lunes, 20 de febrero de 2017

Tarta de queso y limón

Otra tarta de queso para la colección. Esta vez es de limón y resulta muy refrescante y ligera, a pesar de que lleva queso y nata entre sus ingredientes el limón la hace ideal para terminar cualquier comida pesada. Hicimos esta tarta, aunque con otra base, en Nochebuena porque buscábamos un postre que aligerara la cena.

Esta vez la he hecho sobre una base de masa sablé bretón de almendra. Es una masa muy fácil de trabajar que podéis usar como soporte de tartas o en forma de galletas como las que aparecen en las fotografías. No es adecuada para tartaletas porque, al llevar levadura, sube al hornearla. Si preferís podéis usar una base de galletas como la que os proponía en la Tarta de queso fría. También queda muy chula sobre una base de bizcocho de chocolate. 

A mí me gusta mucho comer esta tarta de limón con mermelada de frambuesa porque, además de quedar bonito en el plato el contraste de colores, son sabores que van muy bien juntos. 

Adorné la tarta con gominolas, (podéis encontrar la receta aquí), tiras de piel de limón en almíbar y crema de limón (lemon curd).

Fuentes: 
La masa sablé es de Bavette,
La crema de queso y limón es de Las recetas de MJ 



Ingredientes: Para un aro de 16 cm de diámetro (os sobrará algo de masa para hacer unas pocas galletas si queréis).
Masa:
  • 120 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 80 g de azúcar glas.
  • 30 g de almendra molida (se puede tostar un poco antes de usarla).
  • 2 g de levadura química.
  • una pizca de sal.
  • 50 g de huevo batido.
  • 210 g de harina de trigo.
Crema de queso y limón:

  • 300 g de queso crema.
  • 200 ml de nata para montar.
  • 3 hojas de gelatina.
  • 100 ml de limón.
  • 100 g de azúcar.

Elaboración:
Masa:

  1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
  2. Colocamos en un bol la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glas, la sal y la almendra molida. Mezclaremos los ingredientes hasta que se forme un arenado. Y los mezclo con una amasadora manual con los ganchos. 
  3. Incorporaremos los huevos batidos y lo mezclaremos todo bien.
  4. Agregaremos la harina tamizada junto con la levadura y la uniremos a la preparación pero sin amasarla mucho, solo para que se integre bien. 
  5. Formaremos una bola, la envolveremos en papel film y la llevaremos a la nevera hasta que se se enfríe bien, por lo menos dos horas. 
  6. Una vez fría la masa la colocaremos entre dos papeles para horno y la estiraremos hasta que tenga mñas o menos 1 cm de grosor. 
  7. Corteremos un círculo con un aro de 16 cm. La colocaremos en una bandeja y le pondremos en aro alrededor antes de hornearla. 
  8. Se hornea a 180ªC colocada a media altura y con calor arriba y abajo, unos 15 minutos hasta que empiezce a dorarse.
  9. Dejaremos que se enfríe y cuando se pueda manipular sin que se rompa, dejaremos que se enfríe por completo sobre una rejilla.

Crema de queso:

  1. Pondremos las dos hojas de gelatina a remojo en agua fría durante unos 3 minutos.
  2. Calentamos el zumo de limón en un cazo, le agregamos la mitad del azúcar y removemos todo hasta que empiece a hervir, en ese momento añadiremos la gelatina y dejaremos que siga hirviendo un minuto más.
  3. Dejaremos que se entibie la preparación.
  4. Añadiremos el queso fresco y lo mezclaremos bien. 
  5. Semimontaremos la nata con la otra mitad del azúcar,
  6. Añadiremos la nata a la preparación anterior con una espátula y movimientos envolventes hasta que se integre todo bien.
Montaje:
  1. En el aro en el que hemos horneado la base colocaremos un trozo de acetato (lo venden en papelerías) forrando el interior y, con la base de pasta sablè puesta en el fondo, verteremos la crema y alisaremos la superficie.
  2. Dejaremos que se enfríe en la nevera por lo menos 6 horas. 
Una vez fría la crema la podemos adornar como queramos.


Un libro:
Como la tarta me ha quedado tan amarilla voy a proponer una novela de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie que se titula "Medio sol amarillo". Este título hace referencia a la bandera que adoptó Biafra cuando se independizó de Nigeria. La novela habla de las consecuencias de la guerra en la población,

Lo único que yo había oído hablar de Biafra en mi vida era de la hambruna  que padecieron, de aquellos niños con el abdomen hinchado que veíamos en la televisión. Esta novela sirve para conocer lo que ocurrió. Si esto no fuera suficientemente interesante para acercarse al libro, hay que señalar lo bien narrado que está.

He leído dos libros de esta escritora y no serán los últimos. "Medio Sol amarillo" empieza así:

"   El señor estaba un poco loco; se había pasado un montón de años leyendo libros en el extranjero, hablaba solo en su despacho, no siempre devolvía el salido y llevaba el pelo demasiado largo. La tía de Ugwu se lo confesó en voz baja mientras avanzaban por el camino.
   -Pero es buena persona -añadió-. Si trabajas bien, comerás bien; incluso comerás carne a diario.
   Se detuvo para escupir. Arrojó el salivazo haciendo ruido y este fue a parar sobre la hierba.
   Ugwu no podía creer que alguien, ni tan siquiera aquel señor con quien iba a vivir, comiera carne a diario. No obstante, no le llevó la contraria a su tía porque se encontraba demasiado concentrado en su expectación, demasiado ocupado imaginando su nueva vida lejos de la ciudad. Llevaban un rato caminando después de haberse bajado del camión en el parque móvil y el sol de la tarde le quemaba la nuca; pero no le importaba, Estaba dispuesto a caminar durante horas bajo un sol aún más abrasador, Nunca hasta entonces había visto algo parecido a las calles que se abrieron ante ellos una vez que hubieron cruzado la puerta del recinto de la universidad, unas calles cuyo pavimento liso y alquitranado lo incitaba a posar sobre él la mejilla. No sería capaz de describirle a su hermana Anulika las casas de una planta de allí estaban pintadas de color del cielo y se alimentaban una junto a otra como hombres educados y bien vestidos, ni los setos que las delimitaban, podados tan rectos que parecían mesas tapizadas de hojas."


