillas del fuego y dejaremos que se templen un poco antes de montar la tarta. No conviene que se enfríe mucho la crema porque luego es más difícil extenderla sobre las galletas.
Montaje de la tarta:
  1. Forramos el molde con papel film suficiente para que queden cubiertos los laterales.
  2. Untaremos las galletas de una en una y por los dos lados en leche sin dejar que se ablanden e iremos cubriendo el fondo del molde. Sobre la primera capa pondremos otra de galletas cambiando la dirección de las mismas para darle más consistencia. 
  3. Pondremos una capa de natillas.
  4. Otras dos capas de galletas. 
  5. Otra capa de natillas....así hasta que completéis el número de pisos de galletas que queráis. Y terminaremos con dos capas de galletas.
  6. Meteremos el molde bien tapado con papel film en la nevera por lo menos 6 horas o mejor de un día para otro.
Cobertura de la tarta:
  1. Haremos el ganaché de chocolate calentando al fuego o al microondas la nata sin dejar que hierva. Fuera del fuego le agregaremos el chocolate troceado e iremos removiéndolo hasta que se funda bien. Dejaremos que la cobertura se temple un poco antes de usarla pero no dejaremos que se enfríe.
  2. Cubriremos la superficie de la tarta con el ganaché.
  3. Aplicaremos cobertura a las galletas, que habremos cortado si es preciso, y las iremos pegando a los laterales.
  4. Colocaremos en la superficie las gominolas.


Un libro:
Y para maridar esta tarta para niños una novela de Michael Ende. "Momo"es una crítica a la sociedad en la que vivimos disfrazada de cuento para niños. Ende nos invita a reflexionar sobre el tiempo, la muerte y lo verdaderamente esencial de la vida.
"Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar.Eso no es nada especial, dirá quizás, algún lector:cualquiera sabe escuchar.Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes, No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él.(...)
¡Así sabía escuchar Momo!
 Una canción:
Otra vez voy a recomenar una canción de Natalie Merchant, y ya van tres.

"Leave Your Sleep" es un álbum conceptual de Natalie Merchant en el que pone música a poemas y cuentos infantiles. Como ya puse la primera canción en otro dulce, esta vez elijo la segunda. "Equestrienne" está basada en el poema homónimo de Rachel Field´s.


domingo, 7 de junio de 2015

Tarta de queso japonesa

Buscaba una tarta de queso y la que proponen en el blog Webos fritos me ha parecido original y distinta a las que había probado. Por lo visto este pastel se consume mucho en Japón, los chefs de ese país lo incluyen en sus libros y está muy difundida en los blogs de cocina, pero yo no la conocía.

He seguido la receta al pie de la letra porque me da la impresión que no es de las que admite demasiados cambios. El chiste está en montar las claras a punto de nieve muy firme. En la receta utilizan ácido tartárico para estabilizar las claras y que no se caigan. Podéis usar Cremor Tártaro o el sobre blanco de las gaseosas para repostería que se puede comprar en Mercadona. Pero lo esencial es tener una batidora con varillas (que es la que tengo yo) o una de esas maravillosas amasadoras que hacen de todo. 

No puedo decir que, de las tartas de queso, ésta sea mi preferida. Tanto la Tarta de queso al horno como la Tarta de queso fría me gustan más porque, aunque la cantidad de azúcar sea parecida, el resultado es más dulce y. como llevan nata, quedan más cremosas. Pero es cuestión de gustos. Este pastel es más esponjoso. Entre bizcocho y sufflé.

He hecho dos presentaciones, una con mermelada de cerezas y otra con azúcar glass, de las dos formas está buena. A mí me gusta más con mermelada. Creo que le quedaría muy bien también una crema de chocolate o una salsa de Toffe, como las que utilizo en esos enlaces que os he puesto.

Si tenéis alguna duda podéis preguntarme e intentaré resolverla.


