viernes, 24 de abril de 2015

Muffins de chocolate

Por lo visto ésta es una de las recetas más buscadas en Google. Hay mucho chocoadicto como yo suelto por ahí.

Los Muffins son, más o menos, magdalenas tamaño XL. Se diferencian en que son algo menos esponjosas, más húmedas y un poco menos dulces,

Según nos cuenta la Wikipedia:
"El origen de este alimento se encuentra en Inglaterra, concretamente en Londres, donde existen referencias en recetarios a partir de 1703. Su nombre deriva de la palabra original moofin, cuyo origen puede deberse a una adaptación de la palabra francesa moufflet (pan dulce)."
Hay multitud de recetas en la red, así que he hecho un mix entre unas cuantas, he puesto cantidades "redondas" y he utilizado el aceite de girasol como grasa. Han quedado muy buenos. 

Con esta receta salen 12 muffins. Tenéis que usar cápsulas especiales para muffins o para cupcakes para que queden grandotes y no se desparramen. Yo me he fabricado las cápsulas con papel de horno y han quedado muy apañadas. Para hacer las cápsulas he seguido el vídeo de Xavier H. Igual que para hacer magdalenas, es importante  que utilicéis unos moldes para poner las cápsulas. Existen bandejas especiales para magdalenas, cupcakes o muffins, pero yo no tengo y uso unas flaneras.

                               

Ingredientes:
  • 250 g de harina normal
  • 40 g de cacao en polvo amargo Valor®
  • 2 huevos grandes
  • 150 g de azúcar moreno
  • 125 g de chocolate negro para postres Nestlé® a trocitos gruesos (más que un guisante)
  • 200 ml de leche entera
  • 1 cucharada de vinagre blanco
  • 150 ml de aceite de girasol
  • 2 pizcas de sal
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de levadura en polvo

Elaboración:
  1. Precalentamos el horno a 180º.
  2. Mezclamos la harina con el cacao, la sal, la levadura en polvo y el bicarbonato, y lo tamizamos.
  3. Ponemos la cucharada de vinagre en la leche para que se corte. 
  4. Batimos los huevos con el azúcar, añadimos el aceite, la vainilla y luego la leche.
  5. Integramos bien los ingredientes líquidos a los sólidos.
  6. Añadimos el chocolate a trocitos y lo mezclamos.
  7. Colocamos los papeles en los moldes, en mi caso en las flaneras.
  8. Rellenamos las cápsulas de los muffins. Yo utilizo un dosificador de helado, como he visto hacer en muchos blogs. Son dos medidas para cada cápsula.
  9. Horneamos a 180º, con la resistencia abajo y aire, durante 20 minutos. Al pinchar el palillo tiene que queda manchado pero no con contenido líquido.
  10. Sacamos del horno y retiramos inmediatamente los muffins de los moldes, Dejamos que se enfríen sobre una rejilla. Luego los guardaremos en una lata de metal.


Un libro:
Uno de los libros que más me ha gustado últimamente es de una autora inglesa, como los muffins, se llama Kate Atkinson y el libro se titula "Una y otra vez". Entre otras cosas la novela plantea una reflexión sobre cómo puede cambiar la vida de una persona y de cuantos la rodean por un hecho o por una decisión tomada en un momento dado. 

"Una bocanada de aire gélido, una estela glacial en la piel recién expuesta. Sin previo aviso, se encuentra fuera y el mundo húmedo y tropical que conocía se ha evaporado. Está a merced de los elementos. Una gamba pelada, una nuez sin cáscara.
No respira. El mundo entero se reduce a esto, a un solo aliento. 
Los pequeños pulmones son como alas de libélula que no consiguen henchirse en el ambiente ajeno. No hay aire en la tráquea comprimida. En la diminuta voluta nacarada de una oreja zumban mil abejas.
Pánico. Una niña ahogada, un pájaro abatido."
Una canción:
La nieve es protagonista de la novela "Una y otra vez", así que he buscado una canción que tuviera cierta relación con ella. "Frozen Charlotte" es de Natalie Merchant, una compositora británica que me gusta mucho. Aparece en el álbum Ophelia de 1998.




sábado, 18 de abril de 2015

Bizcocho de limón

La receta de este bizcocho es una adaptación del Bundt cake de cítricos y semillas de amapola que Alma Obregón presentó en Canal cocina. 

Es un bizcocho muy jugoso y sabe mucho a limón. He hecho un glaseado de limón para ponerlo por encima, pero no le hace falta, está muy bueno sin nada más. Lo he hecho más que nada porque la presentación gana mucho y la foto queda más bonita.

¡Fácil, fácil y rico, rico!


Ingredientes:
  • 125 ml de aceite de oliva suave.
  • 250 g de azúcar blanco.
  • 3 huevos.
  • 250 g de harina normal.
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico.
  • El zumo y la ralladura de un limón grande.
  • 125 ml de nata para montar.
Glaseado:
  • 150 g de azúcar glas.
  • El zumo de un limón.
  • Nata líquida (la cantidad depende de lo líquido que lo queráis).

Elaboración: 

Bizcocho

Precalentamos el horno a 180º C.

