miércoles, 11 de diciembre de 2013

Tortitas de manzana

La receta es una adaptación de las tortitas que hizo  Jamie Oliver en un programa titulado "Navidad en familia" del Canal cocina.
Todas las recetas de tortitas son similares y todas quedan ricas, lo que hace original a esta receta es que lleva fruta en la masa. Le he puesto manzana pero se puede poner pera, como hizo Jamie, y supongo que con plátano el resultado sería similar.




Ingredientes:
  • 2 tazas de café llenas de harina
  • 2 tazas de café llenas de leche
  • Un huevo
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 2 cucharadas soperas de azúcar (o más si las queremos más dulces)
  • Una pizca de sal
  • Una manzana grande
  • Mantequilla para engrasar la sartén.

Elaboración:
En un cuenco colocamos la harina, la leche y el huevo, y los mezclamos bien con unas varillas. Una vez que la masa queda homogénea añadimos la manzana pelada y rallada.

Ponemos un poco de mantequilla en la sartén y echamos algo así como medio cazo de masa. Dejamos que la tortita se dore por un lado, le damos la vuelta con una rasera y dejamos que se dore también.

Se pueden acompañar de muchas formas, yo me las he comido con yogur y miel.



Un libro:

“Matar un ruiseñor” de Harper Lee es el libro que se me ha ocurrido hoy. ¿Por qué este libro? Porque las tortitas son americanas, porque esta semana estamos despidiendo a Nelson Mandela y porque estoy segura de que Calpurnia le hacía tortitas a la familia Finch.

Y ya de paso recomiendo, y mucho, la película basada en este libro dirigida por Roert Mulligan y protagonizada por Gregory Peck.

"Atticus se puso e pie y anduvo hasta el extremo del porche. Ciando hubo completado el examen de la enredadera, regresí hacia mí.
- En primer lugar - dijo -, si aprendes una treta sencilla, Scout, convivirás mucho mejor con toda clase de gente. Uno no comprende de veras a una persona hasta que considera las cosas desde su punto de vista..,
- ¿Cómo es eso?
-...hasta que se mete en el pellejo del otro y va por ahí como su fuera ese otro." 
                                                                Matar un ruiseñor - Harper Lee

Una canción:

"Strange Fruit" es un poema compuesto por Ael Meeropol y que la cantante Billie Holiday hizo mundialmente famosa. Fue uno de los primeros lemas del movimiento por los derechos civiles en los EEUU. El poema lo escribió su autor después de ver una durísima fotografía del linchamiento de un hombre negro que publicaron en un periódico.

A mí, más que la versión de Billie Holiday, me gusta la de Nina Simone pero mira, no voy a poner ninguna de las dos, pongo la de UB40 porque…porque sí.


sábado, 30 de noviembre de 2013

Tarta de queso al horno

Por lo que he leído, la tarta de queso es uno de los postres más famosos del mundo.

Aunque el origen es un poco dudoso, está documentado que ya la tomaban los deportistas griegos en los primeros Juegos Olímpicos de la historia, en el año 776 a.C. Los romanos la introdujeron en Europa y de aquí dio el salto a Estados Unidos donde un productor de quesos intentó elaborar la receta de cheesecake que incorpora el queso francés Neufchatel y por error dio origen al reconocido queso Philadelphia. Este error haría surgir el famoso cheesecake americano.

Bueno, ahí quería yo llegar, a esa famosa tarta de queso neoyorquina. Esta receta es una mezcla de varias. La base es una masa básica para este tipo de tartas. Se puede poner sólo en la parte de abajo o también en los laterales. Con las cantidades que pongo sale para dos bases, lo que sobra se puede congelar en forma de bola. Los ingredientes del cuerpo de la tarta se pueden variar. Suelen llevar queso fresco, crema agria (que yo no he encontrado) o yogurt griego y nata. Se pueden cambiar las cantidades de las tres cosas, o no utilizar alguna de ellas, siempre que la cantidad total sea más o menos la misma. El galseado lo he sacado de Annie, una cocinera de Canal Cocina, porque queda muy rico y muy vistoso. Si van a comer niños se sustituyen el licor y el agua por la misma cantidad en zumo de naranja. La mayoría de las tartas llevan frutos rojos frescos, yo he puesto fresas en almíbar porque no estamos en temporada. Por último, en algunas recetas se utiliza azúcar normal y extracto de vainilla, yo no tenía extrato pero sí azúcar avainillado. Este azúcar se puede conseguir metiendo en un bote de cristal azúcar blanco y una vaina de vainilla, cuyo contenido hayáis utilizado para para otro postre, se deja unos días y el azúcar absorve el aroma de la vainilla.
Sale una señora tarta con 8 buenas raciones.


Ingredientes:
Para la base
100 g de mantequilla
1 cucharada de agua
3 cucharillas de azúcar avainillado
300 g de galletas María

Relleno
600 g de queso crema, a temperatura de ambiente
200 g de azúcar avainillado
18 g de harina
4 huevos batidos
150 ml de yogurt griego 
100 ml de nata

Para el glaseado
200 g de mermelada de fresa.
1 cucharada de maizena
60 ml de licor de naranja
60 ml de agua

Para decorar: Un bote de fresas en almíbar.


