sábado, 26 de noviembre de 2016

Tarta mousse de chocolate blanco y cereza

¿No tenéis la sensación de que nos están atropellando la vida? Por lo de las Navidades, digo. En cuanto pasó Todos los Santos plantaron en el centro comercial de al lado de mi casa un espacio para los adornos de Navidad con villancicos y todo. Me molesta esa manera de meter prisa. A final de julio empiezan a hablar de la vuelta al cole, al volver al cole ya nos empiezan a hablar de Todos los Santos y así todo el año. Como si la vida no se nos fuera deprisa sin necesidad de empujarla.

Pues nada, mucho bla, bla, pero yo también he caído en esta trampa aceleradora de tiempo porque esta semana traigo un ensayo de un posible postre para Nochebuena. Es más historiado de lo que suelo poner en el blog. Tengo que darle alguna vuelta a la receta y mejorar la técnica para que quede con mejor pinta, pero no ha quedado mal. En la forma de elaborarlo he puesto que se necesitan unas láminas de acetato. Yo no lo he usado porque, como suelo hacer, he improvisado algo casero, pero veo que para que quede bien se necesita, así que la próxima vez compraré el dichoso acetato y se acabó.

Para adornar la tarta he usado unos barquillos que he comprado esta semana. Además de estar muy ricos vienen en una caja bien chula. Estos barquillos los he comprado en una tienda estupenda de mi ciudad. Se llama Alimentación Azuaga y está en Torrero, justo en la avenida. Es una tienda de esas de toda la vida en la que entras y te lo llevarías todo. Allí trabaja Laura, que tanbién se encarga de informar de los productos de la tienda en Facebook. Ella tiene la culpa de que me decidiera a cruzar Zaragoza de punta a punta para llevarme los barquillos...y abanicos de chocolate, turrones, congrio y una barra de pan que olía como el pan de pueblo de cuando era pequeña.. Además, Olivia, que es la dueña de la tienda, me explicó cómo podía usar el congrio porque yo no lo había probado nunca. Por cierto, si no fuera este un blog de dulces os iba a poner la receta de los garbanzos con congrio al estilo de Calatayud que hice. Modestia aparte, estaban para quitarse el sombrero.

Como digo, la tarta es un poco historiada, pero podéis simplificarla tanto como queráis. En lugar de hacer un núcleo de mousse de cerezas podéis hacer la tarta en dos mitades iguales. Hacéis un día uno de los sabores, lo congeláis y al día siguiente le ponéis el otro sabor. En lugar de poner la base de brownie como he hecho yo, podéis poner una de galletas. En este tipo de tartas suelen usar coberturas con una terminación muy brillante, tipo espejo. Son muy bonitas, pero me resultan muy dulces. Yo he usado la que le pongo a la tarta Tarta sacher, que tampoco queda mal.

Otra cosa, conviene que os organicéis para hacer el postre. Yo lo he hecho en dos días. Preparando el primer día por la mañana el bizcocho y la mousse de cereza. Por la tarde la mousse de chocolate blanco y al día siguiente por la mañana lo desmoldé todo y le puse la cobertura.

Para las mousses de chocolate blanco y de cerezas he adaptado una receta de Bavette. La base de brownie es de Chocolateando, del Canal cocina.

Como la tarta es un poco liosa de hacer, preguntadme las dudas que os surjan.



Ingredientes:

Para hacer la tarta he usado dos aros, uno de 16 cm de diámetro y otro de 10 cm. También se necesita acetato para forrar las paredes de los aros, lo podéis comprar en las papelerías como láminas para transparencias. 


Bizcocho de chocolate aro de 16 cm

  • 60 g de harina normal.
  • 2 g de levadura química.
  • 2 huevos, separamos las claras de las yemas.
  • 60 g de chocolate negro para fundir Nestlé.
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente (textura pomada).
  • 100 g de azúcar blanquilla.
Mousse de cerezas
  • 250 de mermelada de cereza pasada por la trituradora y colada (o cualquier otra mermelada de frutos rojos).
  • 4 g de gelatina en hojas.
  • 200 ml de nata para montar.
Mousse de chocolate blanco:
  • 180 g de chocolate blanco de Nestlé postres.
  • 12 g de azúcar blanquilla.
  • 175 g de nata semimontada.
  • Crema inglesa: 
    • 1 yema de huevo.
    • 65 ml de leche.
    • 75 ml de nata líquida.
    • 3 g de gelatina en hojas.
Cobertura de chocolate negro:
  • 100 g de chocolate negro en tableta.
  • 100 g de nata para montar.
  • 20 g de mantequilla.
Elaboración:
Primer día por la mañana
Brownie de chocolate:
  1. Precalentaremos el horno a 180ºC con la resistencia arriba y abajo.
  2. Fundimos el chocolate en el microondas, de poco en poco, en fracciones de 15 o 20 segundos con cuidado de que no se nos queme. Cada vez que lo saquemos le daremos vueltas con una cuchara. Lo reservaremos.
  3. En un recipiente aparte mezclaremos con unas varillas la mantequilla a temperatura ambiente con la mitad del azúcar y la yema. 
  4. Agregaremos el chocolate y mezclaremos hasta que se integre todo.
  5. Montaremos la clara con el resto del azúcar hasta obtener un merengue fuerte.
  6. Incorporaremos la mitad de la clara montada a la mezcla de chocolate, removeremos con cuidado con una paleta.
  7. Agregaremos la harina y la levadura química tamizadas a la mezcla y la integraremos con cuidado.
  8. Por último incorporaremos el resto de la clara montada y la mezclaremos bien.
  9. Pondremos la mezcla en el molde, en mi caso fue en un aro untado con mantequilla y espolvoreado con cacao (en lugar de harina para que no se tiñera) que coloqué sobre una bandeja con papel de hornear. 
  10. Coceremos a 180ºC durante unos 25 minutos.
  11. Dejaremos enfriar por completo.
Mousse de cerezas: 

