lunes, 21 de abril de 2014

Mona de Pascua o Culeca

En la página Pirineos dicen:
Mona es una palabra que proviene del vocablo árabe "munna" y significa obsequio. Aunque actualmente el ingrediente protagonista de la Mona es el chocolate, las primeras monas que aparecieron en Aragón, Cataluña y otras regiones españolas se trabajaban como una masa de pan común y posteriormente una masa abizcochada y con huevos duros, símbolo de la fertilidad en el mundo pagano. Más tarde se añadiría el chocolate. Fue a finales del siglo XIX cuando apareció en Francia la costumbre de hacer piezas de chocolate en forma de huevo.
En Cataluña es tradición que los padrinos regalen Monas de Pascua a sus ahijados.
En Zaragoza no parece haber demasiada tradición de hacer estos dulces. En muchos pueblos de Aragón sí se mantiene esta costumbre y se hacen las típicas Culecas, unas tortas con un huevo cocido dentro.

Yo he hecho una torta tradicional, pero no le he puesto huevo duro porque lo que les va a mis chicos es el chocolate.

La receta la he sacado de El fogón ilustrado, aunque me faltaban datos como la cantidad de azúcar que lleva la masa definitiva o la temperatura y el tiempo de horneado. Además, he hecho la masa con una batidora manual porque no tengo amasadora. Salen cinco o seis raciones, más o menos. Los huevos los he colocado después de hacer la torta, cuando está un poco caliente todavía para que se pegara el chocolate.



Ingredientes:
Masa de arranque:
- 35 ml de leche.
- 65 g de harina.
- 1 cucharadita de azúcar.
- 5 g de levadura fresca prensada (Mercadona).

Masa definitiva:
- 30 ml de leche.
- 35 g mantequilla a temperatura ambiente.
- 1 huevo grande.
10 g de levadura fresca prensada.
- Ralladura de una naranja.
- 5 ml de anís y 5 ml de Cointreau (es lo que he usado porque no tengo agua de Azahar).
- 225 g de harina de Fuerza.
- 1 pellizco de sal
- 5 cucharadas soperas colmadas de azúcar blanquilla.

Elaboración:
Preparar la masa de arranque:
Templamos un poco la leche en el microondas (no tiene que quemar porque mataría la levadura) y le añadimos la levadura, la disolvemos bien, añadimos el azúcar y después la harina. Formamos una bola y le hacemos un corte en forma de cruz con un cuchillo. En un cuenco ponemos agua tibia suficiente para cubrir la bola de masa, la introducimos en ella y la dejamos hasta que flote. Unos 10 minutos, más o menos.

Masa definitiva:
Colocamos en un cuenco la masa de arranque, el huevo, la mantequilla, el azúcar, la ralladura de naranja, el licor y a leche en la que habremos disuelto la levadura. Mezclamos todo bien con las varillas y posteriormente añadimos la harina. Amasamos con las varillas para masas durante unos minutos. La masa es muy pegajosa por lo que no se puede manejar con las manos. Se deja reposar unos 10 minutos en un lugar cálido.

Ponemos harina en la mesa y volcamos la masa ayudándonos con una espátula de silicona, espolvoreamos con más harina por encima de la masa y amasamos con las manos hasta que formemos una bola, la aplastamos un poco para darle forma de torta y la dejamos en la bandeja donde la vayamos a cocer, sobre papel de horno y tapada con un paño. Si preferís la Culeca tradicional, antes de dejarla reposar la masa tenéis que meter los huevos duros y sujetarlos con unas tiras de masa que habréis reservado previamente. Dejamos la masa en un lugar cálido durante tres o cuatro horas, depende del tiempo que necesite para doblar su tamaño (yo enciendo el horno a 50º, lo apago, dejo que se enfríe un poco para que no queme y luego meto la masa).

Cuando ya ha subido, hundimos los huecos donde le pondremos los huevos. Pintamos con huevo batido, añadimos azúcar blanquilla por encima y anisetes de colores.

Precalentamos el horno a 180º y metemos la torta unos 20/25 minutos a media altura y con el horno arriba y abajo. A los 20 minutos pinchad con un tenedor la masa para ver si está hecha. Sacamos la torta y abrimos un poco los huecos para poner el huevo. Si está muy caliente se derretirá, y si está muy fría no se sujetarán, así que cuando esté templada. La dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla y después la guardamos envuelta en papel de aluminio. Está más buena cuando se deja reposar durante unas cuantas horas, así sube el sabor. La próxima vez la haré de un día para otro porque la miga mejora al dejarla reposar.