Una canción:
Y siguiendo con el color amarillo...Una canción de David Gilmour que pertenece al disco de 2015 Rattle That lock. La canción se titula "The girl in the yellow dress" y la compuso con su mujer. David Gilmour canta acompañado de un grupo de jazz. La canción tiene un buen videoclip animado.

Esta canción que propongo es una balada con estilo de jazz, pero no todo el disco es así, hay algunas que suenan mucho a Pink Floyd, por ejemplo. En fin, a mí me parece que todo el disco es muy recomendable.





martes, 14 de febrero de 2017

Caramelos de goma caseros

Esta receta pensaba haberla publicado un poco más adelante. Tengo preparada la de una tarta de queso y limón y estas gominolas sirvieron como adornarla. He decidido ponerla hoy porque es San Valentín, un día muy, pero muy, azucarado. Además, algunas las hice con forma de corazón y las usé en las en fotografías.

La receta está en muchos blogs de internet y no ponen la autoría. Digamos que parece ser vox populi. 

Yo las he hecho de limón y, para que no fueran excesivamente ácidas, parte del líquido es agua, si hubieran sido de naranja o mandarina, hubiera usado solo zumo. He utilizado azúcar blanquilla y azúcar en polvo para rebozarlas y la verdad es que no se luce mucho en azúcar en polvo, pero si los caramelos hubieran sido de fresa, por ejemplo, hubiera quedado muy chulo.

He usado moldes de silicona para las figuras y un molde de plástico rectangular para hacer las formas cúbicas. 


Ingredientes: 
  • 1 sobre de gelatina Royal® de limón o del sabor que más os guste.
  • 2 sobres de gelatina neutra de Royal® 
  • 50 ml de zumo de limón.
  • 150 ml de agua.
  • 300 g de azúcar blanquilla.
  • Más azúcar para rebozar (blanquilla o en polvo).
  • Aceite de girasol para engrasar los moldes.
Elaboración:
  1. Colocaremos en una cacerola el agua y el zumo y disolveremos la gelatina y el azúcar.
  2. Pondremos el recipiente al fuego y lo coceremos unos minutos sin dejar que hierva hasta que el azúcar se haya disuelto por completo.
  3. Engrasaremos la superficie de los moldes con aceite y verteremos la mezcla.
  4. Dejaremos que se endurezca en la nevera unas seis horas.
  5. Desmoldaremos los dulces y los pasaremos por el azúcar.


Una novela:
Y hablando de amor, el mejor libro que leí el año pasado se titula "El lado oscuro del amor" de Rafik Schami. Partiendo de una historia tipo Romeo y Julieta, el autor nos hablará de Oriente Próximo desde el final del Imperio Otomano hasta nuestros días. La novela está plagada de personajes a cual más interesante. El escritor define su libro como un mosaico en el que las múltiples historias serían las teselas que lo forman. 

Los enamorados Farid Mushtak y Rana Shahin sufrirán debido a todos los prejuicios y condicionamientos de su familia. El honor, la sangre y la religión serán la causa de esos prejuicios.

Mucho más que recomendable.
"Curiosamente, al principio la tomó por una musulmana. También ella pensó que era musulmán. Al contrario que los nombres puramente musulmanes, como Mohamed, Alí, Aisha y Fátima, o los cristianos típicamente europeos como George, Michael y Therese, los nombres Farid y Rana no revelaban nada sobre la pertenencia a una confesión. Farid significa «único», «valioso», mientras que Rana alude a «la belleza que atrae largamente la mirada».
Ella supuso que era un pariente de la familia Sabuni. La fascinaron especialmente su voz y sus manos, pero de repente se contuvo sobresaltada, dolorosamente consciente de que estaba resbalando hacia algo por lo que su tía Yasmín había pagado con su vida. También ésta se había enamorado de la voz y las manos de su Jalal. 
Cuando su amado habló, le había contado a Rana poco antes de su asesinato, a ella le temblaron las piernas, y cuando la tocó con sus finos dedos, estuvo perdida. 
Rana trató de no fijarse en Farid. De todos modos, desde su llegada había estado ocupada en quitarse de encima a Kamal, que le lanzaba miraditas y se deshacía en alusiones. Decía con todo descaro que si una cristiana como ella lo amara, se convertiría al cristianismo y arrostraría por ella incluso la muerte. Y se reía con descaro, diciendo que al menos así sería un auténtico mártir del amor. A Rana no le gustaban esas bromas. No apreciaba a Kamal, pero no le dio ninguna respuesta cortante porque no quería poner en peligro la amistad con la hermana de éste. Porque, en secreto, Dunia estaba en contra de la occidentalización de su familia. Siguiendo rigurosamente la tradición islámica, quería casarse con un poderoso musulmán y mirarse en él. «Todo pasa, el amor, la virilidad y la belleza. Lo único que cuenta para mí es el profundo sentimiento de respeto hacia un gran hombre», le había dicho a Rana antes de cumplir catorce años. Era de esas personas que a los diez ya saben lo que quieren y en qué se van a convertir."
Una canción:
Y aquí va una de amor y azúcar..."Sugar, sugar" es una canción de 1969 que interpretaba un grupo musical ficticio de dibujos animados: The Archies. 



lunes, 30 de enero de 2017

Cookies de chocolate

La receta de hoy es muy fácil así que es muy buena para iniciarse en la cocina o para hacerla con los niños. Estas galletas, además de fáciles, están muy ricas.