  1. Pondremos las hojas de gelatina en agua fría para que se hidraten,
  2. Haremos un puré con la mermelada triturándola con una batidora eléctrica y colándola. 
  3. Calentaremos la mermelada y cuando casi rompa a hervir la separaremos del fuego y le incorporaremos la gelatina bien escurrida. Mezclaremos todo bien para que se integre.
  4. Dejaremos que se entibie.
  5. Montaremos la nata medio punto, esto es semimontada, Sabréis que ya está lista cuando veáis que las varillas van dejando ondas pero la nata todavía no hace picos.
  6. Incorporaremos la mitad de la nata al puré de cerezas. Lo mezclamos bien y seguidamente incorporamos esta mezcla al bol en el que está el resto de la nata. Lo integramos con una paleta de cocina y movimientos envolventes. 
  7. Rellenaremos con la preparación un aro de 10 cm al que le habremos puesto una lámina de acetato alrededor y papel film en la base. Yo coloco el aro dentro de un recipiente de plástico para poderlo meter dentro del congelador.
  8. Dejaremos que se congele por lo menos 4 horas.
Transcurridas las 4 horas:
Mousse de chocolate blanco:
  1. Trocearemos el chocolate blanco y lo derretiremos en el microondas muy lentamente, en fracciones de 20 segundos y removiendo entre los intervalos. Hay que tener mucho cuidado porque el chocolate blanco se estropea con facilidad. Si no estáis seguros de hacerlo al microondas, fundidlo al baño María también con cuidado.
  2. Ponemos a hidratar la gelatina en agua fría.
  3. Haremos una crema inglesa aparte: Mezclaremos la yema con el azúcar. En una cacerola calentaremos la nata líquida y la leche hasta que rompa a hervir. La retiraremos del fuego y la verteremos sobre la yema que tenemos preparada.  Mezclaremos todo bien y lo volveremos a poner en la cacerola para cocerlo a fuego muy suave hasta que espese. Todo el tiempo batiendo con unas varillas manuales. Lo retiraremos del fuego, lo pasaremos a un cuenco limpio y le incorporaremos la gelatina escurrida.
  4. Añadiremos la mitad del chocolate que tenemos fundido, lo mezclaremos muy bien con una espátula hasta que brille, le añadiremos entonces el resto del chocolate y volveremos a mezclar.
  5. Montaremos la nata a medio punto. Añadiremos como un tercio de la nata a la crema anterior y la integraremos con movimientos envolventes con una espátula. Por último agregaremos el resto de la nata y volveremos a mezclarlo todo.
Montaje:
  1. El aro lo coloqué dentro de un recipiente de plástico.
  2. Cortaremos el bizcocho de chocolate por la mitad, o lo dejaremos del grosor que prefiramos. Colocaremos la mitad del bizcocho dentro del aro para hacer la base. 
  3. Desmoldaremos la mousse de cerezas y la colocaremos sobre la base de bizcocho en el centro.
  4. Pondremos acetato en la pared interior del aro.
  5. Verteremos la mousse de chocolate blanco hasta el mismo nivel que la mousse de cereza o un poco más.
  6. Meteremos la preparación al congelador.
Al día siguiente:
Cobertura de chocolate:
  1. Trocearemos el chocolate y lo colocaremos en un cuenco junto con la mantequilla a temperatura ambiente.
  2. Pondremos a hervir la nata en una cacerola.
  3. Verteremos la nata caliente sobre el chocolate y la mantequilla y lo batiremos con unas varillas manuales para que la mezcla brille.
  4. Desmoldaremos la tarta que tenemos en el congelador.
  5. Verteremos en la superficie todo el chocolate y moveremos un poco la tarta a los lados para que escurra por los bordes.
  6. Conservaremos la tarta en la nevera.

Un poema:
Mi asociación de ideas viene relacionada con los barquillos de chocolate que he usado para adornar. Como los barquillos los han hecho en Andalucía, voy a poner un poema de un andaluz universal. Federico García Lorca nació el año 1898 en un pueblo de Granada, Fuente Vaqueros. Es el poeta más influyente del siglo XX y pertenece a la llamada Generación del 27. Murió fusilado con 38 años al iniciarse la Guerra Civil española.

Y como hoy está lloviendo he elegido el poema titulado "Lluvia". Este poema lo escribió Lorca cuando tenía 21 años y describe el efecto de la lluvia sobre las emociones.

He elegido la voz de un locutor que se llama Joan Mora.

Una canción:
Hace unos días falleció Leonard Cohen con 82 años. Cohen se enamoró de Lorca cuando leyó un poema suyo a los 15 años. Siempre dijo que Lorca había sido el poeta que más le había influido en su juventud.