Elaboración:
Machacamos las galletas, les añadimos la mantequilla, el azúcar y la amasamos, colocamos la mezcla cubriendo el fondo de un molde redondo desmoldable de 24 cm. Horneamos 10 minutos.

Subimos la temperatura del horno a 230˚C.

Mezclamos el queso, el azúcar avainillado, la harina y batimos bien. Añadimos los huevos, uno por uno y mezclamos bien. Incorporamos el yogurt griego y mezclamos bien.
Volcar sobre la tarta y horneamos 10 minutos. Bajamos la temperatura del horno a 130˚C y horneamos 1 hora.

Dejamos enfriar antes de sacar del molde y preparamos el glaseado.

Para preparar el glaseado, en una cazuela pequeña ponemos un poco de mermelada con la maizena, mezclamos y añadimos los demás ingredientes, cocinamos 5 minutos.

Cuando esté fría y desmoldada la tarta le ponemos el glaseado y la adornamos con las fresas. La tarta mejora después de 24 horas.

El licor de naranja y el agua se pueden sustuir por 120 ml de zumo de naranja. En la receta origial se utiliza azúcr normal y extracto de vainilla, yo no tenía extrato pero sí azúcar avainillado*. He revisado varias recetas de tartas y en algunas sustituyen la crema fresca o nata agria de la receta original por yogurt griego, que es lo que yo he puesto. Se pueden variar las cantidades de queso, yogurt y nata, siempre que la suma de ellas sea más o menos la misma.

Un libro:

"La ciudad de cristal", dentro de "La trilogía de Nueva York" de Paul Auster, tiene un principio de esos que atrapan:





"Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él. Mucho más tarde, cuando pudo pensar en las cosas que le sucedieron, llegaría a la conclusión de que nada era real excepto el azar. Pero eso fue mucho más tarde. Al principio, no había más que el suceso y sus consecuencias. Si hubiera podido ser diferente o si todo estaba predeterminado desde que la primera palabra salió de la boca del desconocido, no es la cuestión. La cuestión es la historia misma, y si significa algo o no significa nada no es la historia quien ha de decirlo."
                                                                                   (La ciudad de Cristal - Paul Auster)
Una canción:

¿Quién hay más neoyorquino que Woody Allen? La primera escena de Manhattan con el tema "Rhapsody in Blue" de George Gershwin.




sábado, 23 de noviembre de 2013

Brownies con crema de avellanas



Esta receta de brownie me la ha dado Glauka. Es una versión rápida del pastel clásico. Es rápida porque se elabora con Nutella que sustituye al chocolate fundido, a la mantequilla y al azúcar. Otro punto interesante es que esta crema aporta un intenso sabor a avellanas.
Como dijo Glauka, con esta receta "obtendrás unos brownies deliciosos que gustarán tanto a peques como a mayores" y doy fe de ello. Son buenísimos.


Ingredientes:
Con estas cantidades, y utilizando moldes de magdalenas, salen 12 pastelillos.
  • 300 g de Nutella
  • 2 huevos
  • 70 g de harina
  • 50 g de nueces a trocitos
Elaboración:
Mezclamos en un recipiente la crema de avellanas, los huevos, la harina tamizada. Una vez que hayamos obtenido una masa homogénea, añadimos nueces picadas y volvemos a remover hasta integrarlas. Se puede hacer la receta poniendo las nueces en la superficie de los pastelillos. Yo reservé 12 medias nueces enteras para adornar.

Untamos los moldes de las magdalenas con un poquito de aceite de girasol, para que luego se despeguen bien los pastelillos, y los rellenamos algo más de la mitad.Yo introduzco los papeles en moldes de silicona para que no se abran al hornear.

El horno estará precalentado a 180º. La masa subirá y se cuarteará la superficie, entonces tenemos que introducir un palillo y debe salir ligéramente manchado porque la masa debe quedar húmeda. Si el palillo sale muy manchado de chocolate es que la masa sigue líquida y hay que dejarla unos minutos más. El tiempo de horneado puede variar según el horno, en mi caso estuvieron 17 minutos y la próxima vez la dejaré un poquito menos.

Una vez retiradas del horno, pegué media nuez sobre cada pastelillo utilizando un poco de crema de avellanas. Para dar brillo a las nueces las introduje en una pequeña cantidad de almíbar hecho con con agua y azúcar a partes iguales.

Un libro:
Como la receta me la dio Glauka, voy a poner el libro del que ha adoptado su Nick. "La vieja sirena" de José Luis Sampedro es una novela histórica pero también una historia de amor cargada de sensualidad y de pasión. Un libro que yo leí junto al mar hace ya unos cuantos veranos.


