viernes, 23 de septiembre de 2016

Helado de queso y arándanos (sin heladera)

Ahora que se va el calor vengo yo con un helado, pero cualquier momento es bueno para disfrutar de este dulce, ¿no?.

Este helado se hace sin máquina heladera y tampoco es necesario andar removiendo la preparación cada poco tiempo para que no queden cristales. La receta base de este tipo de helados solo lleva leche condensada y nata. Supongo que la mezcla no cristaliza por el tipo de azúcares que tiene la leche condensada. 

Quería hacer un helado con el sabor de las tartas de queso así que busqué en Internet y, como está todo inventado, encontré unas cuantas recetas. Lo que vi es que las proporciones de leche condensada y nata varían de unas recetas a otras y todas parecen funcionar. En casos lo que suelo hacer es un cóctel de varias recetas, redondear los ingredientes y ver si el resultado sale bien. Esta vez la cosa ha funcionado.

Podéis experimentar con la receta base para conseguir helados de otros sabores. Para la receta básica lo que tenéis que hacer es poner entre 400 y 500 ml de nata montada y añadirle unos 300 o 350 g de leche condensada. En el helado que yo he hecho, parte de la nata se sustituye por queso y ya está. 



Ingredientes:
  • 250 ml de nata para montar (35MG).
  • 200 g de queso crema.
  • 350 g de leche condensada.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
  • Mermelada de arándanos.
  • 8 o 10 galletas integrales (o del tipo que queráis).
  • Arándanos frescos para decorar (opcional).
Elaboración:
  1. Picaremos las galletas en trocitos relativamente gruesos.
  2. Montaremos la nata a un punto firme. Para que se monte bien tiene que estar muy fría.
  3. Mezclaremos la leche condensada con el queso y la vainilla hasta obtener una crema homogénea.
  4. Con mucho cuidado uniremos las dos preparaciones volcando poco a poco la crema de queso y leche sobre la nata y la integraremos con movimientos envolventes con ayuda de una espátula.
  5. Untaremos con mantequilla el molde donde vayamos a guardar el helado.
  6. Vamos a hacer tres capas de crema y entre ellas colocaremos mermelada y galletas. Esto es, colocaremos una capa de crema, pondremos sobre ella galletas y cucharadas de mermelada en la cantidad que  nos parezca mejor, otra capa de crema, encima mermelada y galletas y terminaremos con una capa de crema. Con ayuda del mango de una cuchara removeremos un poco la mezcla para que los ingredientes se dispersen un poco por todo. 
  7. Taparemos bien el recipiente y lo introduciremos en el congelado hasta que se endurezca.
  8. Para consumirlo tendremos que sacarlo del congelador unos minutos antes y usaremos una cuchara o un dispensador de helados caliente (manteniéndolos en un vaso con agua caliente) para poder formar bolas.

Un libro:
Acabo de leer un libro de Rosa Montero que no se puede encuadrar en un solo género. Es un ensayo y es una autobiografía, pero también se puede decir que es una novela pues parte de la biografía que la autora nos presenta es ficticia.

"La loca de la casa" se publicó en el año 2003 y trata sobre la literatura y sobre la imaginación.

He elegido este libro porque en uno de los ficticios pasajes autobiográficos Rosa recuerda haberse comido un corte de helado el día que su hermana melliza se perdió.

"Martina y yo teníamos ocho años cuando un día mi hermana desapareció. Salvo en los primeros meses de mi tuberculosos, que nos separaron, normalmente siempre estábamos juntas;  jugábamos juntas, nos peleábamos juntas, dormíamos la siesta juntas, a regañadientes, en las largas tardes de verano. Un anochecer de agosto estábamos en el bulevar Reina Victoria, nuestra calle, entreteniéndonos en recoger chapas de botellas. Debía de ser un domingo, porque nuestro padre estaba con nosotras. Se había sentado en una mesa del chiringuito a tomarse una cerveza y leer el periódico. De pronto, a mi se me antojó tomar un helado. No sé si ya tenía el dinero, no sé si papá me lo dio; sea como fuere, me concedió el permiso para comprarlo. Martina no quería helado. Tampoco quería acompañarme. Estábamos enfadadas, me acuerdo muy bien. Siempre nos peleábamos por cualquier cosa. De manera que caminé por el bulevar polvoriento, entre los grandes árboles torturados por la sed, hasta el puesto de los polos, que estaba en el otro extremo del paseo a unos doscientos y me compré un corte de nata y fresa. Lo recuerdo todo con precisión y con un extraño distanciamiento, como s fuera una película vista veinte veces, Y regresé despacio, dando milimétricos lametones al helado (los cortes había que chuparlos con mucho método para que el perímetro disminuyera de forma equilibrada) y disfrutando del momento. No sé cuanto tardaría en todo esto;  quizá diez minutos. Cuando volví al chiringuito, Martina no estaba. (,,,)

Y también dejo un párrafo con el que se sentirá identificado cualquier lector empedernido. 