Cuentan que cuando Leonard Cohen vino a España a recoger el premio Príncipe de Asturias visitó la casa museo de Lorca y delante de una fotografía de su ídolo se puso a hacer yoga porque quería imbuirse bien de su espíritu. La canción que voy a poner es una adaptación del poema Pequeño vals vienés que pertenece al poemario "Poeta en Nueva York" . Se titula "Take this Waltz" y Leonard Cohen dijo que le había costado hacerla 150 folios y una depresión. Lo incluyó en su disco de 1988 
"I´m your man".


martes, 15 de noviembre de 2016

Bollos de canela suecos (Kanelbullar)

Los llaman bollos de canela, Kenelbullar en sueco, pero también saben mucho a cardamomo. Cuando los haces, además del calorcito que suelta el horno, inundas la cocina de olor especiado, un olor que hace la casa más acogedora...bueno, eso es lo que opinan algunos suecos que aparecen en el reportaje que me ha decidido a hacerlos

Los Kanelbullar son uno de los dulces más típicos de Suecia y los llevan elaborando desde principios del siglo pasado. El reportaje que comento está hecho en una cafetería de la ciudad de Umea en Suecia. La cafetería se llama Nya Konditoriet y es famosa, además de unos kanerbullar con club de fans,  porque Stieg Larsson era cliente habitual.

Aunque la receta que utilizo es del blog MJ, le he dado el peso y la forma de la cafetería Nya Konditoriet que debe ser la más tradicional. La masa hay que trabajarla bastante porque tiene que quedar lisa y elástica. Yo he usado una amasadora manual (la única que tengo) pero lo ideal sería un robot de cocina o una amasadora grande. He hecho algunos cambios respecto a la receta original. Les he puesto la mitad de cardamomo del que proponen. Yo tengo cardamomo en semillas y lo he tenido que moler. El aroma y el sabor es tan intenso que no me he atrevido a poner todo el que sugerían, y desde luego no me arrepiento porque aún así predomina este sabor sobre la canela.

Dejad que pasen al menos un par de horas antes de que os comáis los bollos porque el sabor es más intenso. Podéis conservaros en una lata de metal tranquilamente un par de días porque, aunque la textura cambia un poco, siguen estando buenos. También se pueden congelar. 

Están muy ricos acompañados de leche con café o cacao.


Ingredientes:
Para 16 bollos de unos 90 g.

Masa de los bollos:
  • 750 g de harina de todo uso.
  • 100 g de azúcar blanquilla.
  • 120 g de mantequilla.
  • 35 g de levadura fresca de panadero.
  • 300 ml de leche.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 1/2  cucharadita de cardamomo molido.
  • 1 huevo grande.
Relleno: (la próxima vez haré más cantidad porque creo que se queda un poco justo).
  • 100 g de mantequilla,
  • 50 g de azúcar (ponedle más si os gustan dulces porque no lo son en exceso).
  • 2 cucharadas soperas de canela molida.
Decoración:
  • 1 huevo.
  • 2 cucharadas de agua.
  • Azúcar perlado.
Elaboración:
Precalentar el horno a 200ºC.
  1. Derretiremos la mantequilla en el microondas, le añadiremos la leche un poco tibia y, con ayuda de los dedos, disolveremos la levadura.  
  2. Tamizaremos la harina, la colocaremos en un cuenco grandote, haremos un hueco en el centro y añadiremos el azúcar, la sal, el cardamomo, el huevo batido y el preparado en el que tenemos disuelta la levadura.
  3. Amasaremos hasta que la masa se separe de los bordes del cuenco y quede elástica (para saber si está bien amasada hay que comprobarlo con la prueba del gluten).
  4. Taparemos la masa con un paño de cocina y dejaremos que  repose en un lugar cálido (el interior del horno que habremos calentado un poco (menos de 50ºC). Tiene que doblar el tamaño. Aproximadamente ocurrirá en una hora.
  5. Fundiremos la mantequilla para el relleno y disolveremos en ella la canela y el azúcar. Dejaremos que se enfríe hasta que tenga una consistencia de pomada.
  6. Dividiremos la masa en dos partes para hacerla más manejable.
  7. Espolvorearemos la mesa con harina, colocaremos la masa encima y la estiraremos con un rodillo dándole forma rectangular de unos 3 mm de grosor.
  8. Untaremos la mantequilla con la canela y el azúcar por toda la superficie de la masa. 
  9. Doblaremos la masa por la mitad y volveremos a estirar la masa.
  10. Con ayuda de un cortapasta cortaremos tiras de masa de 1,5 cm de ancho.
  11. Repetimos el proceso con la otra mitad de masa.
  12. Formaremos el bollo enrollando la masa como si fuera un ovillo de lana poniendo una tira sobre otra hasta que pese unos 90 g. (alguna tira puede que la tengáis que partir en dos).
  13. Dejaremos los bollos sobre una bandeja de horno a la que le habremos colocado papel de cocina, y lo aplastaremos un poco.
  14. Pintaremos la superficie con la mezcla de huevo batido y agua y los adornaremos con azúcar perlado.
  15. Hornearemos durante 15 minutos a 200ºC.
  16. Dejaremos que se enfríen los bollos sobre una rejilla.
Volveré a hacer estos bollos dentro de poco e intentaré poner fotos del proceso. Echadle un ojo al vídeo de la cafetería sueca y así os haréis a la idea de cómo se hacen.

Una novela:

Aparte de clásicos como Ágatha Christie y Arthur Conan Doyle, yo no había leído prácticamente ninguna novela negra hasta que cayó, mejor dicho, hasta que mi hermana puso en mis manos "Los hombres que no amaban a las mujeres". Esta novela fue un bombazo mundial. Además de estar bien escrita, ser completamente adictiva, tener un personaje femenino fantástico y denunciar el maltrato sobre las mujeres, tristemente contribuyó a su fama el hecho de que Stieg Larsson falleciera poco antes de su publicación.