Un libro:
Como es una receta tradicional aragonesa voy a recomendar uno de mis libros preferidos de autor aragonés: "Réquiem por un campesino español", de Ramón J. Sender.
Empieza así:
El cura esperaba sentado en un sillón con la cabeza inclinada sobre la casulla de los oficios de réquiem.La sacristía olía a incienso. En un rincón había un fajo de ramitas de olivo de las que habían sobrado el Domingo de Ramos. Las hojas estaban muy secas, y parecían de metal. Al pasar cerca, mosén Millán evitaba rozarlas porque se desprendían y caían al suelo.Iba y venía el monaguillo con su roquete blanco. La sacristía tenía dos ventanas que daban al pequeño huerto de la abadía. Llegaban del otro lado de los cristales rumores humildes.Alguien barría furiosamente, y se oía la escoba seca contra las piedras, y una voz que llamaba:-María... Marieta...Cerca de la ventana entreabierta un saltamontes atrapado entre las ramitas de un arbusto trataba de escapar, y se agitaba desesperadamente. Más lejos, hacia la plaza, relinchaba un potro. «Ése debe ser-pensó mosén Millán- el potro de Paco el del Molino, que anda, como siempre, suelto por el pueblo.» El cura seguía pensando que aquel potro, por las calles, era una alusión constante a Paco y al recuerdo de su desdicha.
Una canción:
Como faltan un par de  días para San Jorge, y no voy a hacer ningún dulce para ese día, pongo una canción de Labordeta que es el himno, aunque no oficial, de Aragón:


martes, 15 de abril de 2014

Fresas con chocolate

Fresas y chocolate, una mezcla clásica muy rica que siempre queda bien.

Cuando empezaron a aparecer fresas en las tiendas, en el mes de Febrero, mi cuñado me mandó una foto con este dulce y me dijo que a ver si me salía, con la pinta tan estupenda que tenía, no podía resistirme a probarlo. He visto que la fotografía pertenece a esta página: Fresas con chocolate muy originales. He cambiando alguna cosa de esa receta. En lugar de chocolate de fundir sin más, para el relleno he utilizado un ganaché de chocolate, de esta forma queda más blando y la presentación es más vistosa.


Ingredientes:
- 10 Fresas grandes.
Base:
- 200 g Chocolate para fundir. En esta ocasión he usado Nestlé postres.
Ganaché para el relleno:
- 100 g de chocolate.
- 90 g de nata.
- 10 g de mantequilla.

Elaboración:
He utilizado unos moldes de silicona para hacer bombones en forma de estrella para hacer la base.

Limpiamos bien las fresas, les cortamos la parte superior para poder vaciarlas y que queden huecas, también cortaremos un poco la base para que se sostenga "en pie". Las secamos muy bien para que se les pegue el chocolate en la parte inferior.

Fundimos el chocolate para la base en el microondas y ponemos como un par de cucharadillas en cada molde. Colocamos las fresas sobre él. Metemos los moldes en la nevera para que se enfríen.

Ganaché de chocolate para rellenar:
 Fundimos el chocolate y le añadimos la nata y la mantequilla, mezclamos bien para que quede homogénea la crema. Dejaremos enfriar el ganaché en la nevera hasta que quede una consistencia firme.

Introducimos la crema en una manga pastelera, o en una jeringa de postres, y rellenamos las fresas. Si no queréis que quede con esa forma, rellenad las fresas directamente con la mezcla caliente y meterlas en la nevera.