(...) ¿cómo se puede una apañárselas para vivir sin la lectura? Dejar de escribir puede ser la locura, el caos, el sufrimiento; pero dejar de leer es la muerte instantánea, Un mundo sin libros es un mundo sin atmósfera, como Marte. Un lugar imposible, inhabitable. De manera que mucho antes que la escritura está la lectura, y los novelistas no somos sino lectores desparramados y desbordados por nuestra ansiosa hambruna de palabras. 

Una película:

Y si Rosa Montero saboreaba lentamente un corte de helado, ahora le toca a una actriz maravillosa que ya ha aparecido alguna vez por este blog y que se come un cucurucho con mucha elegancia en una película clásica. 

Se hablamos de helados enseguida pensamos en Italia, por lo menos yo. Creo que todos los que hemos vivido en Zaragoza conocemos los Helados Italianos, una heladería de toda la vida. Y de ahí mi asociación de ideas de hoy porque quien se deleita con un helado italiano es Audrey Hepburn en la película Vacaciones en Roma, 

Roman Holiday es un film de 1953 dirigido por William Wyler y protagonizado por Audrey Hepburn junto al maravilloso y guapísimo Gregory Peck.

Ahí dejo la escena del helado. ¡Ay madre, qué guapo y qué voz tenía aquel hombre!...y Audrey, qué guapa también.



domingo, 4 de septiembre de 2016

Mermelada de tomate y pétalos de rosas

Cuando vi en Canal Cocina la receta que traigo pensé que merecía la pena hacerla aunque solo fuera por las fotografías con las que podía acompañarla. Durante los días que estuve en el pueblo recogí pétalos de rosa, los puse a secar al sol y los usé en cuanto volví a casa.

Estoy bastante contenta con el resultado porque la mermelada está rica. Sabe como la de tomate pero con un sutil toque a rosas que la hace un pelín exótica, por decirlo de alguna forma. La receta es de origen marroquí y Najat Kaanache, la cocinera que la hizo en la tele, usó la mermelada (ella la llama compota) para acompañar unas albóndigas de carne. En casa nos la estamos comiendo con queso de cabra tipo rulo y le va muy bien. 

Creo que las fotos han quedado guapas.




Ingredientes:
  • 400 g de tomate pelado, sin pepitas y escurrido.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 100 ml de zumo de granada.
  • 15 g de pétalos de rosas secos.

Elaboración:

  1. Colocaremos en una cacerola ancha (para facilitar la evaporación) el tomate limpio y escurrido junto con el azúcar y el zumo de granada. Cuando empiece a caramelizar añadiremos los pétalos de rosa troceados y dejaremos que cueza durante media hora. 
  2. Llenaremos un bote de conserva previamente esterilizado (o lavado en lavavajillas a temperatura elevada). Cerraremos herméticamente el bote y dejaremos que se enfríe boca abajo. Lo conservaremos en la nevera hasta que no usemos (no tardaremos mucho porque no está tratado para conservarse).


Un libro:


No he leído ninguna novela marroquí así que tengo que la asociación con la receta va a tener que ir por otro camino.

Tratándose de rosas la primera novela que se me ocurre es "El nombre de la rosa". Este libro se publicó en 1980 y fue la primera obra de ficción que escribió el filósofo Umberto Eco, además se trata de uno de los superventas más grande del siglo pasado. Está ambientada en una abadía católica durante el siglo XIV. Se trata de una historia de misterio, pero principalmente habla sobre el miedo  al conocimiento y la censura del saber.

A la novela llegué después de ver su  versión cinematográfica y me gustó mucho, aunque confieso que algunos pasajes me resultaron un poco arduos.

