lunes, 21 de diciembre de 2015

Tortas imperiales

Para hoy traigo unas Tortas imperiales. Se trata de un dulce típico español que se consume en Navidad. Realmente son casi como el turrón de Alicante pero se hace con avellanas, se presenta entre obleas con forma redonda y son más estrechas.

He sacado la receta, tal cual y sin modificar, de Angelita Alfaro. Hace unos años presentó un programa de dulces navideños en Canal cocina y he hecho un par de recetas suyas. Esta es la primera.

Para qué os voy a engañar, no es una receta fácil. A mí no me ha quedado la pasta tan lisa como a la cocinera de la que me he copiado, aunque están muy ricas. Creo que el problema ha sido intentar tener la crema al fuego los 45 minutos que pone la receta. La tuve unos 40 o así y debí retirarla antes. Las causas de que se haya secado un poco la crema pueden ser porque yo he hecho la mitad de las cantidades que propone y porque mi vitrocerámica no se regula demasiado bien y he tenido el fuego demasiado alto.  

Os dejo el enlace al vídeo de Angelita Alfaro y podéis ver cómo lo hace ella.

Tened paciencia porque merece la pena.


Ingredientes: Para 12 obleas de 7 cm de diámetro.

  • 150 g de azúcar blanquilla.
  • 75 g de miel suave de color claro.
  • 1 clara de huevo.
  • 200 g de avellanas tostadas enteras.
  • 24 obleas de 7 cm de diámetro (corté las obleas con un cortante circular de repostería).
Elaboración:
  1. Pondremos en una cacerola el azúcar y la miel, dejaremos que se fundan a fuego muy bajo. 
  2. Montaremos la clara de huevo muy firme.
  3. Añadiremos la clara a la preparación anterior removiendo sin parar.
  4. Coceremos a fuego muy, muy bajo (todo lo más bajo que podáis) sin dejar de remover. Se os tiene que quedar una crema lisa y blanca. En la receta original pone 45 minutos de cocción removiendo sin parar, yo lo tuve algo menos y aún así, como he comentado en la introducción, debería haber dejado de cocer la crema antes.
  5. Añadiremos las avellanas y las integraremos.
  6. Colocaremos la crema con las avellanas sobre una oblea y aplastaremos con mucho cuidado con otra oblea.
  7. Dejaremos que se enfríen y endurezcan dos días antes de consumirlas.


Una película:
A ver, frikis del mundo. Si os hablan de "imperial", ¿en qué pensáis? ¡Claro que sí!, en La Guerra de las Galaxias.,,concretamente en la segunda peli de las viejas: "El imperio contraataca". 

Aprovechando que estos días se estrena la séptima entrega de la saga, he vuelto a ver la segunda y tercera de las viejas, porque la primera, señoras y señores, la he intentado ver dos veces en estos últimos años, y me he quedado frita. La que más me gusta de las tres es "El imperio contraataca" que se estrenó en EEUU el 21 de mayo de 1980 y fue dirigida por Irvin Kershener. 

Os pongo la mejor frase de la película. Es un consejo que el Maestro Yoda da a su discípulo Luke Skywalker: ¡Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes!

Un tema musical:
Es previsible la música que voy a poner. 

"La marcha imperial" es uno de los temas más conocidos de la saga Star Wars. Es el tema que acompaña a Darth Vader. Apareció por primera vez en la película "El imperio contraataca" y está compuesto por John Williams.

Hay varias versiones de este tema en youtube, yo os propongo el de la Vienna Philharmonic Orchestra.


domingo, 13 de diciembre de 2015

Coquitos

Este un dulce tradicional que está muy extendido por toda España y también en algunos países de latinoamérica. Podéis encontrarlo como Coquitos, Cocadas o Sultanas de coco según el lugar en el que lo busquéis.

Su origen no está claro porque, buscando en Internet, he visto que se lo atribuyen tanto a un pastelero de Medina del campo como a unas monjas de clausura de Coria (Cáceres). También se dice que son muy típicas de Córdoba y allí cuentan que es de origen árabe pues Abderramán III se las daba de comer a sus invitados. Desde luego, en mi opinión, tiene más pinta de ser árabe que otra cosa.

No es que se trate de un dulce navideño propiamente pues lo encontramos todo el año en las pastelerías, pero creo que en muchas casas también se sirve por estas fechas. Mi madre siempre compraba para Navidad.

Me hubiera gustado hacer los típicos Coquitos rizados que se hacen con una manga pastelera, pero no me salieron bien así qué, después de pelearme con la dichosa manga, hice unas bolas a mano y se acabó. Les he añadido chocolate por encima para sentirme todavía más culpable al comerlas.


Ingredientes:
Para unos 18 coquitos.
  • 250 g de coco rallado.
  • 250 g de azúcar blanquilla.
  • 3 huevos.
  • La ralladura de un limón.
Elaboración:
  1. Mezclaremos en un recipiente el coco, el azúcar y la ralladura de limón.
  2. Añadiremos los huevos y mezclaremos todo bien.
  3. Esperaremos una media hora para que se hidrate el coco y la masa tome una consistencia pegajosa pero manejable.
  4. Formaremos bolitas y las colocaremos en una bandeja con papel para hornear.
  5. Coceremos a 200º con calor arriba y abajo hasta que estén doradas. Unos 7 minutos más o menos, depende del tamaño de las piezas. Tienen que quedar firmes por fuera pero jugosas por dentro.
  6. Dejaremos que se enfríen sobre una rejilla.
  7. Podemos pintar un poco la superficie con chocolate de cobertura fundido. Si lo hacéis mientras el coquito está caliente la capa de chocolate será más fina y resbalará. Si se lo añadís cuando esté frío, se solificará más rápido y quedará más grueso, como he hecho yo.
Como están hechas con huevos y por dentro quedan húmedos, yo los guardo en la nevera y los saco un rato antes de comerlos para que se templen.



Un cuento:
El texto de hoy va de Navidad, concretamente del árbol navideño porque en muchas casas ya estará puesto, o aprovecharéis este fin de semana para adornarlo.

Hace poco leí un cuento de Truman Capotte que aparece en el libro Desayuno en Tiffany´s. Ya os recomendé ese libro por aquí porque me gustó mucho. Pues bien, el último cuento del libro se titula "Un recuerdo navideño" y es muy tierno. Está basado en recuerdos de la infancia del escritor.

 Si no habéis leído a Truman Capotte, ya estáis tardando.

Un baúl que hay en la buhardilla contiene: una caja de zapatos llena de colas de armiño (procedentes de la capa que usaba para ir a la ópera cierta extraña dama que en tiempos alquiló una habitación de la casa), varios rollos de gastadas cenefas de oropel que el tiempo ha acabado dorando, una estrella de plata, una breve tira de bombillas en forma de vela, fundidas y seguramente peligrosas. Adornos magníficos, hasta cierto punto, pero no son suficientes: mi amiga quiere que el árbol arda «como la vidriera de una iglesia baptista», que se le doblen las ramas bajo el peso de una copiosa nevada de adornos. Pero no podemos permitirnos el lujo de comprar los esplendores made-in-Japan que venden en la tienda de baratijas. De modo que hacemos lo mismo que hemos hecho siempre: pasarnos días y días sentados a la mesa de la cocina, armados de tijeras, lápices y montones de papeles de colores. Yo trazo los perfiles y mi amiga los recorta: gatos y más gatos, y también peces (porque es fácil dibujarlos), unas cuantas manzanas, otras tantas sandías, algunos ángeles alados hechos de las hojas de papel de estaño que guardamos cuando comemos chocolate. Utilizamos imperdibles para sujetar todas estas creaciones al árbol; a modo de toque final, espolvoreamos por las ramas bolitas de algodón (recogido para este fin el pasado agosto). Mi amiga, estudiando el efecto, entrelaza las manos.

