lunes, 30 de octubre de 2017

Bizcocho de calabaza con sorpresa

Tanto Halloween, tanto Halloween, pero en muchos pueblos del alto Aragón, durante la noche de difuntos, se celebraban ritos ancestrales en los que se usaban calabazas talladas. En esta tradición, que se perdió parcialmente durante el siglo XX  y se ha vuelto a recuperar, a las calabazas se les daba forma de calavera y se les colocaba una vela en el interior. Estas calabazas servían para guiar a las "almetas" en su camino al más allá. 

Las calabazas que se usaban en estos pueblos no eran naranjas sino verdes, las que tradicionalmente se cultivaban en la zona. 

Bueno, tras reivindicar esta tradición aragonesa (en realidad celta) pre-Halloween os propongo una receta para aprovechar el interior de la calabaza que uséis. Y si no vais a vaciar calabazas compraros una para hacer el bizcocho porque está muy rico.

Es un bizcocho marmolado muy jugoso, tipo buntcake, pero me he complicado un poco la vida y he hecho algo  más elaborado. No me ha salido del todo bien, porque quería que, al cortar el bizcocho, se viera un gato con una luna llena. En mi cabeza quedaba estupendo, pero no funcionó ya que haciendo el interior con la silueta del gato se me desmoronaba. Total, que al final he hecho el interior con forma de calabaza que era mucho más sencillo. En una de las fotografías he puesto el gato para que os hagáis a la idea de lo que yo quería.

Como no se usa todo el bizcocho de chocolate que haremos y lo que queda estará desmenuzado, pronto  pondré una receta muy rica para aprovecharlo.

He adaptado la receta del buntcake marmolado de: Cupcakelosophy



Ingredientes:
Para el bizcocho de chocolate:
  • 170 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 1 cucharadita de extracto vainilla.
  • 3 huevos.
  • 125 g de harina todo uso.
  • 1 cucharadita de polvo de hornear(levadura tipo Royal)..
  • 1/4 de cucharilla de sal.
  • 65 g de cacao puro sin azúcar.
  • 100 ml de nata líquida 35% de MG.
  • El zumo de 1/2 limón.
Para el bizcocho de calabaza:
  • 170 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
  • 3 huevos.
  • 330 g de puré de calabaza.
  • 225 g de harina todo uso.
  • 1 cucharilla de polvo de hornear (levadura tipo Royal).
  • 1/4 cucharilla de canela en polvo
  • 1/4 cucharilla de jengibre en polvo.
Elaboración:
Prepararemos el puré de calabaza:
  1. Meteremos en el microondas la calabaza. Si es muy grande la trocearemos.  
  2. Cuando esté blanda retiraremos las pepitas y la piel. 
  3. La pulpa la pasaremos por la turmix y la reservaremos hasta que se enfríe.

Haremos el bizcocho de chocolate:

  1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
  2. En un vaso mezclaremos la nata con el zumo de limón y lo reservamos.
  3. En un cuenco batiremos la mantequilla con el azúcar y el extracto de vainilla hasta que quede una mezcla cremosa.
  4. Añadir los huevos uno a uno mientras seguimos batiendo.
  5. Tamizaremos la harina junto con el polvo de hornear, la sal y el cacao.
  6. A la masa de los huevos le iremos agregando alternativamente en varias veces la mezcla de la harina y la nata con el limón hasta que tengamos todo incorporado e integrado.
  7. Llenaremos un molde de plumcake y hornearemos a 180ºC durante unos 60 minutos. Pincharemos el bizcocho con un palillo y estará listo cuando salga limpio.
  8. Sacaremos el molde del horno, dejaremos que pase un cuarto de hora y luego lo desmoldaremos sobre una rejilla.
  9. Dejaremos que se enfríe por completo.     
  10. Una vez que el bizcocho está frío cortaremos rebanadas del grosor del cortador de galletas que tengamos y con el cortante sacaremos porciones del bizcocho con la forma de la calabaza y con un círculo.                                                                               

Haremos la masa del bizcocho de calabaza:

  1. En un cuenco batiremos la mantequilla con el azúcar y el extracto de vainilla hasta que quede una mezcla cremosa.
  2. Añadir los huevos uno a uno mientras seguimos batiendo.
  3. Tamizaremos la harina junto con el polvo de hornear, la sal y las especias y la incorporaremos a la masa del los huevos.
  4. Añadiremos el puré de calabaza y mezclaremos. 

Montaje:
  1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
  2. En el fondo del molde colocaremos todas las formas de calabaza, una detrás de otra. Rellenaremos todo el molde con la crema de calabaza.
  3. Una vez relleno todo colocaremos en la parte superior derecha del molde los círculos de bizcocho de chocolate uno detrás de otro. Colocaremos papel de aluminio sobre los crírculos de bizcocho para que no se quemen al hornear el bizcocho.
  4. Hornearemos a 180ºC unos 60 minutos. Pincharemos con un palillo para comprobar que está hecho el bizcocho.


Un libro:
Y a propósito de miedo y del gato que no pudo estar dentro de mi bizcocho...vuelvo a proponer algo de Stephen King. El señor King es un gran escritor y el que os diga lo contrario es que tiene envidia de lo prolífico y exitoso que es. He dicho.