"Era una hermosa mañana de finales de noviembre. Durante la noche había nevado un poco, pero la fresca capa que cubría el suelo no superaba los tras dedos de espesar. A oscuras, en seguida después de laudes, habíamos oído misa en una aldea del valle. Luego, al despuntar el sol, nos habíamos puesto en camino hacia las montañas.
Mientras trepábamos por la abrupta vereda que serpenteaba alrededor del monte, vi la abadía. No me impresionó la muralla que la rodeaba, similar a otras que había visto en todo el mundo cristiano, sino la mole de lo que después supe que era el Edificio. Se trataba de una construcción octogonal que de lejos parecía un tetrágono (figura perfectísima que expresa la solidez e invulnerabilidad de la Ciudad de Dios).
 
(...) Me sentí amedrentado, presa de una vaga inquietud. Dios sabe que no eran fantasmas de mi ánimo inexperto, y que interpreté correctamente inequívocos presagios inscritos en la piedra el día en que los gigantes la modelaran, antes de que la ilusa voluntad de los monjes se atreviese a consagrarla a la custodia de la palabra divina."
Un película:

Como he comentado antes, primero fue la película y luego la novela. Normalmente me ocurre lo contrario porque prefiero leer la novela primero para que no me la destripe la película. 

El libro fue un éxito de ventas tan grande que casi tenía asegurado también el bombazo cinematográfico. En 1986 varias productoras europeas y el director Jean Jacques Annaud decidieron llevar a la pantalla esta novela detectivesca ambientada en una abadía de los Apeninos. Una de las claves de su éxito se debió a la elección de Sean Connery para interpretar al monje franciscano Guillermo de Baskerville, aunque todos los actores están magníficos. 



sábado, 13 de agosto de 2016

Arroz con leche cremoso (estilo asturiano)

¿Habéis oído hablar del "Movimiento slow"? Aunque es algo más complejo, podría decirse que se trata de una corriente cultural que promueve saborear despacio la vida, disfrutar del tiempo y no dejar que este nos tiranice. Surgió como protesta al "fast food", a la comida rápida. Se inició en Italia cuando un grupo de activistas protestaron por la apertura de un Mc Donald´s en la Plaza de España de Roma. Estas personas defendían las tradiciones regionales, la buena comida y el placer de dedicar el tiempo necesario para elaborar comida de calidad y disfrutar del proceso.

Os cuento esto porque para elaborar el postre de hoy necesitáis invertir tiempo. Si queréis tener un buen resultado tenéis que ponerle cariño y dedicarle un buen rato. Hoy he tenido fiesta y ninguna prisa especial por hacer nada, así que me he metido en la cocina, me he puesto los auriculares con un buen disco y ¡hale!, a vivir la experiencia de hacer un arroz con leche al estilo asturiano.

La primera vez que quise hacer este dulce busqué en Internet y, por lo visto, es famoso el arroz con leche de Casa Gerardo, un restaurante de Prendes. Cuando estuve en Asturias no conocía ese restaurante, así que no pude comprobar cómo era el arroz con leche que elaboran. La verdad es que nosotros tirábamos casi siempre de restaurantes normalitos y de menú del día, pero es que en Asturias comes bien en cualquier sitio. 

Como os digo, no he probado el arroz con leche de Casa Gerardo pero ya que hablan muy bien de él y la receta la tienen colgada en su página web, me decidí a seguir los pasos sin hacer demasiados cambios. Lo único que no he hecho ha sido usar leche recién ordeñada (por razones obvias) y he usado leche semidesnatada, que es la que tenía en casa, y le he puesto piel de limón en lugar de una vaina de vainilla para aromatizar. A pesar de no usar leche entera ni añadirle nata, como aconsejan en la receta, me ha quedado un arroz muy cremoso y muy rico.

Es importante que utilicéis varias cacerolas para hacer el arroz. Hay que hervir dos veces el arroz antes de ponerle el arroz y es necesario cambiar de cacerola después del primer hervor para que no se os pegue.



Ingredientes

  • 1300 ml de leche.
  • 100 g de arroz tipo bomba.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 50 g de mantequilla.
  • 1 g de sal.
  • Un palo de canela.
  • 1/2 cáscara de limón,
  • 200 ml de agua.
  • Azúcar glas para quemarlo antes de servirlo.