—Dime la verdad, Buddy. ¿No está para comérselo?

Una canción:
No, tranquilos, no voy a poner un villancico. En los centros comerciales y en los supermercados nos tienen tan fritos con los villancicos que, cuando llega Navidad, estamos saturados. Pero, la verdad, esta vez no sé qué poner, así que allá va una dulce canción en la dulce voz de Stacey Kent.  Además, estoy de acuerdo con el título, este loco mundo necesita amor, que es lo único que hay en poca cantidad, porque de odio vamos sobrados.

"What the World Needs Now Is Love" es una canción de 1965 con letra de Hal David y música compuesta por Burt Bacharach. Aparece en el disco "Candid Moments" de la cantante de jazz Stacey Kent. Es un precioso y dulce disco. 






miércoles, 25 de noviembre de 2015

Rollitos de membrillo y mascarpone

Ya sé que el refrán no dice "Membrillo con queso sabe a beso", pero el membrillo y el queso se llevan muy bien y esta combinación que traigo hoy, no sé si sabe a beso, pero está muy rica.

Hace poco participé en un concurso de postres que se celebró para inaugurar una tienda de Zaragoza. Mi amiga Alicia y yo caímos por allí de pura casualidad y, como sobrevalora mucho mis dotes culinarias, me convenció para que me presentara. Aunque me puse bastante nerviosa, me lo pasé bien. No gané, claro, pero aprendí técnicas nuevas elaborando el dulce (mucho más complicado que los que suelo poner en el blog) y saqué algunas ideas de los otros participantes. Esta receta de hoy es un ejemplo de ello.

El postre "inspirador", y ganador del tercer premio del concurso, era un Dulce de membrillo y manzana relleno de una crema con queso Idiazabal. En la presentación se usaron galletas caseras hechas con aceite de oliva y unas flores comestibles (violetas y alguna otra que no recuerdo) muy "de diseño". 

Yo os dejo mi versión "de andar por casa" que ha quedado bastante resultona y, como he comentado antes, está muy rica. Las galletas no son solo de adorno, al comer el rollito tenéis que ir cogiendo galleta y veréis que le proporciona un toque un poco crujiente y un contraste de sabor que le va muy bien.

Si queréis hacer los rollitos necesitaréis un Dulce de membrillo que tenga consistencia pero que no se rompa al enrollarlo. Lo comento porque algunos de los que se comercializan son muy densos, casi una crema. Otra advertencia es que tiene que ser un bloque con algo de altura para que podáis cortar rectángulos lo suficientemente grandes como para enrollarlos. Yo hice la Carne de membrillo y la guardé en un recipiente que me diera esa altura que buscaba.

Edito esta entrada el día 2 de Diciembre de 2016 porque la autora en la que me basé, Teresa, tiene publicada en su blog la receta original. El enlace al blog "Nata y nuez": Canelones de membrillo y manzana con mousse de idiazábal y cookies de aceite de oliva y nuez




Ingredientes: Para 12 rollitos.
  • 300 g de carne de membrillo (más o menos, ya que depende del grosor que le deis a los rollitos).
  • Crema de queso:
    • 150 g de Mascarpone.
    • 75 g de azúcar glas. 
    • 65 ml de nata para montar.
  • Para adornar la presentación: Unas galletas desmenuzadas y hojas de menta.
Preparación:
  1. Cortaremos rectángulos de la carne de membrillo, lo suficientemente finos como para que se doblen pero no se rompan. 
  2. Formaremos unos rollitos y los dejaremos puestos "en pie" sobre un plato y los reservaremos en la nevera.
  3. Para hacer la crema de queso:
    • Montaremos la nata firme, pero sin dejar que se nos haga mentequilla.
    • Colocaremos en un cuenco el Mascarpone con el azúcar y lo batiremos con unas varillas hasta formar una crema.
    • Uniremos con una lengua de cocina la nata con el queso hasta que quede integrado.
  4. Pondremos la crema en una manga pastelera, o en una jeringa de hacer churros, y rellenaremos los rollitos.
  5. Desmenuzaremos las galletas y las usaremos para presentar el plato.

Una canción:
La Carne, o Dulce de membrillo me trae recuerdos de la infancia. Era un dulce que solían tener tanto mi madre como mi abuela en la nevera y me lo daban para merendar muchas veces. La canción, además de tener ese "Sweet" del título, habla de cómo la sonrisa de la mujer que inspiró la canción transporta al cantante de los Guns N´Roses a la niñez, entendida esa infancia como un refugio seguro.

"Sweet Child O´Mine" fue publicada en el primer álbum de Guns N´Roses en 1987. La letra está dedicada a la entonces novia de Axl Rose. Esta canción, además de ser una de las más famosas del grupo, también contiene uno de los Rifts de guitarra más conocidos de la historia.


Un libro:
Y la novela la voy a maridar por contraste...Si la canción anterior hablaba de ese refugio seguro de la infancia, el libro que propongo cuenta lo contrario. Los protagonistas de esta novela tiene en común una infancia infeliz y nada segura. 

"Expedientes" es la primera novela de una saga protagonizada por el detective Jackson Brodie que está escrita por la británica Kate Atkinson en 2004. Además de ser una muy buena novela policíaca, lo que más me gusta de ella son sus personajes todos inolvidables y carismáticos. 

Empieza así:
¿Hasta qué punto fue cuestión de suerte? Una ola de calor en plenas vacaciones escolares, justo cuando tocaba. Cada mañana el sol se levantaba mucho antes que ellos, burlándose de las finísimas cortinas que pendían lánguidas ante las ventanas del dormitorio; un sol que ya prometía ser ardiente y pegajoso antes siquiera de que Olivia abriese los ojos. Olivia, tan fiable como un gallo, siempre la primera en despertar, por lo que nadie en la casa se había preocupado en utilizar un despertador desde su nacimiento, tres años antes.
Olivia, la menor y la que por tanto dormía entonces en la pequeña habitación de atrás decorada con papel pintado de motivos infantiles, una habitación que todas habían ocupado y de la que cada una se había visto a su vez desbancada. Olivia, una verdadera monada en opinión de todos, incluso de Julia, a quien le había llevado mucho tiempo superar el hecho de verse desplazada como el bebé de la casa, posición que había ocupado durante cinco satisfactorios años antes de que llegara Olivia.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Carne de membrillo

Dicen que el membrillero crece y es capaz de dar frutos en casi cualquier clima y en terrenos difíciles, tal vez sea por eso que, primero los griegos y después los romanos, asociaban esta fruta con la fertilidad. Tanto Afrodita como Venus se representan a menudo con un membrillo en la mano. A estas diosas se les ofrecía la fruta para conseguir fecundidad y amor. 

Había una costumbre entre estos pueblos que consistía en dar de comer membrillo a las novias antes de ir a la cámara nupcial para hacer más aromático el primer beso. También he leído que el membrillo lo tenían que compartir los esposos en su noche de bodas. Supongo que el membrillo se lo darían ya endulzado porque "a palo seco" no hay quien se lo coma. 