"Cementerio de animales" el la novela con la que más miedo he pasado en toda mi vida. Vale, yo era muy jovencita entonces, ahora igual no me hubiera dado tanto miedo...no sé, no sé. Total, que en este libro quien desencadena todo fue un gato. Y qué miedo da el puñetero gato. ¡Hala, a leer esta u otra novela de Stephen King durante los próximos días!

Y la novela empieza así:
"Louis Creed, que se quedó sin padre a los tres años y no conoció a sus abuelos, no esperaba encontrar a un padre a los treinta y tanto años, pero esto fue exactamente lo que ocurrió..., aunque a aquel hombre él le llamaba amigo, como haría cualquier persona adulta que encontrara ya de mayor al hombre que hubiera debido ser su padre. Conoció al individuo la tarde en que él, su esposa y sus dos hijos se mudaban a la gran casa de piedra y madera blanca de Ludlow. Con ellos iba Winston Churchill.

Church era el gato de su hijita Eileen."
Un trocito de película:
Y, como la peli de Cementerio de animales no me he atrevido a verla, voy a poner una parte de una de las mejores películas de Disney, una obra maestra de 1940, se trata de la película Fantasía. Uno de los fragmentos utiliza como banda sonora "Una noche en el monte pelado" que está basado en un poema sinfónico de Modest Músorgski, que a su vez se inspiró en el cuento de terror de Gogol. La versión de Disney es una orquestación que hizo Rimski-Kórsakov cinco años después de la muerte de Músorsgki.

Este pasaje dá mucho más miedo que el cuento de Gógol.





domingo, 22 de octubre de 2017

Fantasmas de merengue

Cuando publiqué la entrada de la Lemon pie comenté que colgaría una versión para Halloween. Lo que he hecho esta vez ha sido cubrir las tartaletas con merengue, alisar la superficie y dejarla sin quemar. Para adornarlas usé unos fantasmas hechos con merengue suizo.

Los fantasmas se hacen formando unos montoncitos de merengue y horneándolos a fuego suave. Luego les pintaremos unos ojitos con chocolate y ya tenemos unos simpáticos fantasmas que se pueden comer.


Ingredientes:
  • 1 clara de huevo.
  • Azúcar: el doble del peso de la clara.
Elaboración:
  1. Pre-calentaremos el horno a 90º C.
  2. Pondremos en un cuenco al baño María las claras de huevo con el azúcar e iremos batiendo con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva. Si tenéis un termómetro controlaréis que no sobrepase los 60º C para que no se cuaje el huevo. Sabréis que el azúcar se ha disuelto por completo tomando un poco de clara entre las yemas de los dedos, no tenemos que notar el azúcar.
  3. En este momento sacaremos las claras del baño María y las montaremos bien firmes con unas varillas eléctricas.
  4. Colocaremos el merengue en una manga pastelera con una boquilla lisa. Formaremos montoncitos terminados en pico sodre una bandeja con papel de horno o sobre silicona.
  5. Coceremos los merenguitos en el horno a 90º C durante 60 minutos.
  6. Cuando los saquemos del horno y se enfríen les pintaremos los ojos con chocolate fundido.

Un cuento:
Nada más adecuado para Halloween que un cuento sobre el Coco. "El Coco" es un relato que aparece en una recopilación de cuentos que Stephen King publicó en 1978. Fue su primera recopilación de relatos y se considera la mejor de ellas.

El coco es un ser con el que los padres amenazan a sus hijos cuando no quieren dormir. Como este ser no tiene género o forma específica Stephen King lo denomina "Eso". Pues sí, por lo visto este relato es precursor de lo que luego sería "It" y ya os digo que, leído en condiciones adecuadas, da mieditis.

El protagonista del cuento es Lester Billings, un hobre misógino, racista y cobarde a quien "El coco" arrebata sus tres hijos. 

"- ¿ Quién mató a los niños? -preguntó Harper.

 - El coco -respondió inmediatamente Lester Billings-. El coco los mató a todos. Sencillamente, salió del armario y los mató. -Se volvió y sonrió-. Claro, usted cree que estoy loco. Lo leo en su cara. Pero no me importa. Lo único que deseo es desahogarme e irme."
Una canción:
Buscando información sobre el cuento de King y sobre El coco, he dado con una conferencia de Federico García Lorca en la que hablaba sobre las nanas infantiles. Es una conferencia muy interesante y, en cierto modo, bastante sobrecogedora. 

Sobre el coco García Lorca dijo en aquella conferencia:
"La fuerza mágica del "coco" es precisamente su desdibujo. Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética, u, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores, sus paredes objetivas que definen, dentro del peligro, de otros peligros mayores, porque no tienen explicación posible. Pero no hay tampoco duda de que el niño lucha por representarse esa abstracción, y es muy frecuente que llame "cocos" a las formas extravagantes que a veces se encuentran en la Naturaleza. Al fin y al cabo, el niño está libre para poder imaginárselo . El miedo que le tenga depende de su fantasía (...)"
En esta conferencia aparece una nana que Ana Belén recogería en su disco de canciones de 1998 "Lorquiana". No es sobre el coco, pero es triste y cruel. 