Un libro:
"Tess De los Duberville" de Thomas Hardy es una de las novelas más dramáticas que he leído. La tragedia de la pobre Tess empieza en un jardín de fresas. También es más que recomendable la adaptación cinematográfica que hizo Roman Polanski y que interpretó Nastassia Kinski.:
 Tess deseaba abreviar la visita todo lo posible, pero el joven porfió de tal modo, que al fin consintió en complacerle. La condujo él por la parte de la pradera, los arriates de flores y los invernaderos; luego la llevó al huerto preguntándole allí si le gustaban las fresas.—Sí—dijo Tess—, cuando sazonan.—Aquí ya han sazonado —respondió el joven.Se puso a cortar ejemplares del sabroso fruto, que ofreció luego a Tess, y eligiendo entre todos uno, hermosísimo y raro, de la variedad reina británica, se irguió, y cogiéndolo del pedúnculo, se lo puso en la boca a la muchacha.—¡No! ¡No! —se apresuró a decir aquélla, interponiendo su mano entre sus labios y la de su primo—. Prefiero cogerla yo misma.—¡Qué tontería! —insistió él.Y con leve desfallecimiento, abrió Tess los labios y tomó en ellos el fruto.Se entretuvieron largo rato, dando vueltas sin rumbo fijo y comiendo Tess, medio halagada, medio recelosa, lo que d'Urberville le ofrecía. Cuando ya se negó la joven a comer más fresas, fue él y le llenó un cestillo; luego, al pasar por los planteles de rosas, cortó algunos capullos y se los brindó a Tess para que se los prendiera en el pecho. Obedeció la joven como en sueños, y cuando ya no pudo prenderse más, le puso él varios en su sombrero y le colmó la cesta con otros, procediendo en todo con galante prodigalidad. 
Una película:
"Fresa y chocolate" es una película cubana dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío y protagonizada por Jorge Perugorría. La wiki dice: "Es la historia de una gran amistad entre dos hombres que supera la incomprensión y la intolerancia." A mí me gustó mucho.




domingo, 13 de abril de 2014

Torrijas

No soy nada original, así que voy a poner una receta de torrijas como están haciendo en otros muchos blogs. Cuando se aproxima la Semana Santa es casi preceptivo elaborar este dulce tan típico.

En la página de Itinerarios y Mapas de Michelín dicen:
No se sabe con exactitud en qué momento comenzaron a elaborarse las torrijas tal y como hoy las conocemos, pero se cree que este postre se remonta al siglo XV. Fue en varios conventos durante la Edad Media, donde las monjas decidieron aprovechar el pan sobrante y preparar un dulce que aliviara un poco el duro ayuno de la Cuaresma. Poco a poco se extendió la receta entre el resto de la población, primero a los palacios y las familias ricas, y después al resto de los hogares, convirtiéndose en el postre casero por excelencia para conmemorar la Semana Santa.
En aquella época, la elaboración de las torrijas variaba bastante en función del lugar donde se realizaran y del poder adquisitivo del “cocinero”. Las familias más ricas, por ejemplo, solían realizarlas con la mejor leche, las rebozaban en huevo, las doraban en aceite y después espolvoreaban azúcar y también canela. En los hogares más modestos a veces las torrijas se realizaban sin huevo, y la canela era sustituida por almíbar. Fuera de las casas también se consumían torrijas. En las tabernas era un postre que se servía a los clientes durante la Cuaresma, pero en este caso en lugar de utilizar leche, el cocinero bañaba el pan en vino y una vez frito, le espolvoreaba azúcar en polvo. 
Mi madre hace dos tipos de torrijas, unas en Navidad a las que llamamos "Tostadas de miel" y las torrijas-torrijas, que se hacen en Semana Santa y son de pan mojado en leche, rebozado en huevo y espolvoreado con azúcar y canela. Creo que la torrija perfecta tiene que quedar cremosa por dentro y firme por fuera, esto se consigue utilizando pan del día anterior y dejando que se empape bien. Hay que pillarle el punto para que no se rompa la rebanada cuando se reboza en el huevo. También quedan muy buenas con el pan especial que venden ahora para hacer torrijas.





Ingredientes:

- Pan del día anterior o pan para torrijas. Con estas cantidades me han salido 20 rebanadas grandotas.
- 1 y 1/4 l. de leche entera.
- La corteza de un limón.
- Un trozo de canela en rama.
- 6 cucharadas de azúcar blanco (o las que os parezca, según lo dulce que las queráis hacer).

Para rebozar:
- 2 huevos batidos.

Para espolvorear:
- Azúcar y canela mezcladas.

Aceite de girasol para freír.

Elaboración:

Hervimos la leche con la canela en rama y la corteza de limón. Añadimos el azúcar y coceremos unos minutos más. Dejamos que se temple y sacamos el limón y la canela.

Cortamos el pan en rodajas de unos 2 cm, las colocamos en una fuente con laterales para que empapen mejor y las dejaremos unos 10 minutos o un poco más hasta que se empapen bien.