Esa costumbre de comer membrillos después de la boda no la he visto nunca, pero lo que sí he visto es guardar estas frutas en los armarios para perfumar la ropa. Además de por su aroma cuentan que aseguraban la armonía en el hogar.

No sé si mejora la fertilidad o no, ni si asegura paz en la casa, pero lo que sí está demostrado es que el membrillo tiene propiedades terapéuticas sobre el aparato digestivo y que está muy rico.

Una forma en la que se consume con frecuencia la carne de membrillo es con queso, podéis ver una forma de presentación en las fotografías. La próxima semana pondré otra forma bastante resultona en la que podemos consumir este dulce.

Hay varias maneras de hacer carne de membrillo, os propongo una muy sencilla y rápida, aunque he comprobado que no es una ciencia exacta porque, haciendo lo mismo, con algunos membrillos me ha quedado una crema y con otros me ha quedado la consistencia perfecta como para cortarlos, como la que veis en la foto. Supongo que algunos membrillos tienen más pectina que otros. De todas formas, si queda con textura crema, se pueden hacer unas recetas que resultan más difíciles si se trata de un membrillo más consistente. 


Ingredientes:
Para obtener unos 500g de Carne de membrillo.

Las cantidades que os pongo son "redondas" para que os hagáis una idea, pero realmente lo que hago es poner un 20% menos de azúcar que de membrillo.
  • 300 g de membrillo cocido y escurrido.
  • 240 g de azúcar blanquilla.
  • Unas gotas de limón.
  • Agua para cocer: la suficiente para que queden cubiertos.

Elaboración:
  1. Pelaremos los membrillos, les retiraremos el corazón porque es muy duro los troceamos y los coceremos en agua con unas gotas de limón. Cuando estén blandos, cosa que puede costar entre 7 y 10 minutos, dependiendo del tamaño en el que lo hayáis cortado, los sacaremos del agua y los dejaremos en un escurridor para que pierdan el agua.
  2. Pesaremos el membrillo escurrido y le añadiremos azúcar en una cantidad más o menos de un 20% menos de peso. Lo pondremos en una cacerola y lo coceremos entre media hora y tres cuartos. Veréis que está muy líquido.
  3. Trituraremos la preparación con una batidora, así veréis que se esperará bastante.  Seguiremos cociendo y removiendo sin parar hasta que espese lo suficiente como para que, al poner la cuchara de madera clavada en el medio de la preparación, se mantenga en pie (ya sé que es poco científico). Media hora más o menos a fuego medio (en una vitrocerámica que vaya de 1 a 9, lo he tenido al 4).
  4. Para guardar la preparación usaremos un recipiente de cristal (hay que tener cuidado al poner el membrillo en el recipiente de cristal, tenéis que dejar que se enfríe bastante porque se os puede romper con el choque térmico) o de plástico y dejaremos el dulce en la nevera hasta su consumo.
Observación:
  1. El color del membrillo se debe en parte a lo que se oscurezca por un proceso de oxidación mientras lo cortamos, Hay algunos membrillos que se oxidan menos y queda una preparación muy clara. Si lo queréis más oscuro tengo un truco que tal vez no sea muy ortodoxo pero funciona: Colocarenos en otra cacerola una cucharada o dos colmadas de azúcar seco, la calentaremos y dejaremos que caramelice hasta que tenga un color dorado oscuro, echaremos este caramelo al membrillo mientras todavía esté hirviendo para que no haya choque térmico y  lo removeremos muy bien.

Un libro:
Y hablando de membrillos que aromatizan armarios roperos...el armario más famoso de la literatura fantástica es aquel que llevaba derechito a Narnia.

El primer libro de la saga "Las crónicas de Narnia" se titula "El león, la bruja y el armario" y fue escrito en 1950 por L.S. Lewis. La historia empieza cuando los niños protagonistas van a vivir a una casa de campo para alejarse de los bombardeos de Londres durante la 2ª Guerra Mundial. 

Llevada por la curiosidad la más pequeña de los niños se adentrará en un armario y acabará llegando a un mundo fantástico: Narnia.

¿Qué habría dentro del armario? Valía la pena averiguarlo, aunque, seguramente, estaría cerrado con llave. Para su sorpresa, la puerta se abrió sin dificultad. Dos bolitas de naftalina rodaron por el suelo.La niña miró hacia el interior. Había numerosos abrigos colgados, la mayoría de piel. Nada le gustaba tanto a Lucía como el tacto y el olor de las pieles. Se introdujo en el enorme ropero y caminó entre los abrigos, mientras frotaba su rostro contra ellos. Había dejado la puerta abierta, por supuesto, pues comprendía que sería una verdadera locura encerrarse en el armario. Avanzó algo más y descubrió una segunda hilera de abrigos. Estaba bastante oscuro ahí adentro, así es que mantuvo los brazos estirados para no chocar con el fondo del ropero. Dio un paso más, luego otros dos, tres... Esperaba siempre tocar la madera del ropero con la punta de los dedos, pero no llegaba nunca hasta el fondo.—¡Este debe ser un guardarropa gigantesco! —murmuró Lucía, mientras caminaba más y más adentro y empujaba los pliegues de los abrigos para abrirse paso. De pronto sintió que algo crujía bajo sus pies.«¿Habrá más naftalina?», se preguntó.Se inclinó para tocar el suelo. Pero en lugar de sentir el contacto firme y liso de la madera, tocó algo suave, pulverizado y extremadamente frío. «Esto sí que es raro», pensó y dio otros dos pasos hacia adelante.Un instante después advirtió que lo que rozaba su cara ya no era suave como la piel sino duro, áspero e, incluso, clavaba.—¿Cómo? ¡Parecen ramas de árboles! —exclamó.

Una canción:
Bueno, pues la canción va por lo de las diosas de la Fertilidad, en realidad por Venus. 

La canción que pongo se titula "Venus" y aparece en un álbum titulado "Atlas" publicado por el grupo americano Sleeping at last en 2014. 

Escuchar el disco completo es una experiencia dulce y relajante. 



sábado, 7 de noviembre de 2015

Tarta de boniato

¡Mira que es fotogénico el otoño! Los colores ocres y rojos combinados con distintos tonos de verde que todavía perduran, hacen de los parques y bosques todo un espectáculo. Posiblemente los boniatos son de lo menos fotogénico que tiene el otoño, y la tarta de boniato tampoco es especialmente vistosa, pero ya veis que añadiéndole unas hojas secas las fotografías han quedado bastante apañadas.

Por lo que he leído, el pastel de boniato tiene su origen entre la población esclava de EEUU. Parece que adaptaron este producto a su cocina porque les recordaba al ñame. La receta de la famosa "Sweet potato pie" aparece por primera vez en el primer libro de Abby Fisher´s. Esta señora trabajó como cocinera en alguna plantación del sur de los EEUU y, tras liberarse de la esclavitud, adquirió fama y publicó un libro en el que recogía recetas del viejo sur, como ella lo denominó.

Con las cantidades que he puesto en los ingredientes podéis hacer una tarta grande o cuatro tartaletas. Cada tartaleta es para dos personas porque la tarta es contundente. La tarta sola ya queda bastante rica, pero se suele consumir con merengue que le aporta un toque suave y fresco. Si tenéis tiempo podéis hacer la receta con la base que os propuse en La tarta de higos y almendras, pero si vais con prisa, como ha sido mi caso, utilizad masa quebrada de la que venden preparada. 