Nana sevillana.



miércoles, 18 de octubre de 2017

Lemon pie

La lemon pie es una de mis tartas preferidas. Es ligera, fresca, no excesivamente dulce y con una combinación perfecta de sabores y texturas.

He hecho 4 tartaletas, pero con los mismos ingredientes podéis rellenar un molde de 20 cm de diámetro y 2,5 de altura.

El relleno de la tarta se puede hacer de varias formas, una de ellas es cuajando la crema en el horno, pero lleva más claras de huevo y es más complicada. Yo he hecho una versión muy sencilla adaptando la Lemon Curd que tengo en el blog.

Dentro de poco colgaré una versión para Halloween de estas tartaletas.

Fuentes:



Ingredientes:
Tartaletas:
  • 300 g de harina de todo uso.
  • 150 g de mantequilla sin sal.
  • 1/2 cucharilla de sal.
  • 120 g de azúcar glas.
  • 3 yemas de huevo.
  • El contenido de media vaina de vainilla.
  • 1/2 cucharilla de ralladura de limón.
Relleno de limón:
  • El zumo de dos limones
  • 2 huevos
  • La ralladura de medido limón.
  • 150 g de azúcar blanquilla.
  • 60 g de mantequilla.
  • 2 hojas de gelatina (4 g).
  • 1 cucharilla de maizena.
Merengue suizo:

  1. 2 claras de huevo.
  2. Azúcar blanquilla: El doble del peso de las claras.

Elaboración:
Primero haremos la masa de la base:
  1. En un cuenco ponemos la harina con la mantequilla cortada a dados y la sal. Con los dedos iremos integrando todo hasta que quede un preparado con textura de arenado.
  2. Añadiremos el azúcar, las yemas de huevo y las semillas de la vainilla. Batiremos todo con ayuda de unas varillas eléctricas hasta obtener una masa suave.
  3. Colocaremos la masa en un plástico de cocina, la estiraremos con un rodillo hasta formar un rectángulo y la guardaremos en la nevera por lo menos durante una hora.
  4. Precalentaremos el horno a 190º C.
  5. Cuando la masa esté fría la estiraremos entre dos plásticos de cocina hasta que quede con un grosor de unos 2 mm. Forraremos unos moldes de tartaletas, pincheremos toda las superficie, cubriremos la masa con papel de horno y sobre él pondremos peso (en mi caso garbanzos) para que no suba la masa.
  6. Hornearemos las tartaletas a 190º durante 20 minutos. Después de este tiempo sacaremos los moldes del horno, retiraremos el peso y el papel y pintaremos con huevo batido. Volveremos a meter los moldes al horno y coceremos otros 10 minutos.
  7. Sacaremos los moldes del horno y dejaremos que se enfríe la masa por completo.
Crema de limón:
  1. Pondremos las hojas de gelatina en un vaso con agua fría para que se ablanden.
  2. En un cuenco batiremos los huevos con el azúcar, agregaremos la maicena y la integraremos muy bien para que no tenga grumos.
  3. En una cacerola pondremos el zumo y, cuando rompa a hervir, lo retiraremos del fuego, dejaremos que se temple un poco y lo incorporaremos a la mezcla de los huevos.
  4. Volveremos a poner todo al fuego muy suave batiendo sin parar para que no se formen grumos hasta que espese.
  5. Retiraremos del fuego y añadiremos la gelatina, la integraremos y por último agregaremos la mantequilla y la removeremos hasta que quede una crema homogénea.
  6. Rellenaremos las tartaletas con la crema caliente, dejaremos que se enfríe y la meteremos en la nevera hasta que se quede firme.

Por último haremos un merengue suizo:
  1. Pondremos en un cuenco al baño maría las claras de huevo con el azúcar e iremos batiendo con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva. Si tenéis un termómetro controlaréis que no sobrepase los 60ºC. Si no disponéis de termómetro de cocina se puede comprobar que la preparación está lista cuando, tomando un poco de clara entre las yemas de los dedos, no notemos el azúcar.
  2. En este momento sacaremos las claras del baño maría y las montaremos bien firmes con unas varillas eléctricas.
  3. Colocaremos el merengue sobre las tartaletas y formaremos picos con una pala. Si os gusta más podéis meter el merengue en una manga pastelera y hacer adoros con una boquilla rizada.
  4. Con ayuda de un soplete quemaremos la superficie del merengue.



Un libro:
Como por limón no se me ocurre nada, la relación la voy a hacer con el "quemado" del pastel.
Una de mis novelas de CIFI preferidas es la distopía "Fahrenheit 451". Se publicó en 1953 y la escribió el estadounidense Ray Bradbury. El título hace referencia a la temperatura a la que arden los libros. 

En el mundo que propone Bradbury se queman los libros porque hacen pensar y pensar impide que los hombres sean felices. La televisión y la publicidad "uniformizan" y adoctrinan...

Se trata de una novela que ha resultado tristemente profética.

El párrafo que he elegido es el momento en el que el protagonista, un funcionario que quema libros, conoce a Clarisse, una extraña muchacha que le abrirá los ojos y hará que se replantee su vida.