En realidad, las clásicas y originales Chocolate chips cookies no llevan cacao en polvo en la mezcla. Son unas galletas de vainilla con trocitos de chocolate. Estas que he hecho hoy podría decirse que son "Doble chocolate chips cookies" o algo así. ¡Pecaminosas, oigan!

En la receta original ponen la mitad del chocolate en forma de chips y la otra mitad en trocitos de chocolate para fundir. He hecho dos veces las galletas, la primera vez puse los dos tipos de chocolate pero la segunda vez toda la cantidad fue de trocitos de chocolate para fundir, y yo no veo la diferencia, así que podéis simplificar las cosas poniendo solo un tipo de chocolate. A mí me gusta poner trozos un poco más grandes para encontrarlos bien al morder. 

La receta es una versión, un poco aligerada y simplificada, de Alma Obregón en Canal cocina.


Ingredientes: Para unas 18 galletas.
  • 150 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 100 g de azúcar integral de caña.
  • 60 g de azúcar blanco,
  • 1 huevo.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal).
  • 120 g de harina normal.
  • 50 g de cacao en polvo puro 100%.
  • 160 g de chocolate para postres cortado en trozos pequeños (o bien 80 g de chips de chocolate y 80 g de chocolate para postres a trocitos).
  • Unas 18 avellanas (una por cada galleta).
Elaboración:
  1. Mezclaremos con una batidora de varillas la mantequilla con el azúcar hasta que quede integrado y cremoso.
  2. Añadiremos el huevo y la vainilla. Seguiremos batiendo.
  3. Tamizaremos el cacao con la levadura y la harina. Lo agregaremos a la preparación anterior hasta que quede homogéneo.
  4. Adjuntaremos a la mezcla el chocolate troceado y lo distribuiremos bien por todo.
  5. Meteremos la masa de las galletas en la nevera por lo menos media hora para que se endurezca un poco.
  6. Mientras tanto precalentaremos el horno a 180ºC.
  7. Haremos dos tandas de horneado. En una bandeja cubierta por papel de hornear pondremos 9 bolas de masa bastante separadas entre sí con ayuda de una cuchara. Trocearemos las avellanas y las clavaremos sobre la superficie de la masa.
  8. Pondremos la bandeja a media altura, con el horno arriba y abajo, a 180ºC. Cocinaremos las galletas unos 11 minutos las galletas. 
  9. Dejaremos que se enfríen bastante antes de sacarlas sobre una rejilla. Si las sacamos demasiado pronto de la bandeja, se nos romperán.
Un libro:
Las cookies son muy americanas y mucho americanas, que diría el otro, así que voy a proponer el último libro que he leído porque está escrito por una autora estadounidense. Lucia Berlin, escrito así, sin acentos, nació en Alaska en 1936. Su vida fue muy complicada y llena de experiencias. Se divorció tres veces, tuvo cuatro hijos que crió prácticamente sola, fue alcohólica y trabajó en muchos y diferentes trabajos.  Uno de los trabajos que tuvo que hacer para sacar a sus hijos adelante fue limpiar en casas, esta experiencia la plasmaría en el cuento que da título al libro que traigo. 
"Manual para mujeres de la limpieza":
"La calle 29 también es mi parada, pero tengo que ir hasta el centro a cobrar el cheque de la señora Jessel. Si vuelve a pagarme con un cheque, lo dejo. Además, nunca tiene suelto para el desplazamiento. La semana pasada hice todo el trayecto hasta el banco pagándolo de mi bolsillo, y se había olvidado de firmar el cheque. 
Se olvida de todo, incluso de sus achaques. Mientras limpio el polvo los voy recogiendo y los dejo en el escritorio. 10 a. m. náuseas en un trozo de papel en la repisa de la chimenea. diarrea en el escurridero. lagunas de memoria y mareo encima de la cocina. Sobre todo se olvida de si tomó el fenobarbital, o de que ya me ha llamado dos veces a casa para preguntarme si lo ha hecho, dónde está su anillo de rubí, etcétera. Me sigue de habitación en habitación, repitiendo las mismas cosas una y otra vez. Voy a acabar tan chiflada como ella. Siempre digo que no voy a volver, pero me da lástima. Soy la única persona con quien puede hablar. Su marido es abogado, juega al golf y tiene una amante. No creo que la señora Jessel lo sepa, o que se acuerde. Las mujeres de la limpieza lo saben todo."
Una canción:
En el último relato del libro en el que imagina una vida que podía haber vivido, cuenta que ella hace los deberes con un amigo y que escuchan sin parar algunas canciones en una Rocola. Una de las canciones es "On a slow boat to china", esta canción de Frank Loesser se publicó en 1948 y se hizo tan popular que ha sido interpretada por muchos y conocidos artistas. He oído varias versiones y voy a poner una de la gran Ella Fitzgerald.


jueves, 5 de enero de 2017

Galette des Rois

¿Habéis sido buenos? Mira que el pajarito Pinzón les chiva todo a los Reyes y mañana se os puede llenar la casa de carbón. 

Hubo un año de mi infancia en que creí a pies juntillas que sus majestades de oriente venían por la noche a traer regalos. No recuerdo cuántos años tenía, cinco creo, pero fue el año en que me pusieron la bicicleta. Era una preciosa bicicleta verde con una especie de malla de colores en la rueda trasera. Aquel día fue realmente mágico porque yo ya había oído "rumores sobre los reyes" y había estado explorando por todos los rincones de casa, y aquella gran bici no se podía esconder en ningún sitio. Fue fantástico.

Bueno, a lo que voy, este año no he hecho roscón porque quería algo fácil y rápido. He buscado inspiración más allá de los Pirineos. La Galette des Rois es un dulce de hojaldre que se consume en Francia y Bélgica el día de Reyes. Como digo, es rápido y fácil, sobre todo si compráis hecha la masa de hojaldre. Como en nuestro roscón, la Galette lleva dentro una sorpresa.