Ingredientes: 

Para un molde de 20 cm de diámetro y 8 raciones o 4 tartaletas de 12 cm y 2 raciones cada una.
  • Una base de masa quebrada (en mi caso de la marca Hacendado).
  • 300 g de puré de boniato.
  • 300 g de azúcar blanco o moreno.
  • 2 huevos grandes.
  • 40 g de mantequilla.
  • 1 cucharada de postre de canela.
  • 1/2 cucharada de postre de jengibre.
  • 1/4 de cucharada de postre de nuez moscada.
  • La ralladura de un limón grande.
Para acompañar:
  • Merengue.
Preparación:
  1. Precalentamos el horno a 180º C.
  2. Estiraremos un poco la masa y forraremos el molde que vayamos a utilizar. Pincharemos toda la base de la masa con un tenedor para que no suba.
  3. Asaremos los boniatos en el microondas, los pelaremos y los aplastaremos haciendo un puré.
  4. Añadiremos al boniato las especias y la ralladura de limón.
  5. Agregaremos la mantequilla fundida.
  6. Batiremos los huevos y los incorporaremos a la preparación anterior.
  7. Llenaremos el molde hasta algo más de la mitad porque la crema sube en el horno. 
  8. Colocaremos la bandeja a media altura y hornearemos unos 45 minutos a 180º C con calor arriba y abajo. 
  9. Pincharemos con un palillo la tarta para ver si ya está hecha. Tiene que salir limpio.
  10. La sacaremos del horno y la desmoldaremos cuando esté totalmente fría.
  11. Yo le he puesto un merengue italiano porque queda muy firme y brillante. Podéis encontrar la receta del Merengue italiano en este blog.


Un libro: 

Y a propósito de la fotogenia os propongo un libro de Oscar Wilde. "El retrato de Dorian Gray" se publicó en 1890 en una revista, posteriormente el escritor haría modificaciones y publicaría el resultado ya como novela en 1891. Es una novela de terror de estilo gótico que habla sobre la belleza, la juventud y la envidia. Muy recomendable.
Harry - dijo Basil Hallward, mirándolo directamente a los ojos -, todo retrato que se pinta de corazón es un retrato del artista, no de la persona que posa. El modelo no es más que un accidente, la ocasión. No es a él a quien revela el pintor; es más bien el pintor quien, sobre el lienzo coloreado, se revela. La razón de que no exponga el cuadro es que tengo miedo de haber mostrado el secreto de mi alma.
- Y, ¿cuál es ...? -preguntó.
- Te lo voy a decir - respondió Hallward; pero lo que apareció en su rostro fue una expresión de perplejidad. -Soy todo oídos, Basil - insistió su acompañante, mirándolo de reojo.
- En realidad es muy poco lo que hay que contar, Harry - respondió el pintor -, y mucho me temo que apenas lo entenderías. Quizá tampoco te lo creas.
(...)- Es una historia muy sencilla - dijo el pintor después de algún tiempo -. Hace dos meses asistí a una de esas fiestas de lady Brandon a las que va tanta gente. (...) Al darme la vuelta vi a Dorian Gray por vez primera. Cuando nuestros ojos se encontraron, me noté palidecer. Una extraña sensación de terror se apoderó de mí. Supe que tenía delante a alguien con una personalidad tan fascinante que, si yo se lo permitía, iba a absorber toda mi existencia, el alma entera, incluso mi arte. Yo no deseaba ninguna influencia exterior en mi vida. Tú sabes perfectamente lo independiente que soy por naturaleza. Siempre he hecho lo que he querido; al menos, hasta que conocí a Dorian Gray. Luego..., aunque no sé cómo explicártelo. Algo parecía decirme que me encontraba al borde de una crisis terrible. Tenía la extraña sensación de que el Destino me reservaba exquisitas alegrías y terribles sufrimientos. Me asusté y me di la vuelta para abandonar el salón. No fue la conciencia lo que me impulsó a hacerlo: más bien algo parecido a la cobardía. No me atribuyo ningún mérito por haber tratado de escapar.


Una película:

Me vais a permitir proponer una película que asocio con la fotogenia. Se trata de "El río de la vida" dirigida por Robert Redford en 1992. Y por qué esta asociación de ideas, os preguntaréis, pues además de por ser una película con una fotografía impresionante, uno de los protagonistas es Brad Pitt. Y es que, óiganme gente,  Brad Pitt era en aquella época muy, pero que muy fotogénico y en esa pelí lo sacaron especialmente guapo.

Me gusta mucho Brat Pitt, se nota ¿no? Hoy nadie discute que, además de seguir siendo muy guapo, es un gran actor.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Dulce de boniato

He estado leyendo sobre el boniato y es la leche. Es una gran fuente de vitamina A y potasio, mejora el estado cardiovascular e inmunológico, aporta mucha energía, se digiere muy bien, tiene mucha fibra...en fin, que hay que comer boniatos, oye. 

En Aragón y Cataluña se consume durante el otoño y es tradicional el día de Todos los Santos. Se suele comer asado al mismo tiempo que las castañas. También se pueden elaborar con él dulces típicos como panellets y empiñonados.

Es la primera vez que preparo y como boniatos, así que he estado buscando recetas por la web. Como siempre, he hecho caso a medias. Lo primero que he puesto de mi cosecha es que no los he cocido. Como parecen patatas pensé que se harían muy bien en el microondas. Para qué los vas a cocer si luego tienes que ponerlos a escurrir. En el microondas se cocinan muy rápidamente y las recetas que he hecho con ellos han quedado ricas. La fórmula del dulce que os propongo es sencilla: la misma cantidad de puré de boniato limpio que de azúcar, ralladura de limón y canela en polvo a discreción, vaya, que a gusto del consumidor. Si habéis caído por este blog antes sabréis que me gusta mucho la canela así que yo le pongo bastante, y el limón "lo cura todo" como decía El sombrerero loco en la Alicia de Disney, conque bastante también.

El primer uso que le di a este dulce fue  rellenar unas empanadillas dulces, o pastissets. Podéis encontrar la receta de la pasta de las empanadillas en la entrada de Tortas de alma. La semana que viene pondré la receta de una tarta de boniato que se hace añadiendo a esta receta básica muy pocos ingredientes más.


Ingredientes:
Con estas cantidades podéis hacer unos 36 pastissets. Así que con la receta de la masa de las Tortas de alma podéis hacer dos veces.
  • 500 g de puré de boniato.
  • 500 g de azúcar blanquilla.
  • La ralladura de un limón grande.
  • 1 cucharadita de canela.
Elaboración:
  1. Asamos los boniatos limpios y con la piel en el microondas hasta que queden blandos, cada microondas es un mundo  por lo tanto tenéis que ir comprobando el estado de los tubérculos cada poco tiempo. Poned primero unos 10 minutos al máximo de potencia y luego ya iréis valorando.
  2. Pelaremos los boniatos, los aplastaremos bien y les añadiremos el azúcar, la ralladura de limón y la canela. 
  3. Colocaremos los ingredientes en el fuego y los coceremos unos 5 minutos para que se funda el azúcar y se integren bien. 
  4. Verteremos el dulce en un recipiente que guardaremos en la nevera hasta su utilización.