El aspecto de Lisbeth Salander es el de una punk extrema con piercings por todos los lados y con un gran dragón tatuado en la espalda. Bebe y fuma mucho, es bisexual, una gran investigadora pricada y magnífica hacker.
"A Armanskij le costaba hacerse a la idea de que si investigadora estrella fuera una chica pálida de una delgadez anoréxica, pelo cortado al cepillo y piercings en la nariz y en las cejas. En el cuello llevaba tatuada una abeja de dos centímetros de largo. También se había hecho dos brazaletes: uno en el bíceps izquierdo y otro en el tobillo. Además, al verla en camiseta de tirantes, Armanskij había podido apreciar que en el omóplato lucía un gran tatuaje con la figura de un dragón. Lisbeth era pelirroja, pero se había teñido de negro azabache. Solía dar la impresión de que se había levantado tras haber pasado una semana de orgía con una banda de heavy metal. 
En realidad, no tenía problemas de anorexia; de eso estaba convencido Armanskij, Al contrario: parecía consumir toda la comida basura imaginable. Simplemente había nacido delgada, con una delicada estructura ósea que le daba un aspecto de niña esbelta de manos finas, los tobillos delgados y unos pechos apenas se adivinaban bajo su ropa. Tenía veinticuatro, pero aparentaba catorce." 

Una canción:

Como los Kanelbullar son un icono sueco, voy a poner un grupo también icónico de aquel país. Por supuesto estoy hablando de los muy suequísimos Abba. 

Me ha costado decidirme por una canción porque, para qué nos vamos a engañar, aunque yo nunca incluiría a este grupo como uno de mis favoritos, muchas de sus canciones forman parte de mi infancia y me gustan. Así que, después de hacer un tour por sus grandes éxitos, he elegido una canción que me parece bastante chula y no es de las más oídas. Se trata de "The winner takes it all" que apareció en el disco "Super Trouper" de 1980.



domingo, 30 de octubre de 2016

Cupcakes sangrientos

Anda que para no celebrar Halloween lo estoy disimulando muy bien...

Pues sí, cupcakes. A ver si pensaba alguien que lo mío eran solo dulces rustiquillos. Puedo ser tan pija como la que más si me lo propongo, osea. Perdón, perdón, que no estoy diciendo que toda la gente que hace cupcakes sea pija, pero es que son tan, tan, osea, tan cupcakes.

En realidad lo que traigo hoy es un medio fracaso. Sí, sí, no era mi idea original. Lo que yo pretendía hacer eran unos preciosos rosetones ensangrentados con unos cristales de caramelo clavados. Los he visto en Internet y quedan muy bien. Pero es que  no he conseguido sirope de maíz, que era el ingrediente clave para hacer el cristal, me he puesto a innovar y ha salido mal la cosa. Además se me da muy mal la manga pastelera así que las rosas son un pelín churruteras. Total, que como también compré unas galletas Oreo para hacer unos simpáticos murciélagos, esta opción se va a llevar el protagonismo y las rosas, aunque la foto de conjunto me la he currado un poquito más que las otras, van a quedar en un puesto secundario.

La receta de los cupcakes de chocolate la he sacado de la "cupcakera" mayor del reino que es Alma Obregón y a la que le debo ya unas cuantas recetas. La crema, perdón, osea, el frosting de queso, es de Tartafantasía. A esta crea yo no le he puesto gelatina y aún así es bastante firme. Pero si vuestra intención es hacerlos para que los cupcakes permanezcan perfectos durante unas horas, mejor será que uséis gelatina.  Ah, y si os apetece hacer los cristales de los que hablo, también los encontraréis en ese blog. 

La sangre la he hecho pasando por la batidora un bote de la mermelada de cerezas que hice en verano. El aspecto de las gotas y de los chorretones es de lo más Dexter, ¿no? Lástima los cristales, mecachis.



Ingredientes:

Para unos 12 cupcakes:
  • 200 g de harina de todo uso.
  • 200 g de azúcar de caña integral.
  • 100 ml de aceite de oliva.
  • 25 g de cacao en polvo sin azúcar.
  • 3 huevos.
  • 100 ml de leche.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 1 cucharadita y media de levadura en polvo.
Para la crema:
  • 250 g de queso crema.
  • 125 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 200 g de azúcar glass.
Adorno:
  • Galletas MiniOreo.
  • Mermelada triturada y colada, sirope de fresa....
  • Chocolate blanco.

Elaboración:

Pastelillos:
  1. Precalentaremos el horno a 180º C.
  2. En un cuenco colocaremos el azúcar con el aceite y la vainilla, lo batiremos todo con unas varillas manuales. 
  3. Añadiremos uno a uno los huevos hasta que quede una mezcla homogénea.
  4. Tamizaremos la harina con el cacao y la levadura y se la incorporaremos poco a poco a la preparación anterior.
  5. Agregaremos la leche y la integraremos bien.
  6. Repartiremos la masa entre todas las cápsulas de papel. Si queréis que no sobresalgan mucho del borde no debéis llenarlas más de 1/3 de la capacidad.
  7. Hornearemos durante 20 minutos a 180ºC colocando la bandeja a media altura.
  8. Al sacarlos del horno tenemos que retirarlos inmediatamente de la bandeja o de los moldes que hayáis usado, de esta forma no se os despegará el papel del pastelillo.
Crema:
  1. Batiremos con unas varillas eléctricas la mantequilla, que previamente estará a temperatura ambiente, con la crema de queso.
  2. Añadiremos el azúcar glass tamizado y lo integraremos bien batiendo durante unos minutos.
Adorno:
  • Separáis las dos galletas de las Oreo. 
  • Usáis una galleta cortada por la mitad para las alas. El truco está en usar un cuchillo de sierra y mucha paciencia para que no se os rompan.
  • Colocáis cada mitad de galleta sobre una galleta entera y lo tapáis con la otra.
  • Los ojos los he hecho con una pizca de chocolate blanco fundido en el microondas y un trocito de Oreo (de las que he roto antes de descubrir que con el cuchillo de sierra se hacía mejor :) )
Lo de usar o no la manga pastelera... allá cada cual con su destreza.