Elaboración:

  1. En una cecerola colocaremos el agua con la canela, la cáscara de limón y el arroz. Dejaremos que cueza a fuego lento hasta que el agua se consuma por completo. Removeremos de vez en cuando y tendremos cuidado para que no se pegue al fondo.
  2. En otra cacerola herviremos la leche. Una vez que ha hervido cambiaremos la leche a la perola definitiva en la que coceremos la preparación definitiva. 
  3. volveremos a hacer hervir la leche y después añadiremos el arroz que tenemos ya ablandado. pondremos también la canela y el limón y llevaremos de nuevo la leche a ebullición.
  4. Retiraremos la canela y la cáscara de limón y coceremos a fuego medio-alto el arroz removiendo el fondo de la cacerola continuamente con una cuchara de madera. Es importante no dejar de remover para que no se pegue el arroz al fondo.
  5. Cuando la preparación empiece a espesarse (lo notaréis porque adquiere un aspecto un poco cremoso y la cuchara deja huella al levantarla) añadiremos la mantequilla poco a poco.
  6. Retiraremos la preparación del fuego y añadiremos en forma de lluvia la sal y el azúcar. En este  punto veremos que la mezcla se hace un poco más líquida. 
  7. Dejaremos que se temple un poco el arroz y llenaremos los cuencos en los que nos lo vayamos a comer.
  8. Inmediatamente antes de servirlo pondremos azúcar glas por toda la superficie y la quemaremos con un soplete hasta que forme una costra crujiente.
  9. Si os gusta más con canela se la ponéis antes de servirlo
Un libro:
Y hablando de vivir despacio y de tomarse tiempo para hacer lo que nos gusta, hay un libro que yo asocio con la calma, y no precisamente porque el contenido sea ligero. "Vida y destino" de Vasili Grossman lo empecé después de las Navidades del 2009 y me costó leerlo un mes. Recuerdo que por las tardes de aquel mes de enero que me arrellanaba en el sofá, me tapaba con la manta, me ponía música y me sumergía en la novela, muy concentrada porque la verdad es que el escritor no lo pone del todo fácil. Es una novela ambiciosa, de las llamadas "novelas totales", esto significa que intentan reflejar todos los aspectos de la condición humana. Está ambientada en varios escenarios de Rusia durante la batalla de Stalingrado. 

Es uno de los libros más subrayados que hay en casa. Os dejo un par de las múltiples reflexiones que aparecen en la novela.

"El bien no está en la naturaleza, tampoco en los sermones de los maestros religiosos ni de los profetas, no está en las doctrinas de los grandes sociólogos y líderes populares, no está en la ética de los filósofos. Son las personas corrientes las que llevan en sus corazones el amor por todo cuanto vive; aman y cuidan de la vida de modo natural y espontáneo. Al final del día prefieren el calor del hogar a encender hogueras en las plazas."
"La libertad consiste en el carácter irrepetible, único del alma de cada vida particular, El reflejo del universo en la conciencia del ser humano es fundamento de la fuerza del ser humano, pero la vida se trasforma en felicidad, libertad, se convierte en valor supremo solo en la medida en que el individuo existe como mundo que nunca se repetirá en otra la eternidad. Solo se puede experimentar la alegría de la libertad y la bondad cuando encontramos en los demás lo que hemos encontrado en nosotros mismos."

Una canción:
Pues no, no voy a poner una canción de las que me ponía mientras leía "Vida y destino", prefiero poner el último disco que he descubierto y que invita a relajarse y disfrutarlo con calma. "Love & Hate" es el segundo álbum de estudio del cantante londinense Michael Kiwanuka. Todas las canciones son estupendas, pero como tengo que poner una, elijo la que da nombre al disco.


viernes, 5 de agosto de 2016

Mermelada de cerezas

En la entrada anterior comenté que me habían mandado del pueblo muchas cerezas y que pensaba hacer con ellas cosas ricas, por lo menos tanto como el batido del otro día. He usado algo más de un kilo para hacer mermelada y otro para intentar hacer licor. Hoy voy a poner la receta de la mermelada porque me ha gustado cómo ha quedado, la del licor me la guardo para el año que viene si es que queda bueno, porque es la primera vez que hago y el resultado no se verá hasta Navidad,

Si os decidís a hacer mermelada con cerezas veréis que al cocer la fruta con el azúcar el resultado es muy líquido porque las cerezas tienen muy poca pectina, que es lo que hace espesar las mermeladas. He buscado información y uno de los consejos que dan es cocer cáscara de manzana con las cerezas pero, como me parecía que no iba a ser suficiente, me decidí por añadir unas hojas de gelatina, Le he puesto cuatro hojas y ha quedado con buena consistencia, ni demasiado líquida ni demasiado espesa. A mí me gusta que la fruta quede en trozos gruesos, pero si no queréis que se note la fruta entera, tendréis que triturarla poco antes de retirarla del fuego.