Pero esa noche, Montag aminoró el paso casi hasta detenerse. Su subconsciente, adelantándosele a doblar la esquina, había oído un debilísimo susurro. ¿De respiración? ¿O era la atmósfera, comprimida únicamente por alguien que estuviese allí muy quieto, esperando? 

Montag dobló la esquina. 

Las hojas otoñales se arrastraban sobre el pavimento iluminado por el claro de luna. Y hacían que la muchacha que se movía allí pareciese estar andando sin desplazarse, dejando que el impulso del viento y de 16 las hojas la empujara hacia delante. Su cabeza estaba medio inclinada para observar cómo sus zapatos removían las hojas arremolinadas. Su rostro era delgado y blanco como la leche, y reflejando una especie de suave ansiedad que resbalaba por encima de todo con insaciable curiosidad. Era una mirada, casi, de pálida sorpresa; los ojos oscuros estaban tan fijos en el mundo que ningún movimiento se les escapaba. El vestido de la joven era blanco, y susurraba. A Montag casi le pareció oír el movimiento de las manos de ella al andar y, luego, el sonido infinitamente pequeño, el blanco rumor de su rostro volviéndose cuando descubrió que estaba a pocos pasos de un hombre inmóvil en mitad de la acera, esperando. 

Los árboles, sobre sus cabezas, susurraban al soltar su lluvia seca. La muchacha se detuvo y dio la impresión de que iba a retroceder, sorprendida; pero, en lugar de ello, se quedó mirando a Montag con ojos tan oscuros, brillantes y vivos, que él sintió que había dicho algo verdaderamente maravilloso. Pero sabía que su boca sólo se había movido para decir adiós (...)

Una canción:


No, no propongo la adaptación al cine que François Truffaut hizo del libro de Bradbury porque no me gusta demasiado, así que he tenido que pensar en otra cosa relacionada con el fuego. Lo que me ha venido a la mente ha sido "Burning", aquel grupo de los 80, que tampoco me gustaba demasiado, la verdad. La única canción que recuerdo de este grupo es "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?" que se publicó en 1978 para la banda sonora de una película de Fernándo Colomo y que protagonizaba Carmen Maura.  

Como me gusta más la versión que hace Loquillo, ahí la dejo. 


domingo, 10 de septiembre de 2017

Scones escoceses con copos de avena y pasas

Para usar la mermelada de higos de la entrada anterior se me ocurrió que podía hacer scones. Primero pensé en una receta de scones como los que sirven en el té británico actualmente, pero al final me he decidido por ir al origen de estos dulces, o a algo que se acerca a los originales.

Los scones son una especie de galletas o panes rápidos que pueden ser dulces o salados. Aunque los ingleses comen los scones sobre todo en el teatime, en Escocia lo hacen a casi cualquier hora del día: con el café de la media mañana, con la sopa y la ensalada en el almuerzo, con el té de la tarde o incluso con un cóctel. Los niños lo toman cuando van al colegio y una persona lo compra por la calle en cualquier momento.

Originalmente los scones eran un panes rápidos que se hacían en Escocia con avena y sin levadura. Se cocinaban sobre la chapa de la estufa y tenía la forma redonda y el tamaño de esa plancha. Para servirlos se cortaban en cuñas.

Total, que he encontrado una receta muy rústica que se hace con harina y copos de avena. En mi caso he tenido que poner copos de centeno porque tengo intolerancia a la avena, pero el resultado no creo que difiera mucho. 

Origen de la receta: Food



Ingredientes:

  • 190 g de harina de trigo para todo uso.
  • 150 g de copos de avena (o de centeno si eres intolerante).
  • 50 g de azúcar blanquilla.
  • 16 g (un sobre) de levadura química.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 70 g de pasas de Corinto.
  • 1 huevo.
  • 115 g de mantequilla.
  • 80 ml de leche.



Elaboración:

  1. Precalentaremos el horno a 220ºC.
  2. Mezclaremos en un cuenco la harina, el azúcar, la levadura, la sal, los copos de avena y las pasas.
  3. Agregaremos la leche y el huevo batido y lo uniremos con los ingredientes secos.
  4. Añadiremos la mantequilla fría troceada en cubos pequeños. La integraremos con los dedos sin amasar mucho.
  5. Formaremos una bola y la aplastaremos sobre una placa de horno con papel vegetal o sobre una lámina de silicona. Formaremos un círculo y marcaremos 8 cuñas.  
         
  6. Hornearemos a 220ºC durante 15 minutos.
  7. Al sacarlos del horno cortaremos las cuñas y dejaremos que se templen un poco para que no se rompan al sacarlos de la placa. 
  8. Los serviremos calientes con mantequilla y mermelada.
Un libro:
Normalmente no leo novela romántica, pero caí en una saga de este género porque se trataba de una historia de viajes en el tiempo y eso sí que me gusta mucho. Se trata de "La saga de Claire Randall" de Diana Gabandón. Mezcla la novela de aventuras con la fantasía, el género romántico y la ficción histórica. el primer libro se titula "Forastera" y es de 1991.

He propuesto este libro porque es el primero que me ha venido a la memoria al hablar de Escocia. Es allí donde se desarrolla la saga.