Una novela:
"El murciélago" no es un libro de terror, no. Se trata de la primera novela del oficial de policía noruego Harry Hole. El padre de la criatura es Jo Nesbø, un escritor de novela negra de Noruega. Esta novela la escribió en 1997. Otra saga policíaca que promete mucho, mucho.
- Déjame compartir una pizca de mi experiencia contigo, Harry, Durante mas de veinte años he hablado con gente que ha tenido diversos motivos para mentir o decir la verdad. Culpables e inocentes, asesinos, carteristas, histéricos y cínicos, caras aniñadas con ojos azules, caras de villanos llenas de cicatrices, sociópatas, psicópatas, filántropos...             Andrew buscaba más ejemplos. 
- Ya lo he pillado, Andrew,-...aborígenes y blancos, Todos contaban su historia con un único objetivo: ser creídos, ¿Y sabes lo que he aprendido?- ¿Que es imposible determinar quién miente y quién no.- ¡Exacto, Harry! - Andrew se excitó -. En la novela policíaca tradicional cualquier detective digno tiene un olfato infalible para descubrir la mentira. ¡Eso son chorradas! La naturaleza humana es un bosque enorme y complejo que nadie puede conocer a la perfección. Ni siquiera una madre conoce los secretos más profundos de su hijo,
Una canción:
He estado dudando sobre la canción. Había pensado en una que aparece en la novela, pero que no me gusta demasiado. También en alguna del grupo que lidera Jo Nesbø, porque este hombre también es músico, o un tema de un grupo noruego-irlandés que llevo escuchando desde hace poco más de un mes. En fin, aunque el grupo de Jo Nesbo no suena nada mal, me he decantado por Secret Garden, me guardaré el grupo de Nesbo para otra ocasión.

Uno de los miembros de Secret Garden es el compositor noruego Rolf Lovland. Para las personas que siguen el festival de Eurovisión, que no es mi caso, Lovland les resultará conocido porque Secret Garden ganó el festival un año y Rolf Lovland fue coautor de otra canción ganadora. A mí me gusta este grupo porque tiene muchas canciones con aire Celta.

 "Moving" pertenece al álbum White Stones de 1997, curiosamente es del mismo año que la novela de la que he hablado, y es una de las canciones que más  me gustan del grupo. 








miércoles, 26 de octubre de 2016

Melocotones rellenos para Halloween

No soy yo muy de Halloween, la verdad. Cuando mis hijos eran pequeños no se había puesto de moda todavía, por los pelos pero nos libramos. Y ahora no le abro la puerta a ningún niño. ¿Por qué? Pues mira, porque no.

¿Y de Todos los Santos? Pues oye, tampoco. Me dan un yuyu los cementerios que no veas. A mí que no me entierren porque juro que me levantaré y les daré un buen susto. Que te metan en un cementerio de pueblo, tira que te va, por lo menos estás rodeado de familia (en los pueblos pequeños todos somos familia), pero eso de estar rodeada de gente que no conoces de nada...ni hablar. A mí que me quemen y me tiren al Ebro en un día de ventolera. ¡He dicho!

Puestos a elegir, mejor Halloween, es más divertido que andar poniendo flores en los cementerios. Y espero que no se moleste nadie conmigo. Las personas que lo hacen tienen todos mis respetos. Entiendo que a los niños les guste esta fiesta yanki-consumista. A ver, que a mí me gustaba también cuando veía las películas americanas. Ahora bien, hay que ser muuuuy confiado para dejar que tus hijos vayan de casa en casa pidiendo caramelos. ¿Y si a un psicópata le da por meter estricnina en las chuches?...¡Vamos, de qué!

Me está quedando una entrada de lo más morbosa.

Bueno, a lo que vamos. Gastronómicamente tampoco he sido muy de cosas fantasmagóricas. El año pasado propuse una receta de Panellests y este año pensaba hacer empiñonados de boniato o o algo así. Pero mira por donde, como también estaba buscando inspiración para la propuesta de otoño de Recetario mañoso, se me ha ocurrido esta "maño-hallowínica" receta con melocotones de Calanda.

La inspiración viene de un vídeo de Rosanna Pansino. En lugar de masa quebrada como pone ella he buscado una masa que pudiera modelar, así que he modificado una de galletas del blog  Uno de dos. poniendo azúcar moreno y especias porque quería una masa más oscura. Los he rellenado de queso, pero podéis poner solo azúcar, canela y frutos secos sin más. Y estoy segura que con miel y nueces tienen que estar muy buenos.

Y el resultado mola mucho, oye, y además están muy ricos los melocotones.

Como me resultaba un poco complicado explicar algunos pasos del proceso, voy a poner más fotografías.


Ingredientes:

  • 6 melocotones, de Calanda (of course).