Os quiero advertir de que no he hecho una mermelada que se pueda conservar durante muchos meses, la he hervido poco y no he esterilizado los botes una vez llenos (sí los he esterilizado antes de poner la fruta) porque guardo la mermelada en la nevera y la consumiré próximamente.



Ingredientes:

  • 1 kilo de cerezas limpias sin el hueso (serán más o menos 1 k y 200 g de cerezas enteras). 
  • 400 ml de azúcar blanquilla.
  • El zumo de medio limón.
  • 4 hojas de gelatina.
Elaboración:
  1. Tendremos preparados los botes y los tapes que vayamos a utilizar (hervidos durante media hora completamente sumergidos en el agua o bien lavados en el lavavajillas en un programa con alta temperatura),
  2. Pondremos las hojas de gelatina en agua fría para que se hidraten.
  3. Retiraremos el hueso de las cerezas y las pondremos con el azúcar y el zumo de limón en una cacerola, Llevaremos la preparación a ebullición, bajaremos el fuego y dejaremos que hierva durante 30 minutos.
  4. Retiraremos la preparación del fuego y añadiremos la gelatina previamente escurrida. Daremos vueltas a la mermelada con una cuchara de madera hasta que se disuelva bien toda la gelatina,
  5. Llenaremos los botes con la preparación todavía caliente, los cerraremos bien y dejaremos que se enfríen colocados boca abajo sobre un paño. Luego los guardaremos en la nevera, 


Un poema:
Os propongo el poema 14 del libro de Pablo Neruda  "20 poemas de amor y una canción desesperada". Este libro lo publicó Neruda en 1924 cuando tenía 19 años. Exceptuando "La canción desesperada" el resto de los poemas no tienen título.

Y por qué pongo este poema para acompañar a las cerezas os preguntaréis, pues porque termina con una preciosa frase: "Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos". 

Que me perdone Neruda, pero me gusta más cómo recita el autor de este vídeo de youtube que él. 


Una canción:
La canción va a romper el tono del poema anterior, pero es que la mermelada me gusta para desayunar, y el desayuno musical en el que pienso en primer lugar tiene que ver con Supertramp..."Breakfast in America" aparece en el álbum de 1979 que lleva este mismo nombre y fue escrita por Roger Hodgson antes de pertenecer a Supertramp, cuando era adolescente,..mira, como cuando Pablo Neruda escribió el poema anterior. 

La canción habla de un hombre que fantasea con ir a América y ver las chicas de California, y desayunar ahumados...como veis no pensaba en mermelada precisamente Roger Hodgson, pero oye, ya os digo que a mí me gusta para desayunar y aquí que dejo su canción para maridarla.




lunes, 25 de julio de 2016

Batido de cerezas y vainilla

Cerezas, cerezas. Me encantan las cerezas, ya lo dije por aquí hace unas semanas. Ahora tengo unos cuantos kilos procedentes de mi rústico pueblo, así que intentaré hacer cosas ricas con ellas. Las que he usado para el dulce de hoy no son de mi pueblo. Estas las compré antes de que llegaran y son muy negras y muy dulces. 

Igual que me pasaba con la Tarta de ruibarbo, siempre he querido probar los batidos que aparecen en las pelis americanas de los años 50.  Un lujerío de batido cremoso y con la guinda encima que se tomaban chicas de falda  amplia con tutú...Hay que ver cómo nos han metido en vena toda esa parafernalia americana de animadoras agitando pompones y aspirando a ser reinas del baile y sí, también los batidos con guinda encima. En fin, animadora o reina del baile nunca he querido ser, pero confieso que lo de los batidos me daba envidia. 

Buscando información sobre milkshakes americanos de cereza he dado con una página donde se proponían 9 Killer Milkshakes That Will Rock Your World, y con este título a ver quién se resiste, así que de allí saqué la receta. Las cantidades de los ingredientes vienen en "scoops", "splash" y "handfuls" osea, cucharadas, chorro y puñados (¿en inglés queda mejor verdad?) porque no hace falta que sean medidas exactas,

Aquí os dejo el batido, que por cierto está muy rico. Si lo queréis mezclar con una hamburguesa de tres pisos, eso ya es cosa vuestra. 


Ingredientes para un vaso de tubo.

Batido:

  • 3 bolas no muy grandes de helado de vainilla.
  • Una chorrada de leche (unos 50 o 60 ml),
  • 10 cerezas.
Adorno (opcional):
  • Nata montada azucarada.
  • 1 Cereza o una guinda.