  1. Untaremos con mantequilla un molde para plumcake y lo enharinaremos.
  2. Mezclaremos la nata con el zumo de limón.
  3. Tamizaremos la harina con el bicarbonato.
  4. Batiremos el aceite con el azúcar y la ralladura de limón e iremos añadiendo uno a uno los huevos. Cuando el preparado esté homogéneo le agregaremos la mitad de la harina luego la mitad de la nata y, por último, la otra mitad de la harina y el resto de la nata.
  5. Volcaremos la mezcla en el molde y le daremos unos golpecitos sobre la mesa para que salgan a la superficie las burbujas de aire que pueda contener (así no se os abrirá la superficie del bizcocho). Lo introduciremos en el horno a 180º. Yo lo he colocado a media altura con el fuego arriba y abajo. Lo he tenido 50 minutos, pero depende de cada horno. Desde los 45 minutos tenéis que ir pinchando con un palillo cada 5 minutos hasta que veáis que sale limpio.
  6. Sacaremos el molde del horno, esperaremos unos 15 minutos y desmoldaremos el bizcocho. Dejaremos que se enfríe sobre una rejilla y después lo envolveremos en papel de aluminio para conservarlo.

Glaseado:
Colocaremos el azúcar en un cuenco y le iremos añadiendo poco a poco el zumo del limón. Cuando ya lo haya tomado todo añadiremos nata a pequeñas cantidades hasta que la consistencia sea la que queremos. Tiene que ser cremoso pero lo suficientemente líquido como para que se deslice. Algo así como el yogurt batido. 


Un libro:

El bizcocho que he hecho iría bien para tomarlo en la hora del té, aunque a mí el té me va poco,...y siempre que pienso en el té de la tarde inglés (o como sea que lo llamen), me acuerdo de la tía Jane. 

No voy a decir que Jane Austen tuviera una pluma ácida como el limón, pero sí era muy irónica y crítica con la sociedad en la que vivía. Uno de los aspectos que más me gusta de sus novelas es la caracterización de los personajes y cómo los describe. Voy a poner un ejemplo que, si no ácido, desde luego es un poco puñetero. Es la descripción de uno de los personajes femeninos que aparecen en "Emma":
"Realmente Harriet no era lista, pero tenía una forma de ser dulce, dócil y agradecida; no era engreída en absoluto, y su preferencia por la buena compañía y su capacidad para apreciar todo lo que fuera elegante e inteligente, ponía de manifiesto que no carecía de gusto, a pesar de que no debía esperarse una inteligencia fina".

Una canción:

Si Austen es una de mis escritoras británicas preferidas, Housenartins es uno de mis grupos británicos favoritos.

"Emma" fue el primer libro de Austen que leí y la primera canción que escuché de Housemartins fue "Happy hour".


jueves, 2 de abril de 2015

Mousse de chocolate

La mousse tiene origen francés y significa "espuma". Ese nombre se debe a la textura esponjosa que le dan las claras o la nata montada, base de su elaboración.

Según la wikipedia la mousse aparece por primera vez en un recetario de 1755, "Le soupers de la cour". del cocinero francés Menon, Describía tres mousses, de café, de chocolate y de azafrán. que se hacían con nata batida a la que se podía añadir claras de huevo. Se servían en unos vasitos de plata o vidrio que recomendaba guardar en hielo un par de horas hasta el momento de consumirlas."

Aunque he puesto nata sobre la mousse para que quedaran mejor las fotografías, la verdad es que siempre la comemos sola, y no hace falta más. Con estas cantidades salen 8 raciones.




Ingredientes:

  • 250 g de chocolate de cobertura.
  • 200 ml de nata.
  • 3 huevos grandes.
  • 120 g de azúcar normal.

Elaboración:


  1. Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño maría. Retiramos el chocolate del fuego y dejamos que se temple un poco.
  2. Separamos las yemas de las claras.
  3. Batimos las yemas con el azúcar hasta que queden con una textura cremosa y blanqueen.
  4. Montamos las claras a punto de nieve.
  5. Montamos la nata a medio punto o semimontada.
  6. Con ayuda de una lengua de silicona agregaremos las yemas al chocolate, cuando esté integrado se le une la nata montada, primero un tercio de la preparación, y luego el resto. Por último y con movimientos envolventes incorporaremos las claras. Igual que hemos hecho con la nata, primero ponemos un tercio de la preparación, lo mezclamos bien, y luego le añadimos el resto. Seguimos mezclando hasta que quede homogénea la preparación.
  7. Llenamos vasitos o cuencos y los guardamos en la nevera hasta su consumo.


Una película:

Como el mousse es de origen francés, y además como a los españoles nos suena casi como el "mouse" inglés, he elegido la película Ratatuille protagonizada por un "mouse" y ambientada en la capital de Francia. Está dirigida por Brad Bird y se estrenó en 2007.


Un libro:

Y oye tirando del hilo de los ratones: "De ratones y hombres" de John Steinbeck se publicó en 1937 y cuenta la historia de George Milton y de Lennie Small. Steinbeck se inspiró en su propia experiencia como vagabundo cuando tenía 20 años.

Ya puestos también quiero recomendar la película que lleva el mismo nombre y está protagonizada por Gary Sinise y John Mankovich. Está dirigida por el propio Sinise.

Y su mano fue otra vez al bolsillo. 
-¿Qué has sacado de ese bolsillo? -preguntó George, mirándolo fijamente. 
-No tengo nada. George. De veras. 
-Vamos, dame eso Lennie.  
Estiró el brazo para alejar su mano de George.
-No es más que un ratón, George. 
-¿Un ratón? ¿Vivo? 
-¡Ajá! Es solo un ratón muerto, George. Yo no lo maté. ¡De veras! Lo encontré muerto. 
-¡Dámelo! 
-¡Oh, déjame que lo tenga, George. 
-¡Dámelo! La mano cerrada de Lennie obedeció lentamente. 
George cogió el ratón y lo arrojó por encima de la laguna a la otra orilla, entre los matorrales. 
-¿Para qué quieres un ratón muerto, eh? 
-Podría acariciarlo con el pulgar mientras caminamos- explicó Lennie.