Recetario mañoso Otoño 2016

Masa de galleta:
  • 100 g de mantequilla a Tª ambiente.
  • 65 g de azúcar integral de caña molido.
  • 1 huevo M.
  • 275 de harina de repostería.
  • 1 pizca de sal.
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo.
  • 1/4 cucharilla de jengibre en polvo.
Relleno:
  • 6 cucharaditas colmadas de queso crema.
  • 2 cucharaditas de licor de melocotón (si la receta es para niños ponedle zumo de naranja).
  • 1 cucharada de azúcar integral.
  • 1/2 cucharadita de canela.
  • 40 g de almendras tostadas y picadas en trocitos,
Elaboración:
Masa:
  1. Mezclaremos la mantequilla con el azúcar hasta que quede una crema homogéneas.
  2. Añadiremos el huevo, la sal y las especias y lo integraremos bien.
  3. Tamizaremos la harina y se la agregaremos a la preparación anterior mezclando con una paleta de amasar o con las manos.
Relleno:
Mezclaremos todos los ingredientes del relleno hasta formar una crema homogénea.
Montaje:
  1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
  2. Lavaremos y secaremos los melocotones y los dejaremos sin pelar.
  3. Cortaremos una tapadera en la parte superior del melocotón.
  4. Retiraremos el hueso con un vaciador de frutas.
  5. Rellenaremos los melocotones y les pondremos la tapa.
  6. Formaremos bolas de unos 60 g de masa y las aplastaremos entre dos trozos de papel film.
  7. Ayudándonos del film inferior colocaremos la masa sobre el melocotón. 
  8. Retiraremos el film y presionaremos la masa contra el melocotón. La parte inferior quedará sin masa.
  9. Modelaremos los melocotones para darles aspecto de calabazas.
  10. Colocaremos los melocotones en una fuente de horno y los coceremos durante 30 minutos.
  11. Se pueden consumir fríos o calientes. 

Un libro:
Como ya os podéis imaginar el libro de hoy es de terror. Se trata de una novela de 1962 de la escritora estadounidense Shirley Jackson  titulada "Siempre hemos vivido en el castillo".

La narradora y protagonista se llama Merricat y vive con su hermana mayor, su tío y un gato. Es una 
e"dulce" niña que da bastante miedito. Aquí tenéis el primer párrafo, que adelanta muy bien lo que encontraremos dentro de la novela.
"Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto."
Una serie de TV:
He estado repasando películas que he visto últimamente pero no hay ninguna de terror, sin embargo este verano vi la primera temporada de American Horror Story, que se llama "Murder house" de Ryan Murphy y Brad Falchuk y qué queréis que os diga, no he reunido todavía el valor para empezar la segunda. Echadle un ojo a la intro de la serie y decidme si no produce escalofríos.




viernes, 14 de octubre de 2016

Brownie cheesecake

Hace mucho que no ponía una receta para chooadictos, así que ahí va una bien chocolatosa. ¿Alguien piensa como yo que la vida sería peor sin chocolate?

Ya he colgado por aquí otras recetas de brownies: el de Oreo, que es una bomba calórica buenísima y el clásico con nueces. Los dos estaban muy ricos y el que  propongo hoy no se queda atrás. 

Llevaba tiempo queriendo probar esta mezcla de brownie con tarta de queso. No he encontrado por Internet el origen de este dulce. Desde luego a quien se le ocurrió unir dos cosas tan ricas estuvo muy inspirado.

Hay multitud de recetas de este dulce por la red, pero para los brownies me suelo inspirar en la página de joyofbaking aunque he cambiado un poco las cantidades las condiciones de horneado. 

Es un brownie muy húmedo, con una textura cremosa y no excesivamente dulce. El aspecto también me gusta, pero creo que poniendo el doble de la crema de queso hubiera quedado el corte más chulo. Será cuestión de probar. En casa les ha gustado mucho así que no van a protestar si lo repito.



Ingredientes:
Brownie:
  • 150 g de chocolate negro para repostería Nestlé®.
  • 120 g de mantequilla sin sal.
  • 200 g azúcar blanquilla.
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar Valor®.
  • 1 cucharadita de vainilla.
  • 70 g harina.
  • 1/4 de cucharadita de sal.
  • 2 huevos grandes.
Cheesecake:
  • 220 g de queso crema,
  • 60 g de azúcar.
  • 1 cucharadita de vainilla.
  • 1 huevo.
Elaboración:
Para un molde de 16 cm x 22 cm. Pondremos en el fondo del molde un trozo de papel de hornear. Enmantequillaremos todo el molde.

Brownie:
Precalentaremos el horno a 170ºC.
Usaremos durante todo el proceso las varillas manuales porque no queremos introducir aire en la mezcla. De esta forma vamos a conseguir un brownie más cremoso.
  1. Colocamos en un cuenco apto para microondas la mantequilla y el chocolate de postres a trocitos. Calentamos en fracciones de de 15 a 20  segundos para controlar que no se nos quema el chocolate. Cada vez que saquemos el cuenco del microondas mezclaremos los dos ingredientes con unas varillas hasta que esté completamente fundido e integrado.
  2. Incorporaremos la cucharadita de vainilla.
  3. Agregaremos la pizca de sal y el azúcar. 
  4. A continuación incorporaremos los huevos de uno en uno y los mezclaremos bien,
  5. Añadiremos la harina y el cacao en polvo poco a poco y previamente tamizados.
  6. Pondremos la masa en el molde y la extenderemos bien para nivelarla. 
Cheesecake:
  1. Colocaremos en un cuenco el queso a temperatura ambiente, el azúcar, el huevo y la vainilla y batiremos todo con unas varillas eléctricas hasta formar una crema. Nos quedará bastante líquido.
  2. Verteremos la crema sobre el preparado de brownie que tenemos en el molde.
  3. Con una cuchara iremos mezclando una crema con otra para que queden vetas de un color dentro del otro. 
Coceremos durante unos 45 o 50 minutos a 170ºC colocando la bandeja a media altura.

Sacaremos el brownie del horno. Dejaremos que se enfríe a temperatura ambiente al menos 4 horas. 

Si os lo coméis al día siguiente, mejor.