Hay una adaptación de los libros para la televisión. La serie se titula "Outlander" y es de 2014.  El protagonista está tan bueno como un scon con mantequilla y mermelada...bueno, la chica también es muy guapa. 





Una canción:

Y para ambientar bien la lectura os propongo una canción de Alasdair Fraser. Es extraño que no haya puesto nunca en el blog algo de este compositor que me gusta tanto. La canción aparece en el álbum Dawn Dance de 1996 y se titula "Theme for Scotland".



lunes, 4 de septiembre de 2017

Dos mermeladas de higos: Verdes con canela y negros con naranja y ron

Hoy, y después del parón de agosto, traigo una receta de temporada. aunque si llego a tardar un poco más en publicar la entrada, va a ser difícil encontrar higos ya.

La mermelada de higos verdes la hice a mitad de agosto, que es cuando estaban en pleno apogeo, y ahora he hecho mermelada de higos negros. 

La de verdes la elaboré con azúcar moreno, que le da sabor a caramelo, y la aromaticé con canela. La de higos negros la he hecho con azúcar normal y le he puesto ron y naranja. Las dos están ricas. 

Besos. Sed felices.


Ingredientes:
  • 1k de higos verdes.
  • 400 g de azúcar.
  • El zumo de un limón.
  • Un palo de canela.


Elaboración:
  1. Esterilizaremos los botes de cristal en el que vayamos a guardar los higos.
  2. Lavaremos los higos y les retiraremos el pedúnculo. No es necesario pelarlos, únicamente retiraremos alguna zona de la piel si está dañada u oscura.
  3. Trocearemos gruesamente los higos y los colocaremos con la canela, el zumo de limón y el azúcar en una cacerola.
  4. Dejaremos que los higos se maceren durante al menos una hora.
  5. Después de macerarlos coceremos los higos durante 30 minutos.
  6. Pasaremos la batidora pero no demasiado para que quede algún trozo más grueso.
  7. Colocaremos la mermelada en los botes esterilizados y los cerraremos bien. Pondremos los botes cubiertos de agua y haremos que hiervan durante 30 minutos.
  8. Sacaremos los botes, los colocaremos boca abajo y dejaremos que se enfríen por completo.
Ingredientes:
  • 1k de higos negros.
  • 400 g de azúcar.
  • El zumo de un limón.
  • La corteza de media naranja confitada (opcional).
  • La ralladura de una naranja.
  • 25 ml de ron.
Elaboración:
  1. Esterilizaremos los botes de cristal en el que vayamos a guardar los higos.
  2. Lavaremos los higos y les retiraremos el pedúnculo. No es necesario pelarlos, únicamente retiraremos alguna zona de la piel si está dañada u oscura.
  3. Trocearemos gruesamente los higos y los colocaremos con el zumo de limón, el azúcar, el ron y la naranja confitada a trocitos en una cacerola.
  4. Dejaremos que los higos se maceren durante al menos una hora.
  5. Después de macerarlos coceremos los higos durante 30 minutos.
  6. Pasaremos la batidora pero no demasiado para que quede algún trozo más grueso.
  7. Colocaremos la mermelada en los botes esterilizados y los cerraremos bien. Pondremos los botes cubiertos de agua y haremos que hiervan durante 30 minutos.
  8. Sacaremos los botes, los colocaremos boca abajo y dejaremos que se enfríen por completo.

Un libro:
Por higuera, por higuera...no me viene nada a la cabeza, oigan, así que recomiendo uno de los libros que he leído este verano. 

La novela es "Todo esto te daré" de Dolores Redondo, premio Planeta 2016. Me lo dejé para el verano porque me esperaba una lectura fácil y entretenida. Y así ha sido. He leído críticas bastante duras de este libro y vaya, tal vez no sea de lo mejor que he leído, pero cumple con lo que yo esperaba de ella. Hace tiempo que "les hice la cruz" a los premios Planeta. Los últimos que leí me defraudaron tanto que decidí no leer ni uno más, pero me gustó la trilogía de Baztán y por eso me he saltado el veto al premio. 

Tiene un buen y prometedor comienzo:

La llamada a la puerta sonó autoritaria. Ocho golpes seguros, rápidos, de quien espera ser atendido con diligencia. El tipo de requerimiento que jamás podría confundirse con la llamada de un invitado, de un operario o de un repartidor. Más tarde, pensaría que al fin y al cabo es así como uno espera que llame la policía.  
Durante un par de segundos observó pensativo el cursor parpadeante al final de la última frase. La mañana se le estaba dando bien, mejor que en las últimas tres semanas, porque, aunque odiaba admitirlo, escribía más a gusto cuando estaba solo en casa, cuando trabajaba sin horarios, liberado de las rutinarias interrupciones para la comida o la cena, y simplemente se dejaba llevar. En aquella fase de la escritura siempre era igual, Sol de Tebas estaría terminada en un par de semanas, quizá antes si todo iba bien. Y hasta entonces aquella historia sería lo único en su vida, su obsesión, lo que le ocuparía día y noche, lo único en lo que pensaría.
Una canción:
Y a principios de Septiembre, qué queréis, a mí la canción que me viene a la cabeza es la del Dúo dinámico. "Amor de verano", aquella canción lacrimógena que nos recuerda los amores que se pierden cuando empieza el nuevo curso. Se estrenó en 1963 pero se volvió a poner de moda en los años 80 porque salió en la serie "Verano azul". No hay nada tan de final de verano como esta canción y la muerte de Chanquete. 