La idea decidió a la sirena. «¡Ahora!», se dijo, y lanzó sin palabras, con todo el ardor de
su deseo, la saeta de su petición, sabiendo que Afrodita la comprendería: «¡Hazme como ellos, oh diosa, tú que les gozaste!».
Temió no haber sido entendida cuando, de pronto, algo suave, como una mano invisible, acarició los mirtos e inclinó las cimas de los cipreses.
La sirena captó a su vez la respuesta en un pensamiento atónito, teñido de piedad y también de irritación divina ante el descontento de una inmortal con su estado.
—¿Tú sabes lo que pides?
La sirena no quiso argumentar, pero siguió insistiendo. Sin razonar, pura violencia deseosa.
—¡Les he visto, quiero ser como ellos! —clamaba su mente, su pecho, su cuerpo de piel y escamas. Ya no era deseo sino obstinación; «o eso o nada», expresaba su actitud.
—¿No te das cuenta? Perderías la inmortalidad.
—¡No me sirve de nada!
—Te salva de morir. De caer en el río del tiempo que nunca vuelve atrás. ¡Nunca!
—Ellos ríen. Ellos gozan. Quiero vivir como ellos.
—Lo pagan muy caro: son mortales. El tiempo es el viento más implacable: todo lo desgasta, lo erosiona, lo aniquila. Te arrebatará.
—¿Adonde?
—A la muerte...
 
Una canción:
Y a propósito de sirenas..Natalie Merchant pone música a un poema de Charles Causley en el que se cuenta que un niño pide a un marinero que le traiga unos regalos de alta mar; el marinero le promete que volverá con ellos y dedica su vida a conseguirlos; de hecho, será otro marinero el que por fin llega a puerto con los presentes, pero ya es tarde porque el niño se ha hecho mayor. Una preciosa canción que se titula“Nursery Rhyme of Innocence and Experience” y pertenece al disco "Leave your sleep".

martes, 19 de noviembre de 2013

Magdalenas caseras

Empiezo el recetario con unas magdalenas. Están muy buenas y salen muy esponjosas. Tienen el sabor de las magdalenas de pueblo. Esta receta la he copiado del libro "Los dulces de las monjas", su autora se llama Sor Mª Isabel, una mujer que nació en un pueblecito de la provincia de Zaragoza llamado Badules y que en la actualidad reside en el Monasterio de las Madres Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Daroca.

Yo he hecho algún cambio a la receta original. Con estas cantidades salen 28 magdalenas.



Ingredientes:
6 huevos.
1/4 l de aceite de oliva suave.
1/4 k de azúcar.
 350 g de harina integral.
1 copita de anís  o de coñac (quedan más ricas con coñac).
2 sobres de gaseosa.

Elaboración:
En un recipiente ponemos los huevos, el azúcar y el licor, los batimos hasta conseguir una crema homogénea. Agregamos poco a poco la harina, después el aceite y por último los sobres de gaseosa. Tiene que quedar todo bien integrado.

Colocamos los moldes de papel en una bandeja de horno, en moldes de silicona o en una bandeja para hacer magdalenas. Echamos la masa sin llenar los moldes por completo (algo más de la mitad). Espolvoreamos azúcar sobre la superficie e introducimos la bandeja en el horno, previamente precalentado a 180º, durante 20 minutos.



Yo puse el horno con la resistencia de abajo y aire, si no tenéis aire podéis hacerlas igual, pero quedan mucho más planas.

La receta original lleva harina normal y coñac. Podrían quedar igual de ricas si se aromatizan con ralladura de limón, de naranja o con vainilla. Si el sabor del aceite de oliva os resulta fuerte, podéis utilizar de girasol.


Un libro:

El primer libro que voy a recomendar es muy predecible. La magdalena más famosa de la literatura aparece en "Por el camino de Swann", primera parte de "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust.
Y aquí dejo un pequeño párrafo:

"Hacía ya muchos años que no existía para mí de Combray más que el escenario y el drama del momento de acostarme, cuando un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso que tomara, en contra de mi costumbre, una taza de té. Primero dije que no, pero luego, sin saber por qué, volví de mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa;"

Una canción:

La canción es de la pianista y vocalista Eliane Elias. Se trata de "I Thought About You", primer tema del álbum que lleva este mismo nombre. El disco rinde homenaje al legendario trompetista y cantante de jazz Chet Baker. 

¿Por qué he elegido este tema?, símplemente porque estaba escuchando este disco mientras cocinaba las magdalenas :) Espero que os guste.

Dulces, música, libros y otros extraños maridajes

Este blog inicia su andadura con la única pretensión de tener un lugar en el que organizar mis recetas y poder compartirlas con más facilidad. Si además el contenido del mismo le puede servir a posibles visitantes, mejor que mejor.

El nombre "Extraños maridajes" se debe a que en este blog quiero unificar varias de mis aficiones. Me gusta hacer fotografías, leer, ver cine, escuchar música y cocinar, sobre todo dulces. Intentaré maridar de alguna forma todas estas cosas.

Si alguna persona cae por aquí será muy bienvenida y también sus opiniones.
Un abrazo.