He visto unas cuantas recetas y parece que lo más canónico, por decirlo de alguna forma, es rellenar el hojaldre con franchipán, una preparación que se hace con crema pastelera y crema de almendras. También he visto recetas más innovadoras en las que añaden a la mezcla chocolate, mandarina o castañas, por ejemplo. Otro año ya probaré esas recetas pero, por ser la primera vez, voy a ceñirme al método clásico.

No la he hecho grande porque ya llevamos buena dosis de dulces. Con una plancha de las cuadradas he hecho una Galette para cuatro o cinco personas y otra más pequeña individual o para dos personas.

La receta la he fusilado tal cual de un canal de youtube que se llama Sweety.

Las fotos no me gustan demasiado y el dibujo de las Galettes también son mejorables. Otro año intentaré cortar más la masa para que el adorno sea más nítido. El problema es que me ha dado miedo cortar demasiado la masa y atravesarla.



Ingredientes: 
  • Una plancha de hojaldre fresco. Si queréis hacer una Galette para 10 personas, utilizad dos planchas. Mantendremos el hojaldre en la nevera hasta que lo vayamos a usar.

Crema franchipán:
  • 45 g de mantequilla blanda a temperatura ambiente.
  • 50 g de azúcar.
  • 1 huevo pequeño de unos 40 g.
  • 60 g de almendra en polvo.
  • Crema pastelera:
    • 140 ml de leche.
    • 2 yemas de huevo.
    • 35 g de azúcar blanquilla.
    • 14 g de maizena.
    • 1/4 de vaina de vainilla (los granos del interior). O media cucharadita de vainilla líquida. 

Para pintar la Galette:
  • Huevo batido y leche, a partes iguales.

Sirope para darle brillo:
  • 35 g de azúcar.
  • 30 ml de agua.

Elaboración:
Crema pastelera: 
  1. Pondremos al fuego la leche con las semillas de vainilla y lo llevaremos a ebullición. La retiraremos del fuego y dejaremos que se temple un poco.
  2. Mezclaremos en un recipiente las yemas con el azúcar y la maizena.
  3. Agregaremos poco a poco la leche a la preparación de las yemas.
  4. Verteremos la mezcla anterior en una cacerola y la coceremos más o menos un minuto hasta que espese.
  5. Colocaremos film de cocina "a piel" (cubriendo y pegado por completo a la superficie de la crema).

Franchipán:
  1. Mezclaremos con una lengua de cocina la mantequilla blanda con el azúcar. 
  2. Añadiremos el huevo y seguiremos mezclando.
  3. Agregaremos la crema pastelera y lo integraremos con unas varillas manuales hasta que se quede una preparación suave y homogénea.
  4. Pondremos el franchipán en la nevera una media hora para que tome consistencia.
Sirope:
  1. Calentaremos hasta llevar a ebullición el agua con el azúcar y lo reservaremos.

Montaje:
  1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
  2. Cortaremos la masa en el tamaño que nos interese.
  3. Pinteremos como dos centímetros del borde del círculo inferior.
  4. Colocaremos la crema en el centro del círculo. Tiene que quedar más o menos un grosor de unos 2 cm respetando los dos centímetros de borde.
  5. Colocaremos el otro círculo cubriendo la base con la crema.
  6. Presionaremos los bordes con los dedos para que se junten.
  7. Con el dorso de la hoja de un cuchillo, formaremos hondas de una anchura de un dedo. 
  8. Daremos la vuelta a los círculos.

  9. Pintaremos la superficie del dulce.
  10. Con un cuchillo afilado haremos cortes en la superficie haciendo el dibujo que más nos guste,
  11. Pincharemos varios puntos de la masa para que no se hinche al cocinarse. 
  12. Coceremos a 180ºC a media altura y sin aire durante 45 minutos.
  13. Cuando saquemos las Galettes del horno los pintaremos con el sirope.


Un poema:
Para maridar esta Galette des Rois traigo un poema de Edmond Rostand, famoso por su obra Cyrano de Bergerac, tiene un poema sobre los Reyes magos. 

Les Rois Mages
Ils perdirent lÉtoile, un soir. Pourquoi perd-on
l´Etoile?Pour l´avoir parfois trop regardée...
Les deux Rois Blancs, étant des savants des Chaldée,
TracÈrent sur le sol des cercles au bâton.
 
Ils firent des calculs, grattèrent leur menton...
Mais l´etoile avait fuit comme fuit une idée.
Et ces hommes, dont lâme eut soif d´être guidéem
Pleurèrent en dressant des tentes de coton.
 
Mais le pauvre Roi Noir, méprise des deux autres,
Se dit: "Pensons aux soifs qui ne sont pas les nôtres.
el faut donner quand même à boire aux animaux."
 
Et tandis quíl tenait son seau déau par son anse,
Dans l´humble rond de ciel oú buvaient les chameaux
Il vit lÉtoile dór, qui dansait en silence.  
 
                                                Edmond Rostand
Una canción:
Una canción para esta noche de Reyes. "We five Kings" pertenece al álbum The Jethro Tull Christmas del año 2004.


sábado, 31 de diciembre de 2016

Mazapán de Soto

Voy a terminar el año con otra receta de un dulce navideño tradicional español. Concretamente el mazapán de Soto. Un tipo de dulce que se elabora en la Rioja.

En el blog ya expliqué la receta de un mazapán básico para hacer panellets, pero el que he hecho esta vez es algo diferente. En casa, sobre todo a mi hija y a mí, nos gustan mucho los mazapanes de Soto de la marca Segura. Estos dulces son húmedos por dentro y saben a licor de almendras. Así que cuando vi en Canal cocina la receta que elaboraba Angelita Alfaro decidí hacerla. Lo único que varía en la receta son las condiciones de horno y mi hija me dijo que le pusiera algo de glaseado para que se parecieran más a los Segura. 