Un libro:
¿A qué os suena la palabra boniato? A mí a insulto. ¡Mira que eres boniato! ¿Que no? Oye, a mí es lo que me sugiere...y si hay un personaje literario que me sugiere varios insultos como boniato, vago, irresponsable, egoísta...ese es Ignatius Reilly, el "asquerosico" protagonista de "La conjura de los necios" creado por John Kennedy Toole.

Como ejemplo del aspecto de Ignatius y de la relación con su pobre y sufrida madre os dejo un par de párrafos de las primeras páginas del libro:
"Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes oreja, sobresalían a ambos lados como señales de gorro que indicasen dos direcciones a la vez. Los labios, gordos y bembones, brotaban protuberantes bajo el tupido bigote negro y se hundían en sus comisuras, en plieguecitos llenos de reproche y de restos de patatas fritas. (...) 
Cambiando el peso del cuerpo de una cadera a otra a su modo pesado y elefantíaco, Ignatius desplazó oleadas de carne que se ondularon bajo el tweet y la franela, olas que rompieron contra botones y costuras. Una vez redistribuido el peso de este modo, consideró el gran rato que llevaba esperando a su madre. Consideró en especial el desasosiego que estaba empezando a sentir. Parecía que todo su ser estuviera a pinto de estallar, desde las hinchadas botas de ante, y, como para verificarlo, Ignatius desvió sus ojos singulares hacia los pies. Los pies parecían hinchados, desde luego. Estaba decidido a ofrecer la visión de aquellas botas hinchadas a su madre como prueba de la consideración con que le trataba."
Una canción: 
Siguiendo con los insultos...os propongo una canción de mi lista de "canciones energizantes".

"American idiot" es la primera canción de un disco que lleva el mismo nombre. Es un álbum conceptual de los Green Day, concretamente su séptimo disco, editado en 2004. El protagonista del disco es "Jesus of Suburbia", un hombre común que odia su ciudad y a las personas cercanas a él. Casi todas las canciones son críticas contra la administración Bush y con la sociedad estadounidense contemporánea. El protagonista de la historia está cansado de ver cómo se deteriora la imagen de su país por culpa de un presidente como Bush y cómo provoca histeria colectiva entre los norteamericanos.




martes, 27 de octubre de 2015

Panellets

En la wikipedia dicen que los panellets datan del siglo XVIII, cuando se usaba como comida bendecida para compartir en las celebraciones religiosas. Se cree que tienen su origen en el norte de Europa donde, a consecuencia del intenso frío, se hacía necesario un alimento rico en calorías para soportar mejor la noche de difuntos, pero seguramente proceden de la repostería árabe, dada su composición a base de almendra y azúcar. 

Estos dulces quedan muy vistosos y son más fáciles de elaborar de lo que parece. La forma de hacer la masa base de mazapán la he tomado, más o menos, de un vídeo de El Forner De Alella. Los distintos tipos de panellets los he hecho también inspirándome en los vídeos de El Forner De Alella, mirando fotografías de internet y haciendo lo que se me ha ocurrido a mí, así que no están sacados de un sitio en concreto.

He puesto fotos individuales de cada clase porque, debo confesar, no se me ocurría cómo hacer una fotografía del conjunto que quedara chula y que se vieran bien pero creeros que, cuando están en una bandeja la colección completa, parecen de pastelería. Y están muy buenos, que es lo importante. Mis preferidos son los de piñones y los de almendras.

Tenéis que hacer la masa base por lo menos el día anterior al que vayáis a elaborar los panellets, así el azúcar queda bien integrado en la masa.

Ingredientes:
  • 500 g de almendra molida.
  • 500 g de azúcar normal.
  • 2 huevos.
  • 1 cucharada colmada de ralladura de limón.

Elaboración de la masa base:


Si tenéis una amasadora haced la masa con ella, yo tengo una pequeña batidora manual y le he puesto las varillas de amasar, luego  he refinado la masa con el rodillo. Se puede hacer a mano pero me parece muy engorroso.

Mezclaremos en un cuenco la almendra, el azúcar y la ralladura de limón. Añadiremos un huevo e iremos amasando, cuando esté integrado añadiremos el otro huevo y amasaremos hasta que se quede homogénea la masa. Veréis que la consistencia no es demasiado suave. Para refinar la masa la podemos hacer colocándola entre dos papeles de cocina y alisándola bien con un rodillo. La volvemos a doblar y de nuevo la estiraremos con el rodillo. Repetiremos cuatro o cinco veces este estirado y doblado (como se hace con el hojaldre) hasta que la masa quede bien lisa.

Lo mejor es separar la cantidad de masa que queramos utilizar para cada especialidad. Yo he hecho rulos de 100 g. Envolveremos cada rulo en papel film y los guardaremos en la nevera hasta el día siguiente.

Ingredientes y elaboración de cada panellet

Panellet de Piñones




Dejaremos los piñones durante al menos media hora macerando en huevo batido. Transcurrido este tiempo los escurrimos. Formamos bolas de unos 20 g de peso, las rebozaremos con los piñones y las volveremos a pintar con huevo antes de introducirlas en el horno.

Panellet de avellana y vainilla





Añadimos vainilla líquida a la porción de masa que vayamos a destinar a este tipo de Panellet, yo puse 1/2 cucharadita para 100 g. Integramos bien la vainilla y formarmos bolas de unos 25 g, las rebozaremos con azúcar blanquilla o vainillado. Chafaremos un poco el panellet y colocaremos una avellana en el centro (podéis poner media nuez o una almendra si os gusta más).

Panellet con carne de membrillo



El rollo de 100 g de masa base la estiramos con el rodillo en forma de rectángulo, de un grosor aproximado de 1/2 cm, pondremos una tira de carne de membrillo en el centro, calculando más o menos la mitad de anchura que el mazapán. Forraremos totalmente el membrillo con los laterales de la masa y cortaremos porciones de algo más de un dedo de anchura, Rebozamos la zona del mazapán con azúcar blanquilla. Yo le he hecho dos marcas en la superficie con una cucharilla. 

Panellet de almendra



Dejaremos las almendras durante al menos media hora macerando en huevo batido. Transcurrido este tiempo las escurrimos. Formamos cilindros de unos 20 g de peso, los rebozaremos con los piñones y los volveremos a pintar con huevo antes de introducirlos en el horno.

Panellet de chocolate




Añadimos chocolate en polvo sin azúcar a la porción de masa que vayamos a destinar a este tipo de Panellet, yo puse 5 g de chocolate para 100 g de masa base. Integramos bien el chocolate y formamos bolas de unos 25 g, las chafaremos un poco y le marcamos un pequeño hueco en el centro para que coloquemos el ganaché de chocolate una vez haya salido del horno.

El ganaché  lo he hecho con 50 g de chocolate de cobertura, 40 g de nata líquida para montar y 3 g de mantequilla. Tenemos que dejar que se enfríe a temperatura ambiente hasta que tome consistencia. No lo metáis a la nevera porque se endurece y no podréis rellenar el panellet.


Panellet con fruta confitada




Formamos bolas de unos 25 g, las rebozaremos con azúcar blanquilla mezclado con azúcar moreno. Aplastaremos un poco el panellet y colocaremos media guinda en el centro (podéis poner la guinda entera o cualquier tipo de fruta confitada que os guste).

Panellet de naranja




Preparación de la peladura de naranja confitada: cortaremos tiras de piel de naranja retirando la parte blanca. Herviremos las tiras tres veces cambiando el agua cada vez. Pondremos la misma cantidad de agua con azúcar (la cantidad que consideréis para la naranja que estéis utilizando) y volveremos a colocar las tiras al fuego un rato hasta que se queden confitadas. Dejaremos enfriar las tiras y las cortaremos en trocitos muy pequeños.