Venga, ahí os la dejo, para que lloréis.




lunes, 31 de julio de 2017

Todos los días un helado... por lo menos

Si tenéis "una edad" como yo, el título de hoy os habrá llevado a pensar en plátanos. Hace muchos años el plátano de Canarias tenía una campaña publicitaria que decía: "Todos los días un plátano...por lo menos". Quiénes hayan pensado en esa fruta han acertado porque traigo unos helados cuya base es de plátano y solo de plátano. La textura es tan cremosa que parece que lleva nata. 

Estos helados los encontraréis en Internet como helados veganos o también helados ligth. El plátano tiene fama de ser una fruta que engorda, pero la realidad es que 100 g  aportan unas 90 calorías, si lo comparamos con las calorías que tiene cualquier helado comprado, ya me diréis si no podemos comernos uno de estos cada día.

El plátano congelado y triturado tiene un sabor muy neutro, así que lo único que hay que hacer para variar de sabor es cambiar "el acompañamiento" del plátano. 

Es imprescindible disponer de una trituradora, una buena batidora o un procesador de alimentos porque los productos que vamos a utilizar están congelados. Este tipo de helados se suelen elaborar para consumir en el momento, pero podéis hacer más cantidad y congelar la preparación. Yo pongo 100 g de plátano por persona y luego le añado 20, 30 o 40 g de otra fruta o fruto seco. Para endulzar el helado podéis usar sirope no miel. A mí me gustan más con miel. No utilizado edulcorantes, pero posiblemente estará bueno también. Es caso de que no uséis miel o sirope tendríais que poner una cucharada de leche (de vaca, de almendra o de la que queráis) para suavizar la crema.

A continuación daré tres ejemplos de sabores, pero las posibilidades son muchas. A pesar de lo que me gusta el chocolate, el sabor que resulta de mezclar el plátano con chocolate puro, que es una de las propuestas que hay en algunos blogs, no me gustó nada. La receta que hice fue añadir a 100 g de plátano  una cucharadita de cacao puro sin azúcar y una cucharadita de miel, y ya digo que no me convenció. Hice otra variación añadiendo una porción de chocolate al 70% y eso ya me pareció mejor, y si le dejáis trocitos de chocolate, todavía mejora más. Bueno, que es cuestión de probar combinaciones. Si os decidís a probar estos helados y hacéis combinaciones distintas de las que propongo, ya me contaréis qué tal resultan.

¡Besicos y sed felices!



Preparación previa:
Dispondremos de unos plátanos en su punto óptimo de maduración y los cortaremos a rebanadas de más o menos 1 cm. Los guardaremos en bolsas de congelar y los congelaremos por completo antes de usarlos.

 Como se puede ver en la fotografía yo los coloco bien ordenados hasta que se congelan y luego ya los guardo amontonados en la bolsa para que quepan más. Congelándolos así no se pegan las rodajas.

No hagáis mucha cantidad. Solo la que os vayáis a comer en una semana, porque pasado este tiempo el plátano se oscurece.

Ingredientes para un helado tropical individual:
  • 100 g de plátano congelado.
  • 20 o 30 g de piña congelada (en mi caso era fresca, pero puede ser natural en conserva).
  • 1 cucharadita de coco rallado.
  • 1/2 cucharadita de miel.

Elaboración:
  1. Colocaremos los ingredientes en una trituradora o procesador de alimentos y los trituraremos hasta que la textura sea cremosa.
  2. Lo consumiremos inmediatamente.

Ingredientes para un helado de frutos rojos individual:
  • 100 g de plátano congelado.
  • 40 g de frutos rojos congelados y unos pocos más sin congelar para adornar.
  • 1/2 cucharadita de miel.

Elaboración:
  1. Colocaremos los ingredientes en una trituradora y lo dejaremos hasta que la textura sea cremosa.
  2. Lo consumiremos inmediatamente.

Ingredientes para un helado de plátano con cacahuetes: Mi preferido, hasta el momento.
  • 100 g de plátano congelado.
  • 20 g de cacahuetes crudos y unos pocos más para añadirlos enteros o a trocitos.
  • 1/2 cucharadita de miel.
Elaboración:
  1. Colocaremos los ingredientes en una trituradora y lo dejaremos hasta que la textura sea cremosa. 
  2. Añadiremos cinco o seis cacahuetes a trocitos y los integraremos con una cuchara una vez hecha la crema.
  3. Lo consumiremos inmediatamente.
Una película:
Yo asocio los plátanos con el oso Baloo y aquella otra campaña del plátano de Canarias en la que se adaptaba la canción "Busca lo más vital" de la película "El libro de la selva" de Disney. En aquellos anuncios Baloo, y el grupo Parchís , cantaban: "El plátano, es sensacional, tan sano y fácil de pelar, tan rico y lleno de vitalidad, caramba, qué bueno que está, no hay ninguna otra fruta igual y a mí me gusta una bestialidad".