Ingredientes:
Con estas cantidades he tenido para hacer una tarta redonda en un molde de 20 cm de diámetro x 6 cm de altura y me ha sobrado para llenar hasta la mitad un molde de plumcake de 23 cm de largo x 11cm de altura. Si usáis sólo un molde, por ejemplo el de plumcake lleno o uno cuadrado de 20 cm, como usan en el blog que he consultado, o alguno redondo de paredes más altas, tendréis que hornearlo 55 minutos.
  • 140 g de azúcar blanquilla.
  • 250 g de queso crema para untar.
  • 60 g de Maizena®
  • 60 g de harina de trigo normal.
  • Una pizca de sal.
  • 1 cucharada sopera de zumo de limón.
  • 100 ml de leche.
  • 50 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 6 huevos.
  • 5 g de Cremor tártaro (podéis utilizar el sobre de ácido tartárico que viene en las gaseosas de papel para repostería).
Preparación:
  1. Precalentamos el horno a 160º y colocamos una fuente con agua para hacer un baño María. 
  2. Utilizaremos un cuenco grande y colocaremos el queso con la leche, lo mezclaremos con una batidora de varillas, seguidamente incorporaremos la mantequilla, la sal, el zumo de limón, las yemas y, cuando tengamos una crema homogénea, las harinas y el ácido tartárico.
  3. Montaremos las claras a punto de nieve fuerte y las añadiremos a la preparación anterior con una paleta haciendo movimientos envolventes para que no se bajen.
  4. Untaremos el molde con mantequilla o utilizaremos papel de horno. Llenaremos el molde sin que llegue al borde y lo introduciremos durante unos 50 minutos al baño María que tenemos en el horno. 
  5. Transcurrido este tiempo apagaremos el horno, abriremos un poco la puerta y dejaremos el pastel 5 minutos más. Sacaremos el molde y lo dejaremos enfriar totalmente sobre una rejilla antes de desmoldarlo. Lo guardaremos en la nevera hasta que lo consumamos.
Un libro
He buscado una obra japonesa para maridar esta tarta. "La tumba de las luciérnagas" es una novela corta de Akiyuki Nosaka escrita a finales de 1967. Se trata de un desgarrador relato sobre las consecuencias que tuvo la guerra de Japón contra EEUU en los niños. Como siempre son ellos los peor parados en las contiendas bélicas. Las cosas no están mucho mejor hoy en día.
"En la madrugada del veintiuno de septiembre del año veinte de Shôwa, un día después de que se aprobara la Ley General de Protección de los Huérfanos de Guerra, el emplead de la estación que inspeccionaba medrosamente las ropas infestadas de piojos de Seita descubrió bajo la faja una latita de caramelos e intentó abrirla, pero, tal vez por estar oxidada, la tapa no cedió. ¿Qué es eso?», «¡Déjalo ya! ¿Tira esa porquería!», «Éste tampoco durará mucho. Cuando te miran con esos ojos vacíos, ya no hay nada que hacer...», dijo uno de ellos, observando el rostro cabizbajo de otro niño vagabundo, más pequeño aún que Seita, sentado junto al cadáver que, antes de que vinieran a recogerlo del ayuntamiento, seguía sin cubrirlo ni una estera de paja; cuando agitó la latita como si no supiera qué hacer con ella, sonó un clic-clic, y el empleado, con un impulso de béisbol, la arrojó entre las ruinas calcinadas de delante de la estación, a un rincón oscuro donde ya había crecido la hierba espesa del verano; al caer, la tapa se desprendió, se esparció un polvillo blanco y tres pequeños trozos de hueso rodaron por el suelo espantando a veinte o treinta luciérnagas diseminadas por la hierba que echaron a volar precipitadamente en todas direcciones, entre parpadeos de luz, apaciguándose al instante."
Una película
La adaptación del relato que propongo es una pelicula de animación japonesa dirigida por Isao Takahata en 1988 y que lleva el mismo nombre. Está considerada una de las mejores películas antibelicistas de todos los tiempos y una obra de arte de la animación.

La vi antes de leer la novela y me pareció preciosa. Es una de las películas más tristes que he visto en mi vida. Son 93 minutos de llanto así que si necesitáis un momento catárquico, aquí está vuestra película.