A la masa base le añadiremos los trocitos de naranja y formaremos bolas o "croquetas" de unos 25 g. Pintaremos la superficie con huevo batido antes de introducirlas en el horno. Una ver que las saquemos las pintaremos con chocolate de cobertura fundido.

Panellet de coco


A la masa base le añadiremos coco rallado, para 100 g he puesto una cucharada de coco,  formaremos bolas de unos 25 g. Pintaremos la superficie con huevo batido antes de introducirlas en el horno. Una ver que las saquemos las pintaremos con chocolate de cobertura fundido. Podéis sumergir media bola en el chocolate como he hecho yo o entera.

Panellet de café


Añadimos café soluble a la porción de masa que vayamos a destinar a este tipo de Panellet, yo puse una cucharada colmada de café para 100 g de masa base. Integramos bien el café y formamos "croquetas" de unos 25 g. Con el mango de una cucharilla les marcaremos la hendidura central para darle aspecto de grano de café. Espolvorearemos con azúcar glass antes de meterlas en el horno.

Horneado:
Precalentamos el horno a 200º con la resistencia de arriba y aire (si lo tenéis, si no es así, sin aire). Pondremos los panellets en una bandeja a media altura y los iremos observando hasta que veamos que están ligeramente dorados. Unos 6 o 7 minutos.

Los sacaremos y los colocaremos en una rejilla hasta que se enfríen. Para sacarlos utilizaremos una paleta de silicona para no romperlos.

Un libro 
Aunque los panellets se elaboran también en Aragón, Valencia y Baleares, donde más fama tienen y con la comunidad que yo los asocio es con Cataluña así que...hace poco he descubierto a una escritora catalana que se llama Rosa Ribas. De momento, el libro que más me ha gustado de ella es "El gran frío", escrito a cuatro manos con Sabine Hoffman y empieza así:
"No me gusta este juego. No lo entiendo. ¿Hay que quedarse quieto?¡El escondite! ¿Es el escondite? Pero ¿dónde están los otros? No me gustan los juegos queno entiendo. 
–Pili, no me gusta este juego. Venga, levántate. ¿Por qué no se levanta?¡Qué risa! Lleva los zapatos mal puestos. Al revés. El derecho, en el pie izquierdo y el izquierdo, en el pie derecho. Antes, cuando madre tenía mucha prisa, a veces me ponía los zapatos al revés, pero ahora me los pongo yo solo y siempre lo hago bien. Casi siempre. El otro día, padre me gritaba y me aturullé. Es que me gritaba y decía que, además de tonto, soy lento, y por eso me puse los zapatos al revés. No le dije nada. Si no, me hubiera pegado. Pero dolía y, además, me caí. 
–Pili, ¿te has caído? ¿Te has hecho daño? ¿Por qué no te mueves?" 

Una canción:

Y siguiendo con Cataluña..."El último de la fila" mi grupo catalán preferido. Pongo la canción "Dios de la lluvia", pero podría haber elegido otras muchas que también me gustan. Esta canción aparece en el disco "Como la cabeza al sombrero".




sábado, 24 de octubre de 2015

Tarta de queso en blanco y negro

Otra tarta de queso para la colección y, después de la Tarta de queso al horno, es mi preferida. Esta vez tiene dos partes: una blanca muy cremosa y otra negra que lleva chocolate.

A mí me parece elegantona así que puede ir en el postre de una comida de celebración. Se puede hacer más refinada adornándola con unas virutas de chocolate en lugar de las bolitas que he puesto, o se me ocurre que poniendo una salsa de chocolate caliente al servirla quedaría muy bien.

Es una tarta fría que no necesita gelatina. La única dificultad es dejar bien nivelada la capa de chocolate y limpiar los bordes del molde para que la parte blanca no se tiña.

Yo no he usado una lámina de acetato en los bordes del molde, pero igual hubiera quedado mejor y sería más fácil de desmoldar.


Ingredientes:

Para la crema:
  • 200 ml de nata para montar.
  • 250 g mascarpone.
  • 150 g queso fresco para untar.
  • 100 g de azúcar blanco.
  • 150 g de chocolate para fundir Nestlé Postres Intenso ®. Que añadiremos solo a la mitad de la crema.
Base:
  • 150 g de galletas Maria
  • 10 g chocolate puro sin azúcar Valor ®
  • 80 g mantequilla.
Para decoración:
Bolas de cereales con chocolate de Hacendado ®

Elaboración:
Base de galletas:
  1. Picaremos las galletas hasta hacerlas polvo. 
  2. Fundimos la mantequilla y le añadimos el cacao.
  3. Mezclamos la mantequilla con el polvo de galletas y forraremos el fondo de un molde desmoldable de 22 cm.
Crema:
  1. Fundimos el chocolate al baño María o en el  microondas. Lo reservamos y dejamos que se temple un poco.
  2. Montamos la nata con el azúcar.
  3. Mezclamos el queso fresco con el Mascarpone y el azúcar.
  4. Añadimos la nata a la preparación de queso.
  5. Dividimos en dos la crema obtenida y la colocamos en recipientes separados.
  6. A una de las partes de crema le añadiremos el chocolate fundido.
Montaje:
  1. Volcaremos la crema con chocolate sobre la capa de galletas que hemos puesto en el molde. Tenemos que intentar que quede bien nivelada (no es sencillo porque queda bastante densa). Limpiaremos bien los bordes del molde con un papel de cocina. 
  2. Dejaremos que repose en la nevera durante unos 15 minutos.
  3. Verteremos la crema blanca sobre la de chocolate, la nivelaremos bien y cubriremos el molde con papel film.
  4. Dejaremos reposar la tarta en la nevera por lo menos 6 horas antes de consumirla. Mejor si lo hacemos de un día para otro.



Una canción:
¡Venga, por la parte blanca de la tarta os propongo una de los Mumford & sons! Este grupo es de esos de  folk rock que me gustan tanto. Son británicos y sus músicos tocan varios instrumentos cada uno. La canción que he elegido, a propósito de lo del blanco de la tarta, se titula "White Blank Page" y aparece en el álbum "Sigh no more" con el que debutó el grupo. Escuchad el disco completito porque no tiene desperdicio.

Un cuento:
Y a cuenta de la parte negra de la tarta... un cuento. Como se acerca Todos los Santos y la tradición manda leer y contar historias de terror, voy a poneros "El gato negro", un relato del gran Edgar Allan Poe. Fue publicado en el número del 19 de agosto de 1843 del periódico Saurday Evening Post de Filadelfia.

He buscado en Youtube y la interpretación que más me ha convencido ha sido la de un escritor argentino que se llama Alberto Laiseca. Apagad la luz y escuchad el cuento.



sábado, 17 de octubre de 2015

Galletas de manzana

Sigo buscando la galleta ideal para desayunar. A saber: saciante para que quite el hambre con el que me levanto todas las mañanas, sabrosa y, a ser posible, saludable. Para ello he utilizado harina integral, manzana y azúcar, también integral.

Modificad las especias a vuestro gusto. Yo le pongo mucha canela, pero podéis hacer que predomine el jengibre o incluso añadir un poquito de nuez moscada, eso ya lo decidís vosotros.