Hicimos con mi hija mano a mano algo más de un kilo de mazapán. Por cierto que nos pusimos a hacerlo sin almendra en polvo y sin azúcar glass con lo que se nos fue bastante tiempo moliendo almendras y azúcar. Si tenéis todo comprado la verdad es que el mazapán se elabora en muy poco tiempo y es muy fácil. Con las cantidades que propongo salen unas 27 piezas de 40 g. Los que venden son más grandes, pero creo que con este tamaño ya es suficiente porque son unos dulces muy contundentes. Tenéis que tener en cuenta que la masa de mazapán es mejor dejarla reposar por lo menos 24 horas antes de hacer los mazapanillos, de esta forma toman mejor todos los sabores y salen más aromáticos.

En las fotos veréis que los mazapanes no están glaseados, pero es que hice dos veces y la primera no les pusimos. Las fotos de la segunda tanda de mazapanes me quedaron bastante reguleras así que de momento se quedan las de la primera tanda. Al año que viene, si me salen mejor las fotos, ya las cambiaré. Hay días que las musas pasan de mí, como decía aquel :) De todas formas, más que un glaseado, lo que hay que hacer es un baño de almíbar. 


Nota: Lo que veis detrás de los mazapanes de Soto en la fotografía son panellets de membrillo.
Ingredientes:
  • 500 g de almendra en polvo.
  • 500 g de azúcar glass.
  • 20 ml de licor Amaretto (en mi caso Disaronno).
  • Ralladura de 1 limón no muy grande.
  • Puré de patata:
    • 30 g de copos de patata (puré de patata Maggi).
    • 63 ml de agua.
    • 63 ml de leche.
    • 20 g de mantequilla. 
Para montarlos:
  • Obleas.
  • Huevo batido con una cucharada de leche para pintarlos.
Almíbar para bañarlos:
  • 250 g de azúcar.
  • 250 ml de agua.

Elaboración:
  1. Para hacer el puré de patata ponemos en una cacerola al fuego la leche con el agua y la mantequilla, cuando rompa a hervir y se haya fundido la mantequilla, le añadiremos los copos de patata y los coceremos unos segundos sin parar de remover,
  2. En un cuenco colocaremos el azúcar glass y le añadiremos el puré de patata caliente. Le agregaremos el licor y la ralladura de limón. Lo moveremos bien con una cuchara de madera hasta que se funda todo el azúcar hasta que quede una mezcla líquida y muy húmeda.
  3. Añadiremos la almendra molida y amasaremos a mano hasta que se integre todo muy bien,
  4. Formaremos una bola, la taparemos con papel film y la dejaremos reposar por lo menos 24 horas.
Montar los mazapanes:
  1. Cortaremos unos círculos de 4 cm de diámetro en las obleas. Para ello usaremos un cortante para galletas o un vaso. Cuidado porque las obleas son muy delicadas y se rompen con facilidad.
  2. Precalentaremos el horno a 200º C con la resistencia de arriba y aire. 
  3. Dividiremos la masa en bolitas de 40 g.
  4. A partir de la bolita formaremos un cilindro, lo colocaremos sobre el círculo de oblea y presionaremos con los dedos para chafarlo un poco y que se pegue a la oblea. Quedará de una altura de 3,5 cm.
  5. Colocaremos los mazapanes en una bandeja de horno con papel de hornear. Pintaremos las piezas con la mezcla de huevo batido y leche.
  6. Coceremos los mazapanes unos 6 minutos a media altura con la resistencia de arriba y aire, Se quedarán un poco dorados.
  7. Mientras se cuecen haremos un almíbar con el agua y el azúcar. Lo haremos hervir hasta que esté a punto de hebra floja. Esto se comprueba poniendo una gota sobre un plato y que al inclinarlo el almíbar no se escurra. (En realidad hay que poner una gota de almíbar entre los dedos índice y pulgar y al separarlos debe quedar un hilo de almíbar entre los dedos, pero la otra prueba también vale y no quiero ser responsable de que os queméis, que el azúcar tiene muy malas pulgas ;)).
  8. Una vez dorados los mazapanes, los sacaremos de la bandeja con una espátula, con mucho cuidado para que no se rompan, y los dejaremos sobre una rejilla.
  9. Con ayuda de un pincel los bañaremos con el almíbar. 
  10. Dejaremos que se enfríen por completo antes de envolverlos en papel celofán o en papel de seda.


Una película:
¡Anda, que ahora vais a ver a qué me recuerda a mí lo de "De Soto"!...nada menos que a Dickens. Bueno, a todo lo Dickens que puede ser una no demasiado buena adaptación de Disney. La cosa es que en "Oliver y su pandilla", película que vimos unas cuantas veces cuando mis hijos eran pequeños, aparece un perro de raza doberman que se llama DeSoto. Es uno de los dos perros malos-malísimos del malo-malísimo de la peli, No es una de mis películas de Disney preferidas, pero vaya, es a lo que me han llevado los mazapanes. Es una película del año 1988 en la que Disney usaba todavía la animación tradicional.

Aunque no es esta canción la que se llevó un globo de oro, la voy a poner porque la interpreta el mejor personaje, para mí, de la película.

Un libro:
Y ya que estamos con Dickens, y como no he leído Oliver Twist, propongo una novela que sí he leído. "Grandes esperanzas" se publicó por entregas desde Diciembre de 1860 hasta agosto de 1961. He leído tres novelas de Dickens y es la que más me ha gustado. Este escritor tiene, para mí, cosas muy buenas y también no tan buenas. Lo mejor es la ambientación, la atmósfera que consigue, y algunos personajes absolutamente memorables. Lo que no me gusta tanto es el maniqueísmo y el "buenismo" que aparece en más de una ocasión, aunque en los otros libros que he leído ese aspecto era más patente.  Pero es una gran novela y recomendable sin lugar a dudas. Leeré más novelas de este escritor, desde luego Oliver Twist está en mis eternas pendientes. 