La película de Disney "El libro de la selva" es del año 1967 y fue dirigida por Wolfgang Reirherma. Adapta alguno de los cuentos que Joseph Ruyard Kipling incluyó en su libro "El libro de la selva" también llamado "El libro de las tierras vírgenes". Es una de mis películas infantiles preferidas y buena culpa de ello la tiene su genial banda sonora.

Dejo la canción "Busca lo más vital".

Un libro:
Como no puede ser de otra forma, el libro de hoy es "El libro de la selva o libro de las tierras vírgenes. Es una recopilación de relatos protagonizados por algunas personas pero sobre todo por animales humanizados. Se trata de relatos de aventuras que buscan un propósito ejemplarizante. Están ambientados en parajes exóticos. Los protagonizados por el niño lobo transcurren en la India, pero hay otros del círculo polar Ártico.

Rudyard Kipling lo publicó en 1894 en Bombay.

Dejo un párrafo en el que se cuenta qué es lo que Baloo enseñó realmente al cachorro humano:

Era el tiempo en que Baloo lo instruía acerca de la ley de la selva. Muy contento y ufano estaba el serio, viejo y enorme oso pardo con aquel discípulo tan listo, pues a los lobatos no les gusta aprender de la ley de la selva sino lo que se refiere a su propia manada y tribu, y se escapan en cuanto aprenden de memoria estas palabras de la Canción de Caza: "Pies que pisan sin el menor ruido; ojos que ven en plena oscuridad; orejas capaces de oír los diferentes vientos desde el cubil; blancos y afilados dientes: ciaracterísticas son todas estas de nuestros hermanos, exceptuando a Tabaqui, el chacal, y a la hiena, que odiamos."

Pero Mowgli, como hombrecito que era, tuvo que aprender muchas cosas más. Bagheera, la pantera negra, se acercaba en algunas ocasiones, curioseando por la selva, para ver cómo andaba su niño mimado; apoyaba la cabeza contra un árbol y escuchaba, roncando sordamente, la lección que Mowgli recitaba a Baloo. Trepaba el muchacho a los árboles casi con la misma facilidad con que andaba; nadaba casi con la misma habilidad con que corría. Por esto Baloo, el maestro de la ley, le enseñó las leyes del bosque y del agua: cómo distinguir una rama carcomida de otra sana; cómo debería hablar cortésmente a las abejas silvestres cuando, a quince metros sobre el nivel del suelo, encontrara una de sus colmenas; qué debería decirle a Mang, el murciélago, cuando tuviera que molestarlo entre las ramas, durante el día; cómo tenía que avisar a las serpientes de agua que viven en las lagunas, antes de lanzarse a las aguas, entre aquellas...

A ningún habitante de la selva le gusta que lo molesten, por lo que todos están siempre dispuestos a arrojarse sobre los intrusos. Mowgli aprendió después de todo esto la "Consigna del cazador forastero" que debe repetirse una y otra vez en voz alta hasta que sea contestada por alguien, siempre que alguno de los habitantes de la selva cace fuera de sus propios terrenos. La consigna, ya traducida, significa:
"Dadme permiso para cazar aquí, porque tengo hambre." Y la respuesta dice: "Puedes cazar para buscar comida, pero no para tu recreo."
Todo esto muestra las muchas cosas que hubo de aprender Mowgli de memoria; llegaba a cansarse de tanto repetir lo mismo más de cien veces. Pero, como le dijo un día Baloo a Bagheera, con motivo de que tuvo que pegarle al muchacho y éste se marchó enojado:
-Un cachorro humano es un cachorro humano, y tengo de deber de enseñarle toda la ley de la selva. 

    viernes, 7 de julio de 2017

    Sándwich helado de chocolate (sin heladera)

    Como el tiempo nos ha dado una tregua y no hace tanto calor, me he decidido a encender el horno para hacer las galletas de un sándwich de helado.

    La receta del helado se elabora sin heladera, usando la técnica que ya propuse el año pasado para un helado de queso y arándanos. Usaremos en la preparación leche condensada, pero no queda excesivamente dulce porque se añade cacao sin azúcar. A mí me parece que está buenísimo.

    Podéis dejar el sándwich con las galletas tal cual o ponerle chocolate de cobertura como he hecho yo. También podéis "tunear" la superficie del helado añadiendole al chocolate almendra o avellanas tostadas, o trocitos de chocolate. Otra opción para presentar el helado es sirviéndolo en un cucurucho de barquillo como veréis en la última fotografía.

    Fuente de la receta de la galleta: Cocina para todos.


    Ingredientes para las galletas:
    • 280 g de harina de todo uso.
    • 150 g de azúcar moreno.
    • 100 g de mantequilla.
    • 1 huevo.
    • ! cucharadita de extracto de vainilla.
    • 1 pizca de sal.
    Ingredientes para el helado:
    • 500 ml de nata para montar,
    • 300 ml de leche condensada.
    • 4 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar.
    • 100 g de chocolate negro en tableta (podéis añadirle más si os gusta mucho encontrar tropezones de chocolate).
    Cobertura de chocolate:
    • 125 g de chocolate para postres.
    • 1 cucharada de aceite de oliva.