Como casi siempre que me "invento" galletas he tenido que ir modificando las cantidades de los ingredientes y el tiempo de horneado hasta que me ha gustado el resultado. Hacedlas y ya me contaréis.



Ingredientes: 
Para unas 18/20 galletas.
  • 300 g harina integral.
  • 150 g de Azúcar moreno de caña integral de Azucarera®.
  • Una manzana mediana (unos 100 g de manzana limpia).
  • 50 ml de aceite de girasol. 
  • 1 huevo grande.
  • 8g de levadura química.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido.
Elaboración:
  1. Precalentaremos el horno a 200º con la resistencia de abajo y aire.
  2. Con una batidora haremos un puré con el aceite y la manzana pelada a trozos. 
  3. En un cuenco mezclamos el azúcar con el huevo, las especias y la levadura.
  4. Añadiremos a esta preparación el puré de manzana y aceite 
  5. Unimos la harina poco a poco con la mezcla anterior. Nos serviremos de una paleta de silicona para integrarlo todo. Quedará una preparación muy pegajosa
  6. Para dar forma a las galletas y que no se nos peguen en las manos nos las iremos mojando con  agua y les daremos forma de bolitas, las colocaremos sobre una bandeja de aluminio a la que habremos puesto papel de hornear. Aplastaremos las bolitas con los dedos húmedos y les haremos unos dibujos con un tenedor también mojado. 
  7. Hornearemos a 200º durante 20 minutos con la resistencia de abajo y aire. Colocamos la bandeja más cerca de abajo que de arriba. Se os pueden pegan un poco entre ellas porque la masa crece. 
  8. Sacaremos las galletas del horno y las colocaremos en una rejilla con ayuda de una rasera. Dejaremos que se enfríen por completo y luego las guardaremos en una caja de lata.

Un libro:
Como os he dicho, estas galletas las hago para desayunar. Y hablando de desayunos...os propongo "Desayuno en Tiffanys" de Truman Capote. En esta novela encontramos a Holly Golightly que es un personaje fascinante. Es una chica libre, aventurera y ambiciosa pero también es generosa e inocente en algunos aspectos. Una mujer que busca un lugar en el que sentirse segura para poder echar raíces.

Oye, ¿sabes esos días en los que te viene la malea?
- ¿Algo así como cuando sientes morriña?
- No - dijo lentamente -. No, la morriña te viene porque has engordado o porque llueve muchos días seguidos. Te quedas triste, pero nada más. Pero la malea es horrible. Te entra miedo y te pones a sudar horrores, pero no sabes de qué tienes miedo. Sólo que va a pasar alguna cosa maña, pero no sabes cuál. ¿Has tenido esa sensación?
- Muy a menudo. Hay quienes lo llaman angst.
- De acuerdo, Angst. Pero ¿cómo le pones remedio?
- No sé, a veces ayuda una copa.
- Ya lo he probado. También he probado con aspirinas. Rusty opina que tendría que fumar marihuana, y lo hice, una temporada, pero sólo me entra la risa tonta.
He comprobado que lo que mejor me sienta es tomar un taxi e ir a Tiffany´s. Me calma de golpe, ese silencio, esa atmósfera tan arrogante; en un sitio así no podría ocurrirte nada mal, sería imposible, en medio de todos esos hombres con los trajes tan elegantes, y ese encantador aroma a plata y a billetero de cocodrilo. si encontrase un lugar de la vida real en donde me sintiera como me siento en Tiffany´s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato."

Una canción:
Y la canción, como ya os habréis imaginado, es la maravillosa Moon River que Audrey Hepburn interpreta en la película Desayuno con diamantes de Blake Edward. La canción fue compuesta para Audrey por Henry Mancini y la letra es de Jonny Mercer.


jueves, 1 de octubre de 2015

Mostillo de miel

Esta receta no la vais a poder hacer a no ser que, como a mí, os regalen agua de miel o tengáis colmenas. Y como os podréis imaginar este dulce es para los muy, muy lamineros.

En realidad el Mostillo propiamente dicho es el que se hace con mosto del vino, pero también se le da este nombre al que se elabora con el agua de limpiar los panales de miel y con el agua de cocer remolacha azucarera (como hacía mi madre algunas navidades). Los tres son muy ricos. 

A este tipo de dulces se los conoce con el nombre de Arrope, una palabra de origen árabe, y es una preparación tradicional en muchas comunidades españolas. La receta varía un poco de unas zonas a otras. Algunas solo llevan el jarabe dulce y la harina, otras llevan frutos secos, canela, cáscara de naranja o limón, e incluso trocitos de fruta fresca.

El pueblo de mis padres es de la provincia de Teruel y la receta de mi madre supongo que es la propia de la zona. Yo he hecho algunos cambios pero el resultado es muy similar. He usado Maizena en lugar de harina de trigo, también le he puesto un puñado de pasas que tenía por casa y le he dado un toque especiado usando canela.

En el pueblo de mis padres la consistencia del mostillo es gelatinosa, pero no en exceso y se tiene que poder comer con un tenedor. Tradicionalmente el postre se presenta en un plato o en una fuente, se corta una cuadrícula con el cuchillo y cada comensal va cogiendo "dados".


Ingredientes:
  1. 500 ml de agua de miel reducida y sin impurezas.
  2. 40 g de nueces a trozos gruesos.
  3. 20 g de almendras a trozos gruesos.
  4. 20 g de pasas.
  5. 70 g de Maizena®.
  6. La cáscara de una naranja sin la parte blanca y cortada a trocitos. 
  7. Ralladura de medio limón.
  8. Un trocito de canela en rama.
Elaboración:

  1. Si os dan el agua de miel tal cual sale de limpiar los panales tenéis que hervirla y limpiarla de impurezas. La cocción es de unas dos horas hasta que el agua reduzca casi a la mitad. En mi caso tenía 500 ml de agua ya limpia y reducida.
  2. Reservamos unos 150 ml de agua de miel en la que diluiremos la Maizena®.
  3. El resto del agua lo pondremos en el fuego, le añadiremos las pasas, la cáscara de naranja, la ralladura de limón y un trocito de canela en rama. Dejamos hervir unos 5 minutos. Agregamos las nueces y las almendras, y dejamos cocer otros 5 minutos. Sacamos la canela. 
  4. Añadimos la dilución de harina a la cacerola y dejamos que espese dando vueltas con la cuchara hasta que se nos separe la preparación del fondo.
  5. Vertemos el mostillo en platos, lo asentamos con unos golpecitos y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente. Una vez frío lo tapamos con papel film y lo guardamos en la nevera.
  6. Es mejor comer el mostillo al día siguiente de hacerlo, pero no lo guardéis más de dos días porque cambia la textura.