"Grandes esperanzas" empieza así:
"Como mi apellido es Pirrip y mi nombre de pila Felipe, mi lengua infantil, al querer pronunciar ambos nombres, no fue capaz de decir nada más largo ni más explícito que Pip. Por consiguiente, yo mismo me llamaba Pip, y por Pip fui conocido en adelante.
Digo que Pirrip era el apellido de mi familia fundándome en la autoridad de la losa sepulcral de mi padre ni a mi madre, ni jamás vi un retrato de ninguno de los dos, porque aquellos tiempos eran muy anteriores a los de la fotografía, mis primeras suposiciones acerca de cómo serían mis padres se derivaban, de un modo muy poco razonable, del aspecto de su losa sepulcral. La forma de las letras esculpidas en la de mi padre me hacía imaginar que fue un hombre cuadrado, macizo, moreno y con el cabello negro y rizado. A juzgar por el carácter y el aspecto de la inscripción «También Georgiana, esposa del anterior» deduje la infantil conclusión de que mi madre fue pecosa y enfermiza. a cinco pequeñas piedras de forma romboidal, cada una de ellas de un pie y medio de largo, dispuestas en simétrica fila al lado de la tumba de mis padres y consagradas a la memoria de cinco hermanitos míos que abandonaron demasiado pronto el deseo de vivir en esta lucha universal, a estas piedras debo una creencia, que conservaba religiosamente, de que todos nacieron con las manos en los bolsillos de sus pantalones y que no las sacaron mientras existieron."

jueves, 22 de diciembre de 2016

Polvorones de almendra

Mientras escribo esta entrada estoy escuchando la radio. Llevan toda la mañana hablando de la lotería y retransmitiendo en directo los números. Para mí, como supongo que le ocurre a muchos españoles, hoy es el pistoletazo de salida de las navidades. Contra toda lógica, porque es altamente improbable que toque la lotería, empezamos las fiestas con la ilusión de que nos toque un pellizquito. Todos los años me imagino yendo a mi planta del hospital para celebrar que nos ha tocado El Gordo. En fin, que de ilusión también se vive, pero bueno, salud que tengamos, como decimos todos los años. 

Y para inaugurar las navidades traigo un clásico: los polvorones de almendra. Y no es por nada, pero han quedado muy ricos. Tienen una textura casi cremosa pero están lo suficientemente firmes como para que no se desarmen al comerlos. Y además son muy fáciles de hacer. La complicación más grande es tostar la harina sin que se queme. Lo suelen hacer en el horno a temperatura baja y removiendo de vez en cuando, pero yo los he tostado en una sartén, con mucho cuidadín. 

La receta la he sacado de aquí y de allá. He cogido las ideas y las cantidades de un "refundido" de varios blogs. Lo de tostar la harina en una sartén es de Biscayenne, por cierto, tengo que hacer sus polvones de nueces al año que viene. La forma de cortarlos y envolverlos es de Eva Arguiñano.


Ingredientes para 12 polvorones:
  • 250 g de harina normal.
  • 120 g de manteca de cerdo ibérico.
  • 70 g de almendra molida.
  • 125 g de azúcar glass.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1 cucharadita de anís. 

Elaboración:
  1. Tostaremos la harina en una sartén grande (yo lo hago en una paella) a fuego bajo y removiendo continuamente para que no se queme. Tiene que quedar un color ocre clarito y notaréis que la harina huele a tostado. Os va a llevar unos 10 minutos.    
  2. Tamizaremos la harina junto con el azúcar glass. 
  3. En un cuenco mezclaremos la manteca, que tendremos a temperatura ambiente, con la harina, la canela, el azúcar glass, la canela y el anís. Tenemos que amasarlo un buen rato para que quede una especie de arenado un poco cremoso.
  4. Colocaremos toda la masa sobre papel film y formaremos un churro bien apretado con él. 
  5. Guardaremos la masa en la nevera hasta el día siguiente. Así tomará más sabor.
  6. Precalentaremos en horno a 180ºC sin aire, con calor arriba y abajo,
  7. Cortaremos rodajas de unos 2 cm de grosor y las colocaremos sobre una fuente de horno en la que habremos colocado papel film. 
  8. Colocaremos la bandeja a media altura y hornearemos durante 12 minutos.           
  9. Nos van a quedar con el mismo aspecto que antes de meterlos al horno, pero ya estarán hechos. Cuidado que son muy delicados.
  10. Hay quien saca los polvorones de la bandeja y los pone a secar sobre una rejilla. No sé cómo lo hacen, la verdad, porque se rompen. Yo lo que he hecho es deslizar todo el papel con los polvorones sobre la rejilla con muchísimo cuidado. Dejaremos que se enfríen un poco para ponerles azúcar glass por encima si os gustan así. No los manipularemos hasta que estén fríos por completo.
                                                      

Un cuento
Y hablando de cosas típicas de la Navidad, lo que hacen todos los años es "tocarnos la fibra sensible", nos hacen llorar con el "vuelve a casa, vuelve", con los anuncios de la Lotería extraordinaria, los vídeos esos que corren por Facebook y wassap...Pues venga, que yo también os voy a tocar la fibra a base de bien.

Hans Chistian Andersen escribió algunos de los cuentos que más me han hecho llorar. Hay uno ambientado en la noche de San Silvestre que yo leí cuando era pequeña y que hizo que llorara a mares, en aquella edición se llamaba "La cerillera" y en un libro precioso que tengo ahora se llama "La pequeña fosforera". Este cuento lo publicó Andersen en 1848 y lo dedicó a su madre, que había sido extremadamente pobre.