Elaboración:

  1. Pondremos los ingredientes en el vaso de la batidora y los batiremos hasta que las cerezas se hayan desecho por completo y quede una mezcla cremosa.
  2. Podemos adornar el batido con nata montada y colocarle una cereza o una guinda encima.
  3. Lo consumiremos inmediatamente. 
Una película:
Pues no, mi batido no es como el de 5 dólares que Uma Thurman se toma en Pulp Fiction, aquel debía ser de vainilla y plátano o algo así, pero también está rematadamente bueno y tampoco necesita Burbon. 

Pulpfiction es una película de Quentin Tarantino que se estrenó en 1994. Como muchas de las películas de este director, destaca por sus estupendos diálogos y por sus escenas violentas. Supuso el resurgimiento de John Travolta y el lanzamiento al estrellato de Uma Thurman. 

Os dejo la famosa escena del batido:





Una canción:
No me resisto a poner la escena más famosa de Pulp Fiction, esa que muchos hemos bailado en las fiestas del pueblo...en mi caso con mucho menos estilo que el de Uma, claro. 

La canción fue compuesta en la década de los 60 por Chuck Berry y se titula "You never can tell" y trata sobre la boda y posterior vida de dos adolescentes. 


lunes, 18 de julio de 2016

Tarta de ruibarbo y fresas

A ver, que levante la mano quién haya sentido alguna vez curiosidad por saber lo que es y a qué sabe el ruibarbo. Yo sí, muchas veces. Esas tartas de ruibarbo que salían en las películas, dibujos animados y libros de habla inglesa, forman parte del imaginario infantil que tenemos mucha personas de mi generación. Sonaban a algo exquisito y exótico igual que la cerveza de jengibre.

Como digo, he querido probar el ruibarbo desde que era pequeña pero hasta hace unos años ni siquiera sabía lo he era. Me imaginaba que podía ser una especie de fruta o algún tubérculo así que me sorprendió descubrir que era una planta parecida a la acelga pero con las pencas blancas y rojas. 

La semana pasada estuve con mi marido en Olorón, en el sur de Francia. Era viernes y montaban un mercadillo en el que vendían alimentos, plantas, ropa y otras cosas. En un puesto había planteros de varias verduras, entre ellas ruibarbo. Pensé comprar unas plantitas para llevarlas al huerto de mi padre e intentar cultivarlas, pero nos dimos una vuelta por el mercado y cuando volvimos para comprarlas habían desmontado la tienda. Mi gozo en un pozo. 

Pero, casualidades de la vida, este sábado pasado mi marido fue a comprar a un supermercado Alcampo y allí se topó con matas de ruibarbo. Así que aquí ya tenía la solución al dulce de esta semana y aquí os dejo la por si os apetece salir de dudas y descubrir a qué sabe la dichosa tarta de ruibarbo.

La he hecho con fresas porque he visto que es una combinación clásica. Los inglesas la suelen consumir con helado de vainilla o con natillas. La receta de la masa es más o menos la que usé en la tarta de manzana americana y el relleno lo he hecho con "un mix" de los ingredientes que he visto para las tartas de ruibarbo en unos cuantos blogs. Me ha sobrado relleno así que creo que lo usaré para comerlo con natillas.


Ingredientes:
Para un molde de 20 cm de diámetro.
Masa:
  • 200 g de mantequilla ( yo la uso con sal, si no lleva sal tenéis que ponerle media cucharilla de sal a la masa).
  • 300 g de harina normal.
  • 60 g de azúcar blanquilla.
  • 3 cucharadas soperas de agua helada.
Relleno:
  • 300 g de pencas de ruibarbo.
  • 400 g de fresas.
  • 1 cucharadita de canela.
  • 1/2 cucharadita de jengibre.
  • 80 g de azúcar moreno.
  • 20 g de azúcar blanco.
  • 2 cucharadas de zumo de limón.
  • 20 g de maizena.
Para pintar la masa:
  • 1 huevo batido.
  • 1 cucharada de agua.
  • 1 cucharada de azúcar.
Para acompañar:
  • Helado de vainilla.
Elaboración:
Masa:
  1. Colocaremos la harina, el azúcar y la mantequilla en un cuenco y lo uniremos todo poco a poco con los dedos.
  2. Cuando tengamos una mezcla homogénea, y con una consistencia arenosa, le añadiremos las cucharadas de agua fría. 
  3. Integraremos todo bien pero no trabajaremos mucho la masa.
  4. Formaremos una bola que dividiremos en dos partes, las aplastaremos en forma de disco entre dos láminas de papel film y las dejaremos reposar durante por lo menos hora y media en la nevera (yo la he hecho de un día para otro).
Relleno;
  1. Trocearemos las pencas de ruibarbo en porciones de unos dos cm y las fresas en cuatro trozos y los pondremos en un recipiente.
  2. Pondremos sobre los trozos de ruibarbo y fresa el azúcar, la canela, el jengibre, el zumo de limón y la maizena. Le daremos vueltas para que se impregne todo bien.
Para pintar la tarta:
Batir el huevo con el agua y el azúcar.