    Elaboración:
    Galletas:
    1. Colocaremos en un cuenco el azúcar con la mantequilla a temperatura ambiente y la vainilla. Lo integraremos con las varillas eléctricas.
    2. Se le añade el huevo y se sigue batiendo.
    3. Agregaremos poco a poco la harina tamizada y la integraremos por completo con ayuda de una espátula o una cuchara de madera.
    4. Colocaremos la masa sobre papel film, la envolveremos y dejaremos que se enfríe durante por lo menos media hora en la nevera.
    5. Sacaremos la masa de la nevera y la extenderemos con un rodillo entre dos trozos de papel de horno hasta dejarla con un grosor de 4 o 5 milímetros. Pincharemos la galleta con un palillo para hacer los dibujos.
    6. Precalentaremos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.
    7. Con un cortante de aluminio, o con un vaso, cortaremos la masa.
    8. Colocaremos las galletas en una bandeja con papel de hornear y las hornearemos entre 8 y 10 minutos.
    9. Sacaremos las galletas del horno, dejaremos que se enfríen un poco y deslizaremos el papel con las galletas sobre una rejilla para que se enfríen por completo. No las saquéis en caliente porque se os romperán.
    Helado:
    • Montaremos la nata con unas varillas eléctricas hasta que esté en un punto muy firme (tiene que estar bien fría y el cuenco en el que la batáis también).
    • Batiremos con las varillas la leche condensada con el cacao.
    • Uniremos las dos preparaciones volcando poco a poco la leche sobre la nata y las integraremos con una espátula hasta que esté todo homogéneo.
    • Añadiremos los trocitos de chocolate y los distribuiremos con la espátula. 
    • Si queremos hacer sándwich, colocaremos la masa en un molde dejando un grosor de algo más de 1 cm. y dejaremos que se congele por lo menos durante un día.

    Montaje:
    1. Sacaremos el molde con el helado del congelador.
    2. Con el mismo molde que hemos cortado las galletas cortaremos porciones de helado y lo colocaremos entre dos galletas. Colocaremos el helado con el molde sobre una galleta y, presionando con los dedos, lo empujaremos sobre la misma. 
    3. Podemos congelar de nuevo las galletas.
    4. Si queremos ponerle una crujiente capa de chocolate usaremos el chocolate de cobertura fundido con aceite de girasol. Lo podemos fundir al baño María o con mucho cuidado en el microondas. Dejaremos que se enfríe un poco y untaremos una porción de la galleta. Dejaremos que se enfríe el chocolate por completo colocando las galletas sobre papel vegetal.


    Una película:

    Como los helados son para el verano...o no, pero me viene bien que así sea para elegir la película, propongo "Las bicicletas" son para el verano de Jaime Chávarri. Es una película de 1984. Es una película basada en la obra de teatro del mismo nombre escrita por Fernándo Fernán Gómez. Cuenta cómo afecta la Guerra Civil a la población, en este caso es una familia de clase media alta. Es una excelente película con muy buenas y conmovedoras interpretaciones.

    Un libro:
    Si hay algo que asocio con el verano y las vacaciones es el mar, así que os animo a que leáis un libro ambientado en una isla y en el que el mar es uno más de los protagonistas. Se trata de la novela "La isla" de Giani Stuparich. Es un libro en el que se aborda la incapacidad que tenemos los hombre para hablar sobre la muerte. La novela me gustó tanto por el tema como por el estilo sencillo y con algún toque poético. El tono es melancólico pero no melodramático, no me hizo llorar, aunque sí me entristecí y me vi reflejada por alguna situación que he vivido.
         Conocía bien la isla: la había recorrido entera, otras veces, a pie y circunnavegándola en arca de vela. Le gustaban especiamente algunos rincones, abruptos y pedregosos, con plantaciones de olivos; batidos por los cuatro vientos, olían a sal y a menta, con un mar inmenso delante y un cielo sin fin a la espalda. La parte salvaje, donde no había ni casas de veraneantes ni palmeras, le gustaba más. col las pequeñas y enjutas flores de las salvias y los enhiestos enebros, donde el mar penetraba sonoro en la escollera o se dulcificaba en escuetas y deliciosas ensenadas naturales.

         Al salir, había pensado buscar aquella mañana, para bañarse, uno de esos rincones solitarios. Recordó que no muy lejos, al final de la zona habiada, una vez dejados atrás los astilleros, la tierra se estrechaba, formando un istmo montañoso: a un lado el golfo, al otro enseguida el mar abierto. El agua era muy profunda y por allí merodeaban algunos tiburones, atraídos por las almadrabas de los alrededores. Nadie iba a bañarse por aquella parte. 

         Al llegar a la otra vertiente del istmo, lo embistió de golpe toda la potencia del viento, que no había imaginado que fuera tan fuerte. En seguida sintió la humedad de la sal en la boca y en toda la piel. Su mirada se perdió por la infinita extensión rizada de crestas espumeantes. Lo envolvió el sonoro alboroto de las olas que rompían contra la escollera. Dio algunos pasos y las salpicaduras del agua llegaron hasta él.