Una canción:
Cuando puse la receta del Brownie de nueces lo asocié con la voz de Gregory Porter. Dije, y lo mantengo, que su voz es dulce, aterciopelada e intensa como el brownie. Aprovechando que tiene disco nuevo voy a poner  la canción que le da nombre. Take me to the alley.



Una serie:
Como esta vez no se me ocurre ningún libro con el que maridar el dulce, voy a poner una serie que me ha gustado tanto, tanto, como el chocolate. Se trata de uno de los éxitos del verano en cuanto a series se refiere. Sranger Things es una serie americana de misterio-terror-ciencia ficción escrita y dirigida por los hermanos Duffer. Esta serie, de ambientación retro ochentera, está plagada de homenajes a películas de los años 70 y 80. Muy inspirada en películas de Steven Spielberg y en películas basadas en novelas de Stephen King. Yo me lo he pasado muy bien viéndola, tanto que la he visto dos veces. 


viernes, 23 de septiembre de 2016

Helado de queso y arándanos (sin heladera)

Ahora que se va el calor vengo yo con un helado, pero cualquier momento es bueno para disfrutar de este dulce, ¿no?.

Este helado se hace sin máquina heladera y tampoco es necesario andar removiendo la preparación cada poco tiempo para que no queden cristales. La receta base de este tipo de helados solo lleva leche condensada y nata. Supongo que la mezcla no cristaliza por el tipo de azúcares que tiene la leche condensada. 

Quería hacer un helado con el sabor de las tartas de queso así que busqué en Internet y, como está todo inventado, encontré unas cuantas recetas. Lo que vi es que las proporciones de leche condensada y nata varían de unas recetas a otras y todas parecen funcionar. En casos lo que suelo hacer es un cóctel de varias recetas, redondear los ingredientes y ver si el resultado sale bien. Esta vez la cosa ha funcionado.

Podéis experimentar con la receta base para conseguir helados de otros sabores. Para la receta básica lo que tenéis que hacer es poner entre 400 y 500 ml de nata montada y añadirle unos 300 o 350 g de leche condensada. En el helado que yo he hecho, parte de la nata se sustituye por queso y ya está. 



Ingredientes:
  • 250 ml de nata para montar (35MG).
  • 200 g de queso crema.
  • 350 g de leche condensada.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
  • Mermelada de arándanos.
  • 8 o 10 galletas integrales (o del tipo que queráis).
  • Arándanos frescos para decorar (opcional).
Elaboración:
  1. Picaremos las galletas en trocitos relativamente gruesos.
  2. Montaremos la nata a un punto firme. Para que se monte bien tiene que estar muy fría.
  3. Mezclaremos la leche condensada con el queso y la vainilla hasta obtener una crema homogénea.
  4. Con mucho cuidado uniremos las dos preparaciones volcando poco a poco la crema de queso y leche sobre la nata y la integraremos con movimientos envolventes con ayuda de una espátula.
  5. Untaremos con mantequilla el molde donde vayamos a guardar el helado.
  6. Vamos a hacer tres capas de crema y entre ellas colocaremos mermelada y galletas. Esto es, colocaremos una capa de crema, pondremos sobre ella galletas y cucharadas de mermelada en la cantidad que  nos parezca mejor, otra capa de crema, encima mermelada y galletas y terminaremos con una capa de crema. Con ayuda del mango de una cuchara removeremos un poco la mezcla para que los ingredientes se dispersen un poco por todo. 
  7. Taparemos bien el recipiente y lo introduciremos en el congelado hasta que se endurezca.
  8. Para consumirlo tendremos que sacarlo del congelador unos minutos antes y usaremos una cuchara o un dispensador de helados caliente (manteniéndolos en un vaso con agua caliente) para poder formar bolas.

Un libro:
Acabo de leer un libro de Rosa Montero que no se puede encuadrar en un solo género. Es un ensayo y es una autobiografía, pero también se puede decir que es una novela pues parte de la biografía que la autora nos presenta es ficticia.

"La loca de la casa" se publicó en el año 2003 y trata sobre la literatura y sobre la imaginación.

He elegido este libro porque en uno de los ficticios pasajes autobiográficos Rosa recuerda haberse comido un corte de helado el día que su hermana melliza se perdió.

"Martina y yo teníamos ocho años cuando un día mi hermana desapareció. Salvo en los primeros meses de mi tuberculosos, que nos separaron, normalmente siempre estábamos juntas;  jugábamos juntas, nos peleábamos juntas, dormíamos la siesta juntas, a regañadientes, en las largas tardes de verano. Un anochecer de agosto estábamos en el bulevar Reina Victoria, nuestra calle, entreteniéndonos en recoger chapas de botellas. Debía de ser un domingo, porque nuestro padre estaba con nosotras. Se había sentado en una mesa del chiringuito a tomarse una cerveza y leer el periódico. De pronto, a mi se me antojó tomar un helado. No sé si ya tenía el dinero, no sé si papá me lo dio; sea como fuere, me concedió el permiso para comprarlo. Martina no quería helado. Tampoco quería acompañarme. Estábamos enfadadas, me acuerdo muy bien. Siempre nos peleábamos por cualquier cosa. De manera que caminé por el bulevar polvoriento, entre los grandes árboles torturados por la sed, hasta el puesto de los polos, que estaba en el otro extremo del paseo a unos doscientos y me compré un corte de nata y fresa. Lo recuerdo todo con precisión y con un extraño distanciamiento, como s fuera una película vista veinte veces, Y regresé despacio, dando milimétricos lametones al helado (los cortes había que chuparlos con mucho método para que el perímetro disminuyera de forma equilibrada) y disfrutando del momento. No sé cuanto tardaría en todo esto;  quizá diez minutos. Cuando volví al chiringuito, Martina no estaba. (,,,)

Y también dejo un párrafo con el que se sentirá identificado cualquier lector empedernido. 