Montaje y horneado:
Precalentar el horno a 190ºC.
  1. Sacaremos la masa de la nevera, dejaremos que se caliente un poco para que sea manejable y la extenderemos con el rodillo entre las láminas de papel film hasta que el tamaño sea suficiente como para cubrir el fondo y las paredes del molde y que sobre algo más de 1 cm todo alrededor del borde.
  2. Pondremos sobre la masa el relleno de ruibarbo y fresa.
  3. Con la otra mitad de masa tenemos que formar tiras de más o menos 1 cm de ancho para hacer el enrejado.
  4. Una vez colocado el entramado con las tiras de masa, cerraremos la tarta por los bordes con la masa que ha quedado alrededor y la aplastaremos con un tenedor para adornarla.
  5. Pintaremos la superficie de la tarta con la mezcla del huevo batido.
  6. Coceremos la tarta en el horno a 190ºC durante 50 minutos con la resistencia arriba y abajo.
  7. Al sacarla, dejaremos que se enfríe por completo sobre una rejilla y sin desmoldar. 
  8. Acompañaremos la tarta con helado de vainilla o natillas.

Un libro:
Si hay unos libros que me transportaron a la infancia, volvieron a darme la diversión por la que me convertí en una yonki de la lectura y han excitado mi curiosidad son los de Harry Potter. Lo confieso, son una ferviente admiradora de esta saga que me hizo sentir como cuando leía libros de Los Cinco. Como pasaba con los libros de Enid Blyton, en estas novelas también aparecen comidas que me hubiera gustado probar, y eso que el merchandising que acompañó a las películas nos permitió saborear algunas de las golosinas que aparecían en los libros, claro que no era lo mismo, porque dudo mucho que entre los sabores de las Bertie Bott´s hubiera alguna de cera de oído, y las Ranas de chocolate que vendían no se escapaban de la mano saltando.

Como buenos británicos,  los protagonistas de estos libros tienen entre su repertorio culinario la famosa Rhubard pie. Esta tarta aparece en el la quinta novela de la serie, un libro más "para adultos" que los primeros. "Harry Potter y la orden del Fénix" se publicó en inglés en el año 2005 aunque, para desesperación de los fans, a España no llegó hasta el 2006. Está escrita por J.K. Rowling:
Esto se ve maravilloso, Molly, dijo Lupin vaciando el guisado sobre un plato y pasándoselo a través de la mesa.

Por unos pocos minutos reinó el silencio, excepto por el tintineo de los platos y los cubiertos y el traqueteo de las sillas cuando cada uno se instaló frente a su comida. 

(...)

Fred y George enterraron los rostros en sus copas de cerveza de mantequilla, George estaba hipando. Por alguna razón la Señora Weasley lanzó una mirada desagradable a Sirius antes de dirigirse a buscar un gran pastel de ruibarbo y pudin.

(...)

Tres porciones de pastel de ruibarbo y natillas más tarde y la cintura de los jeans de Harry comenzó a sentirse incómodamente apretada (y eso que los jeans una vez fueron de Dudley).
Una canción:
Buscando una canción para maridar con la tarta y la novela he descubierto Rhubard Pie de John Foguerty, un cantante americano del que no había escuchado nada, pero que tiene algunas canciones como esta con un rollico rock-country que me gusta.

Aparece en el álbum homónimo de 2005.





martes, 12 de julio de 2016

Banana Foster

Con el recién estrenado verano traigo un postre semifrío, fácil y bien rico. Se trata de un plato típico de Nueva Orleans. Lo vi preparar en un programa de Canal Cocina en el que se visitaba la ciudad.

La cocina tradicional de Nueva Orleans, y por extensión sus dulces, tiene múltiples influencias: francesa, africana, española, norteamericana y caribeña. Entre los dulces típicos de aquella ciudad encontramos los Beignets, que son unos buñuelos, el King Cake, típico pastel del Mardi Gras y el Banana Foster, que es el postre que os propongo.