Tremendo. Datos del vídeo: Ilustraciones de Toril Marö Henrichsen, Música de J,S, Bach y una estupenda narración de Javier Merchante,

Pobreza extrema y maltrato infantil. Que ustedes lo lloren bien:


Y una canción:
Os confesaré que para elegir esta canción no me he servido de asociaciones de ideas ni me he matado demasiado la cabeza, he tirado de mi lista de músicos preferidos de Spotify y, como algunos de ellos tienen discos dedicados a la Navidad o al invierno o a las dos cosas, lo he tenido fácil.

Dejo una versión elegantona y "jazzera" de "Let it snow, let it snow, let it snow". Aparece en el disco December publicado en 2004 por Chris Botti.


sábado, 26 de noviembre de 2016

Tarta mousse de chocolate blanco y cereza

¿No tenéis la sensación de que nos están atropellando la vida? Por lo de las Navidades, digo. En cuanto pasó Todos los Santos plantaron en el centro comercial de al lado de mi casa un espacio para los adornos de Navidad con villancicos y todo. Me molesta esa manera de meter prisa. A final de julio empiezan a hablar de la vuelta al cole, al volver al cole ya nos empiezan a hablar de Todos los Santos y así todo el año. Como si la vida no se nos fuera deprisa sin necesidad de empujarla.

Pues nada, mucho bla, bla, pero yo también he caído en esta trampa aceleradora de tiempo porque esta semana traigo un ensayo de un posible postre para Nochebuena. Es más historiado de lo que suelo poner en el blog. Tengo que darle alguna vuelta a la receta y mejorar la técnica para que quede con mejor pinta, pero no ha quedado mal. En la forma de elaborarlo he puesto que se necesitan unas láminas de acetato. Yo no lo he usado porque, como suelo hacer, he improvisado algo casero, pero veo que para que quede bien se necesita, así que la próxima vez compraré el dichoso acetato y se acabó.

Para adornar la tarta he usado unos barquillos que he comprado esta semana. Además de estar muy ricos vienen en una caja bien chula. Estos barquillos los he comprado en una tienda estupenda de mi ciudad. Se llama Alimentación Azuaga y está en Torrero, justo en la avenida. Es una tienda de esas de toda la vida en la que entras y te lo llevarías todo. Allí trabaja Laura, que tanbién se encarga de informar de los productos de la tienda en Facebook. Ella tiene la culpa de que me decidiera a cruzar Zaragoza de punta a punta para llevarme los barquillos...y abanicos de chocolate, turrones, congrio y una barra de pan que olía como el pan de pueblo de cuando era pequeña.. Además, Olivia, que es la dueña de la tienda, me explicó cómo podía usar el congrio porque yo no lo había probado nunca. Por cierto, si no fuera este un blog de dulces os iba a poner la receta de los garbanzos con congrio al estilo de Calatayud que hice. Modestia aparte, estaban para quitarse el sombrero.

Como digo, la tarta es un poco historiada, pero podéis simplificarla tanto como queráis. En lugar de hacer un núcleo de mousse de cerezas podéis hacer la tarta en dos mitades iguales. Hacéis un día uno de los sabores, lo congeláis y al día siguiente le ponéis el otro sabor. En lugar de poner la base de brownie como he hecho yo, podéis poner una de galletas. En este tipo de tartas suelen usar coberturas con una terminación muy brillante, tipo espejo. Son muy bonitas, pero me resultan muy dulces. Yo he usado la que le pongo a la tarta Tarta sacher, que tampoco queda mal.

Otra cosa, conviene que os organicéis para hacer el postre. Yo lo he hecho en dos días. Preparando el primer día por la mañana el bizcocho y la mousse de cereza. Por la tarde la mousse de chocolate blanco y al día siguiente por la mañana lo desmoldé todo y le puse la cobertura.

Para las mousses de chocolate blanco y de cerezas he adaptado una receta de Bavette. La base de brownie es de Chocolateando, del Canal cocina.

Como la tarta es un poco liosa de hacer, preguntadme las dudas que os surjan.



Ingredientes:

Para hacer la tarta he usado dos aros, uno de 16 cm de diámetro y otro de 10 cm. También se necesita acetato para forrar las paredes de los aros, lo podéis comprar en las papelerías como láminas para transparencias. 


Bizcocho de chocolate aro de 16 cm

  • 60 g de harina normal.
  • 2 g de levadura química.
  • 2 huevos, separamos las claras de las yemas.
  • 60 g de chocolate negro para fundir Nestlé.
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente (textura pomada).
  • 100 g de azúcar blanquilla.
Mousse de cerezas
  • 250 de mermelada de cereza pasada por la trituradora y colada (o cualquier otra mermelada de frutos rojos).
  • 4 g de gelatina en hojas.
  • 200 ml de nata para montar.
Mousse de chocolate blanco:
  • 180 g de chocolate blanco de Nestlé postres.
  • 12 g de azúcar blanquilla.
  • 175 g de nata semimontada.
  • Crema inglesa: 
    • 1 yema de huevo.
    • 65 ml de leche.
    • 75 ml de nata líquida.
    • 3 g de gelatina en hojas.
Cobertura de chocolate negro:
  • 100 g de chocolate negro en tableta.
  • 100 g de nata para montar.
  • 20 g de mantequilla.
Elaboración:
Primer día por la mañana
Brownie de chocolate:
  1. Precalentaremos el horno a 180ºC con la resistencia arriba y abajo.
  2. Fundimos el chocolate en el microondas, de poco en poco, en fracciones de 15 o 20 segundos con cuidado de que no se nos queme. Cada vez que lo saquemos le daremos vueltas con una cuchara. Lo reservaremos.
  3. En un recipiente aparte mezclaremos con unas varillas la mantequilla a temperatura ambiente con la mitad del azúcar y la yema. 
  4. Agregaremos el chocolate y mezclaremos hasta que se integre todo.
  5. Montaremos la clara con el resto del azúcar hasta obtener un merengue fuerte.
  6. Incorporaremos la mitad de la clara montada a la mezcla de chocolate, removeremos con cuidado con una paleta.
  7. Agregaremos la harina y la levadura química tamizadas a la mezcla y la integraremos con cuidado.
  8. Por último incorporaremos el resto de la clara montada y la mezclaremos bien.
  9. Pondremos la mezcla en el molde, en mi caso fue en un aro untado con mantequilla y espolvoreado con cacao (en lugar de harina para que no se tiñera) que coloqué sobre una bandeja con papel de hornear. 
  10. Coceremos a 180ºC durante unos 25 minutos.
  11. Dejaremos enfriar por completo.
Mousse de cerezas: 