(...) ¿cómo se puede una apañárselas para vivir sin la lectura? Dejar de escribir puede ser la locura, el caos, el sufrimiento; pero dejar de leer es la muerte instantánea, Un mundo sin libros es un mundo sin atmósfera, como Marte. Un lugar imposible, inhabitable. De manera que mucho antes que la escritura está la lectura, y los novelistas no somos sino lectores desparramados y desbordados por nuestra ansiosa hambruna de palabras. 

Una película:

Y si Rosa Montero saboreaba lentamente un corte de helado, ahora le toca a una actriz maravillosa que ya ha aparecido alguna vez por este blog y que se come un cucurucho con mucha elegancia en una película clásica. 

Se hablamos de helados enseguida pensamos en Italia, por lo menos yo. Creo que todos los que hemos vivido en Zaragoza conocemos los Helados Italianos, una heladería de toda la vida. Y de ahí mi asociación de ideas de hoy porque quien se deleita con un helado italiano es Audrey Hepburn en la película Vacaciones en Roma, 

Roman Holiday es un film de 1953 dirigido por William Wyler y protagonizado por Audrey Hepburn junto al maravilloso y guapísimo Gregory Peck.

Ahí dejo la escena del helado. ¡Ay madre, qué guapo y qué voz tenía aquel hombre!...y Audrey, qué guapa también.



domingo, 4 de septiembre de 2016

Mermelada de tomate y pétalos de rosas

Cuando vi en Canal Cocina la receta que traigo pensé que merecía la pena hacerla aunque solo fuera por las fotografías con las que podía acompañarla. Durante los días que estuve en el pueblo recogí pétalos de rosa, los puse a secar al sol y los usé en cuanto volví a casa.

Estoy bastante contenta con el resultado porque la mermelada está rica. Sabe como la de tomate pero con un sutil toque a rosas que la hace un pelín exótica, por decirlo de alguna forma. La receta es de origen marroquí y Najat Kaanache, la cocinera que la hizo en la tele, usó la mermelada (ella la llama compota) para acompañar unas albóndigas de carne. En casa nos la estamos comiendo con queso de cabra tipo rulo y le va muy bien. 

Creo que las fotos han quedado guapas.




Ingredientes:
  • 400 g de tomate pelado, sin pepitas y escurrido.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 100 ml de zumo de granada.
  • 15 g de pétalos de rosas secos.

Elaboración:

  1. Colocaremos en una cacerola ancha (para facilitar la evaporación) el tomate limpio y escurrido junto con el azúcar y el zumo de granada. Cuando empiece a caramelizar añadiremos los pétalos de rosa troceados y dejaremos que cueza durante media hora. 
  2. Llenaremos un bote de conserva previamente esterilizado (o lavado en lavavajillas a temperatura elevada). Cerraremos herméticamente el bote y dejaremos que se enfríe boca abajo. Lo conservaremos en la nevera hasta que no usemos (no tardaremos mucho porque no está tratado para conservarse).


Un libro:


No he leído ninguna novela marroquí así que tengo que la asociación con la receta va a tener que ir por otro camino.

Tratándose de rosas la primera novela que se me ocurre es "El nombre de la rosa". Este libro se publicó en 1980 y fue la primera obra de ficción que escribió el filósofo Umberto Eco, además se trata de uno de los superventas más grande del siglo pasado. Está ambientada en una abadía católica durante el siglo XIV. Se trata de una historia de misterio, pero principalmente habla sobre el miedo  al conocimiento y la censura del saber.

A la novela llegué después de ver su  versión cinematográfica y me gustó mucho, aunque confieso que algunos pasajes me resultaron un poco arduos.

"Era una hermosa mañana de finales de noviembre. Durante la noche había nevado un poco, pero la fresca capa que cubría el suelo no superaba los tras dedos de espesar. A oscuras, en seguida después de laudes, habíamos oído misa en una aldea del valle. Luego, al despuntar el sol, nos habíamos puesto en camino hacia las montañas.
Mientras trepábamos por la abrupta vereda que serpenteaba alrededor del monte, vi la abadía. No me impresionó la muralla que la rodeaba, similar a otras que había visto en todo el mundo cristiano, sino la mole de lo que después supe que era el Edificio. Se trataba de una construcción octogonal que de lejos parecía un tetrágono (figura perfectísima que expresa la solidez e invulnerabilidad de la Ciudad de Dios).
 
(...) Me sentí amedrentado, presa de una vaga inquietud. Dios sabe que no eran fantasmas de mi ánimo inexperto, y que interpreté correctamente inequívocos presagios inscritos en la piedra el día en que los gigantes la modelaran, antes de que la ilusa voluntad de los monjes se atreviese a consagrarla a la custodia de la palabra divina."
Un película:

Como he comentado antes, primero fue la película y luego la novela. Normalmente me ocurre lo contrario porque prefiero leer la novela primero para que no me la destripe la película. 

El libro fue un éxito de ventas tan grande que casi tenía asegurado también el bombazo cinematográfico. En 1986 varias productoras europeas y el director Jean Jacques Annaud decidieron llevar a la pantalla esta novela detectivesca ambientada en una abadía de los Apeninos. Una de las claves de su éxito se debió a la elección de Sean Connery para interpretar al monje franciscano Guillermo de Baskerville, aunque todos los actores están magníficos.