Tienen que quedar bien empapadas pero no chorreando, las pasamos por el huevo batido (en un cuenco se manejan mejor que en un plato) y las freiremos en abundante aceite por los dos lados. Tenemos que ir controlando la temperatura del fuego para que no se nos quemen, A veces es necesario retirar un poco la sartén para bajar la temperatura. Conforme vayamos sacando las torrijas de la sartén las colocaremos en una fuente con papel de cocina para que suelten el exceso de aceite. Dejaremos que se escurran por un lado y luego les daremos la vuelta para que pierdan aceite por los dos lados.

Por último, se rebozan o se espolvorean bien con la mezcla de azúcar y canela. Hay que comerlas en el día, incluso un poco tibias...aunque a mí me encanta que sobren para desayunar al  día siguiente.


Un libro:

La torrija es muy española, muy de Cuaresma y Semana Santa, muy humilde y...con canela. Pues todo eso me ha llevado a la pobrecita Marianela de Galdós porque era muy humilde, religiosa y la llamaban "La hija de la Canela".

Teodoro se inclinó para mirarle el rostro. Este era delgado, muy pecoso, todo salpicado de menudas manchitas parduzcas. Tenía pequeña la frente, picudilla y no falta de gracia la nariz, negros y vividores los ojos; pero comúnmente brillaba en ellos una luz de tristeza. Su cabello dorado-oscuro había perdido el hermoso color nativo por la incuria y su continua exposición al aire, al sol y al polvo. Sus labios apenas se veían de puro chicos, y siempre estaban sonriendo; pero aquella sonrisa era semejante a la imperceptible de algunos muertos cuando han dejado de vivir pensando en el cielo. La boca de la Nela, estéticamente hablando, era desabrida, fea; pero quizás podía merecer elogios, aplicándole el verso de Polo de Medina: «es tan linda su boca que no pide». En efecto; ni hablando, ni mirando, ni sonriendo revelaba aquella miserable el hábito degradante de la mendicidad callejera.(...)-María Nela me llaman y también La Hija de la Canela. Unos me dicen Marianela, y otros nada más que la Nela.
Una canción:
A veces tengo unas asociaciones de ideas un poco extrañas. El otro día escuché en la radio "El mundo tras el cristal" de la Guardia, canción que salía en el disco Vámonos de 1988, y pensé que esa chica de la canción a la que nadie escribía cartas de amor y nunca había tenido un príncipe azul, tenía tan mala suerte en el amor como Marianela... ¿Que no? ¡Pues oye, a mí me la recordó! 


lunes, 7 de abril de 2014

Bizcocho integral de naranja

Una receta muy rica, con ingredientes saludables, y fácil de hacer.

Hay muchas páginas de internet en las que aparecen bizcochos similares, así que he ido cogiendo ideas de aquí y de allá. Creo que el resultado ha sido bueno.

No lo he hecho, pero supongo que si se pone harina normal y azúcar blanquilla en las mismas cantidades, el bizcocho quedará más esponjoso y de color naranja.


Ingredientes:
- 1 naranja de zumo.
- 80 ml. de aceite de girasol.
- 170 g. de harina integral.
- 200 g. de azúcar moreno.
- 3 huevos.
- 1 cucharadita de canela (opcional, se puede aromatizar con vainilla o no poner nada).
- Un sobre de levadura.

Elaboración: 

Lavamos bien la naranja, la troceamos sin pelar, y la ponemos en el vaso de la batidora junto a los huevos, el aceite y el azúcar. Trituramos todo bien hasta que quede homogéneo. Vertemos el contenido en un cuenco y añadimos la harina, la levadura y la canela y las integraremos bien.

Pondremos la preparación en un molde de Plum Cake al que le habremos puesto previamente papel de hornear (lo arrugamos bien formando una bola y luego lo extendemos, de esta forma se adapta mejor). Si no queréis utilizar papel, podéis untar el molde con mantequilla o con aceite.

Introduciremos el molde en el horno precalentado a 180º durante unos 50 minutos aproximadamente. Desde los 40 minutos iremos pinchando el bizcocho y, cuando el tenedor salga limpio, lo retiraremos. Lo dejamos enfriar dentro del molde y tapado para que no pierda mucha humedad.

Un álbum:
De naranja...Naranjito...año 1982...de ese año recuerdo bastantes canciones, pero voy a destacar un álbum completo, el "Eye in the Sky" de Alan Parsons Project. La canción que más se escuchaba en la radio era "Sirius".



Una película:
De 1982 la película que más me gustó fue E.T. de Steven Spielberg. Creo que empecé a llorar en la escena del "teléfono mi casa" y no paré hasta el final.