  1. Pondremos las hojas de gelatina en agua fría para que se hidraten,
  2. Haremos un puré con la mermelada triturándola con una batidora eléctrica y colándola. 
  3. Calentaremos la mermelada y cuando casi rompa a hervir la separaremos del fuego y le incorporaremos la gelatina bien escurrida. Mezclaremos todo bien para que se integre.
  4. Dejaremos que se entibie.
  5. Montaremos la nata medio punto, esto es semimontada, Sabréis que ya está lista cuando veáis que las varillas van dejando ondas pero la nata todavía no hace picos.
  6. Incorporaremos la mitad de la nata al puré de cerezas. Lo mezclamos bien y seguidamente incorporamos esta mezcla al bol en el que está el resto de la nata. Lo integramos con una paleta de cocina y movimientos envolventes. 
  7. Rellenaremos con la preparación un aro de 10 cm al que le habremos puesto una lámina de acetato alrededor y papel film en la base. Yo coloco el aro dentro de un recipiente de plástico para poderlo meter dentro del congelador.
  8. Dejaremos que se congele por lo menos 4 horas.
Transcurridas las 4 horas:
Mousse de chocolate blanco:
  1. Trocearemos el chocolate blanco y lo derretiremos en el microondas muy lentamente, en fracciones de 20 segundos y removiendo entre los intervalos. Hay que tener mucho cuidado porque el chocolate blanco se estropea con facilidad. Si no estáis seguros de hacerlo al microondas, fundidlo al baño María también con cuidado.
  2. Ponemos a hidratar la gelatina en agua fría.
  3. Haremos una crema inglesa aparte: Mezclaremos la yema con el azúcar. En una cacerola calentaremos la nata líquida y la leche hasta que rompa a hervir. La retiraremos del fuego y la verteremos sobre la yema que tenemos preparada.  Mezclaremos todo bien y lo volveremos a poner en la cacerola para cocerlo a fuego muy suave hasta que espese. Todo el tiempo batiendo con unas varillas manuales. Lo retiraremos del fuego, lo pasaremos a un cuenco limpio y le incorporaremos la gelatina escurrida.
  4. Añadiremos la mitad del chocolate que tenemos fundido, lo mezclaremos muy bien con una espátula hasta que brille, le añadiremos entonces el resto del chocolate y volveremos a mezclar.
  5. Montaremos la nata a medio punto. Añadiremos como un tercio de la nata a la crema anterior y la integraremos con movimientos envolventes con una espátula. Por último agregaremos el resto de la nata y volveremos a mezclarlo todo.
Montaje:
  1. El aro lo coloqué dentro de un recipiente de plástico.
  2. Cortaremos el bizcocho de chocolate por la mitad, o lo dejaremos del grosor que prefiramos. Colocaremos la mitad del bizcocho dentro del aro para hacer la base. 
  3. Desmoldaremos la mousse de cerezas y la colocaremos sobre la base de bizcocho en el centro.
  4. Pondremos acetato en la pared interior del aro.
  5. Verteremos la mousse de chocolate blanco hasta el mismo nivel que la mousse de cereza o un poco más.
  6. Meteremos la preparación al congelador.
Al día siguiente:
Cobertura de chocolate:
  1. Trocearemos el chocolate y lo colocaremos en un cuenco junto con la mantequilla a temperatura ambiente.
  2. Pondremos a hervir la nata en una cacerola.
  3. Verteremos la nata caliente sobre el chocolate y la mantequilla y lo batiremos con unas varillas manuales para que la mezcla brille.
  4. Desmoldaremos la tarta que tenemos en el congelador.
  5. Verteremos en la superficie todo el chocolate y moveremos un poco la tarta a los lados para que escurra por los bordes.
  6. Conservaremos la tarta en la nevera.

Un poema:
Mi asociación de ideas viene relacionada con los barquillos de chocolate que he usado para adornar. Como los barquillos los han hecho en Andalucía, voy a poner un poema de un andaluz universal. Federico García Lorca nació el año 1898 en un pueblo de Granada, Fuente Vaqueros. Es el poeta más influyente del siglo XX y pertenece a la llamada Generación del 27. Murió fusilado con 38 años al iniciarse la Guerra Civil española.

Y como hoy está lloviendo he elegido el poema titulado "Lluvia". Este poema lo escribió Lorca cuando tenía 21 años y describe el efecto de la lluvia sobre las emociones.

He elegido la voz de un locutor que se llama Joan Mora.

Una canción:
Hace unos días falleció Leonard Cohen con 82 años. Cohen se enamoró de Lorca cuando leyó un poema suyo a los 15 años. Siempre dijo que Lorca había sido el poeta que más le había influido en su juventud.

Cuentan que cuando Leonard Cohen vino a España a recoger el premio Príncipe de Asturias visitó la casa museo de Lorca y delante de una fotografía de su ídolo se puso a hacer yoga porque quería imbuirse bien de su espíritu. La canción que voy a poner es una adaptación del poema Pequeño vals vienés que pertenece al poemario "Poeta en Nueva York" . Se titula "Take this Waltz" y Leonard Cohen dijo que le había costado hacerla 150 folios y una depresión. Lo incluyó en su disco de 1988 
"I´m your man".