Un libro:
Ya lo sé, ya lo sé, no es lo mismo agua de miel que hidromiel. La hidromiel es una bebida alcohólica, pero es que suena casi igual. Y oye, a mí me hablas de agua de miel y yo pienso en elfos. Pienso en elfos, en hobbits, en enanos... "El señor de los anillos", uno de los libros que más ha influido en mi vida lectora,  es el gran tótem de la literatura fantástica. La escribió John Ronald Reuel Tolkien, un escritor, poeta, lingüista, sesudo y seriote profesor universitario de Oxford. El párrafo que he escogido pertenece al primer libro: "La comunidad del anillo".
"Galadriel se levantó entonces de la hierba, y tomando una copa de manos de una doncella, la llenó de hidromiel blanco y se la tendió a Celeborn.—Ahora es tiempo de beber la copa del adiós —dijo—. ¡Bebed, Señor de los Galadrim! Y que tu corazón no esté triste, aunque la noche tendrá que seguir al mediodía, y ya la tarde lleva a la noche.En seguida ella llevó la copa a cada uno de los miembros de la Compañía, invitándolos a beber y a despedirse. Pero cuando todos hubieron bebido les ordenó que se sentaran otra vez en la hierba, y las doncellas trajeron unas sillas para ella y Celeborn. Las doncellas esperaron en silencio rodeando a Galadriel, y ella contempló un rato a los huéspedes. Al fin habló otra vez.
—Hemos bebido la copa de la despedida —dijo—, y las sombras caen ahora entre nosotros."
Una canción:
 De la banda sonora de la primera película de "El señor de los anillos", "La comunidad del anillo", pongo el segundo corte que se titula " Concerning Hobbits" y está compuesto por Howard Shore. ¡Venga, cerrad los ojos! Quedáis tramsportados directamente a La Comarca. ¡Qué bonito!




miércoles, 23 de septiembre de 2015

Dulce de calabaza y miel

Parece que tanto Google como yo hemos tenido la misma idea: en otoño llegan las calabazas.

Esta receta ya la publiqué el año pasado en la entrada Tortas de alma y creo que se merecía una entrada propia. Aquella vez la denominé "alma de calabaza" porque la hice con la calabaza que se utiliza para este dulce tradicional. La calabaza para hacer las tortas no la vais a encontrar fácilmente, sin embargo la que he usado para hacer esta confitura sí está presente en muchas tiendas y mercados casi todo el año, se trata de la calabaza cacahuete.

El resultado me ha gustado, queda muy bien para rellenar tortas y también para untar pan para desayunar. 


Ingredientes:




  • 1 kg de puré de calabaza (de la especie Cucurbita mostacha o calabaza cacahuete).
  • 400 g de miel.
  • 300 g de azúcar blanquilla, o de azúcar moreno.
  • La ralladura de una naranja.


  • Elaboración:
    1. Asaremos la calabaza al horno, a 190º C, hasta que quede blanda la cáscara. 
    2. Sacaremos la carne y retiraremos las pepitas. 
    3. La colocaremos en una cacerola grande para facilitar la evaporación y la coceremos junto con el resto de los ingredientes hasta que reduzca y espese. Removeremos de vez en cuando para que no se pegue. 
    4. Una vez alcanzada la consistencia que queramos la retiraremos del fuego y la introduciremos en botes de cristal. Colocaremos los botes boca abajo sobre la tapa hasta que se enfríen.
    5. Conservaremos los botes en la nevera hasta que lo utilicemos.

    Una película:
    Según el Ministerio de Fomento hoy entraremos oficialmente en Otoño, pero como la calabaza que he usado la podéis encontrar casi todo el año..."Primavera, verano, otoño, invierno...y primavera" es una preciosa película del director surcoreano Kim Ki-duk. Se trata de una metáfora sobre la vida protagonizada por dos monjes que viven en un solitario monasterio.

    Una canción:
    ...y como acabamos de estrenar otoño, una canción que lleva por título "´Tis Autumn".
    Esta pieza compuesta por Henry Nemo e interpretada por Chet Baker, aparece en el álbum "Chet", un disco enteramente dedicado a baladas. Uno de mis discos preferidos de Chet Baker, suavecito y elegante. Os lo recomiendo para tardes de lluvia.



    jueves, 17 de septiembre de 2015

    Flan de huevo con tofe

    Es la segunda vez que hago flanes en mi vida. Es muy fácil y rápido. 

    Esperaba unos flanes con burbujas, pero las dos veces me han quedado lisos. No sé si es mejor o peor, supongo que eso va a gustos. Por lo que he leído, el flan perfecto no lleva "ojillos". Para que salga liso hay que evitar meter mucho aire en la mezcla cuando los preparemos, osea que es mejor hacerlo a mano que usar batidora, y además el agua del baño María no tiene que hervir. Si os gusta el flan "agujereado", intentad hacer lo contrario.

    Los únicos cambios que le hecho a la receta clásica son que en lugar de caramelo líquido he hecho Tofe para el fondo del molde y he utilizado azúcar moreno porque me gusta mucho el sabor que da.


    Ingredientes: Para 7 u 8 flanes individuales.
    • 6 huevos.
    • 2 cucharadas de azúcar moreno por huevo (100 g).
    • 1/2 l. de leche entera.
    Tofe de caramelo:
    • 50 g de nata.
    • 100 g de azúcar moreno.
    Elaboración:
    1. Introduciremos en el horno un recipiente resistente con agua para hacer un baño María. El agua tendrá que quedar un dedo por debajo del borde de los moldes cuando los metáis. Colocaremos la fuente a media altura y a 180º.
    2. Haremos el Tofe calentando en un cazo la nata y el azúcar moreno hasta que se fundan. Dejaremos que cuezan sin parar de remover unos segundos.  Colocaremos en los moldes de los flanes algo más de una cucharada de esta preparación. Moveremos los moldes para impregnar un poco los laterales.
    3. Calentaremos la leche hasta que esté a punto de hervir y luego la dejaremos que se temple. 
    4. Mezclaremos los huevos con el azúcar y después le incorporaremos la leche poco a poco sin dejar de remover.
    5. Verteremos la preparación en los moldes. 
    6. Colocaremos los moldes dentro del baño María a 180º durante 30 minutos. Tenemos que introducir un palillo en uno de los moldes y debe salir limpio, si no es así, los dejaremos hasta que queden cuajados del todo.
    7. Transcurrido el tiempo sacaremos los moldes del baño y dejaremos que se enfríen totalmente antes de introducirlos en la nevera tapados con papel de aluminio o film.
    8. Para desmoldarlos pasaremos un cuchillo por los bordes de los flanes y los volcaremos sobre los platos.
    Está más rico si lo comemos de un día para otro.


    Un libro:
    ¿Qué es lo más característico de un flan? ¡Que tiembla, claro!..."Temblor" es una novela de Rosa Montero. Literatura fantástica y de ciencia ficción muy influenciada, entre otros libros, por la "La historia interminable". Toma de esta obra la idea de La Nada. Un párrafo sobre la Niebla del olvido que va haciendo desaparecer el mundo de Agua Fría, la protagonista.
    Se pusieron en pie, espalda contra espalda, como si tuvieran que enfrentarse a una manada de lobos hambrientos, Del mundo quedaban aún pequeños fragmentos de materia: el perfil vacío de una  roca, la insinuación de una grieta entre dos piedras, un lagarto pataleando frenéticamente en mitad de la bruma. Briznas de realidad que flotaban en el confuso magma de las sombras y que pronto se diluyeron sin dejar huella. Poco después ya no quedaba nada y la tierra se confundía con el suelo en el mismo vapor inerte y desolado. Aunque neblinoso, el suelo seguía manteniendo su firmeza y esa era la única referencia espacial con que contaban. Era como avanzar por un pantano cubierto por las brumas. O como caminar dentro de un sueño.
    Una canción:
    Y la que tiembla, o mejor dicho "tremola", muy bien si está en buenas manos es la guitarra. El tema que me ha venido a la memoria pensando en la técnica del trémolo es "Recuerdos de la Alambra". Por lo que he leído en Internet, quien mejor interpreta este tema de Francisco Tárrega es Narciso Yepes. Ahí os lo dejo.