En los años 50 del pasado siglo, Nueva Orleans fue el principal puerto de entrada para los plátanos que llegaban de América Central y del Sur. Owen Brennan, dueño del restaurante Brennan, retó a su jefe de cocina para que incluyera esta fruta en un nuevo postre. El Banana´s Foster tuvo tanto éxito que actualmente se sirve en todos los restaurantes de Nueva Orleans.  

Os he puesto los ingredientes que yo he usado, calculados totalmente "a ojo" después de ver cómo lo hacían en la tele, pero la receta original podéis encontrarla en la página del restaurante Brennan´s de Nueva Orleans.


Ingredientes: Para cuatro personas.
  • 4 plátanos.
  • 30 g de mantequilla.
  • 2 cucharadas soperas de azúcar moreno.
  • Una "chorrada" de ron (la cantidad a gusto del consumidor) y de licor de plátano (yo no tenía, así que no puse).
  • Un palo de canela o 1/4 de cucharadita de canela en polvo.
  • Una terrina de helado de vainilla.
Elaboración:
  1. Pondremos la mantequilla con el azúcar y la canela en una sartén a fuego no muy alto. Dejaremos que el azúcar se funda.
  2. Pelaremos los plátanos y los partiremos en cuatro partes y los sumergiremos en la preparación. Dejaremos que se ablanden cocinándolos un par de minutos.
  3. Agregaremos el licor y, cuando se caliente, lo flambearemos.
  4. Colocaremos una bola generosa de helado de vainilla en un plato y dispondremos los trozos de plátano alrededor.
  5. Regaremos con un par de cucharadas de la salsa que ha quedado.
  6. Serviremos inmediatamente.

Un libro:
El 29 de agosto de 2005 Nueva Orleans sufrió los efectos devastadores de uno de los peores huracanes de la historia en EEUU. El Katrina arrasó la ciudad y quedó inundada porque los fuertes vientos hicieron que se rompieran los diques mal construidos que debían proteger la ciudad frente al desbordamiento del lago Pontchartrain. Si os dais un paseo por Internet y consultáis lo que decían los periódicos digitales aquellos días os podréis hacer una idea de la que se montó allí. Nueva Orleans se convirtió casi en zona de guerra. 

Con este escenario de fondo, Sara Gran da vida a Calire DeWitt, una curiosa e interesante detective privado que investigará el asesinato de un fiscal del distrito de Nueva Orleans desaparecido durante los días posteriores a la gran tormenta. Si bien dista mucho de ser una novela redonda, es interesante porque el personaje principal tiene mucho potencial y sin duda leeré la siguiente entrega de la serie para saber mas de ella, pero leer esta novela nos acerca a lo que supuso el paso del huracán y a una nada amable realidad de Nueva Orleans que ostenta el dudoso honor de ser una de las más violentas de EEUU.
"Allí había una pista. Lo podía sentir, como se siente el vértigo o una mancha solar.
Las pistas son la parte que peor se entiende de una investigación. Los detectives novatos creen que el asunto va de encontrar pistas, pero el trabajo detectivesco tiene que ver con reconocerlas.
 
Las pistas están en todas partes, aunque sólo algunos pueden verlas. 
Inspiré hondo por la nariz. Me llegó el olor a comida del restaurante de al lado, el humo de una chimenea cercana, la mugre de la palmera en su maceta y algo más. Inspiré de nuevo. Algo granuloso y con olor a tierra, bueno pero rancio, almizclado.  
Abrí los ojos, me fui hacia el rincón y aparté la palmera muerta. Detrás había un comedero de madera para pájaros sobre un montoncito de tierra negra. Cogí un pellizco y olfateé. 
Eso era lo que había olido: semillas de girasol descompuestas. El comedero había caído al balcón desde el roble antiguo."

Una serie de TV:
Sigo con el Katrina de fondo. 

Nueva Orleans es la ciudad de la música y música es lo que sirve de vehículo a las historias de Treme. Esta serie estadounidense fue creada por David Simons y ambientada en la Nueva Orleans post-Katrina. Se trata de una serie coral en la que veremos cómo los habitantes de la ciudad intentan reconstruir su vida tras el desastre. También veremos la penosa actuación de las autoridades de EEUU, cómo intentaron sacar tajada los constructores y, por supuesto, vamos a encontrar música, mucha música.

Os dejo con una de las protagonistas de la serie. Annie, Lucía Micarellis en la vida real, interpretando New Orleans Blues.