miércoles, 27 de diciembre de 2017

Polvorones de harina de maíz y nueces

Llevo más de un mes sin colgar nada pero resulta que he ido encadenando una serie de fracasos culinarios. Fracasos que no merecían foto pero que han ido a parar a mis michelines. También he estado haciendo manualidades no gastronómicas. El tiempo da para lo que da.

El año pasado hice polvorones por primera vez en mi vida. Se trataba de unos polvorones clásicos hechos con harina de trigo normal y almendra. Me propuse que este año haría una receta que encontré en la página de Biscayenne que están hechos con harina de maíz, por lo tanto los pueden comer las personas celiacas, y además llevan nueces, que me gustan mucho.

Aquí os dejo estos polvorones que no están nada mal. Quedan blanditos y húmedos. No se desmoronan al morderlos y son muy ricos.

Ah, por si alguien tiene curiosidad, las figuritas de las fotos son lo que me ha tenido tan entretenida. Se trata de adornos para el árbol de Navidad hechos con panel de madera. Con estas manitas y una sierra de marquetería he hecho unas figuritas que se parecen a las galletas de jengibre. Monísimas, oye.



 Ingredientes:
  • 250 g de harina de maíz amarilla.
  • 140 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente.
  • 100 g de azúcar glas.
  • 75 g de nueces peladas.
  • 1 cucharadita de canela.
Elaboración:
  1. Tostaremos la harina en una sartén sin dejar de remover hasta que cambie un poco de color y empiece a oler a harina tostada. Unos7 u 8 minutos.
  2. Moleremos las nueces hasta obtener una crema suave.
  3. Mezclais la crema de nueces con la harina, el azúcar, la manteca y la canela. Lo amalgamáis bien hasta formar una bola.                          
  4. En un papel film formáis un cilindro con la masa, lo envolveis y lo metéis a la nevera. Yo lo dejé hasta el día siguiente.                           
  5. Precalentaremos en horno a 200ºC sin aire, con calor arriba y abajo,
  6. Cortaremos rodajas de unos 2 cm de grosor y las colocaremos sobre una fuente de horno en la que habremos colocado papel vegetal. 
  7. Colocaremos la bandeja a media altura y hornearemos durante 6 minutos.           
  8. Nos van a quedar con el mismo aspecto que antes de meterlos al horno, pero ya estarán hechos. Cuidado que son muy delicados.
  9. Hay quien saca los polvorones de la bandeja y los pone a secar sobre una rejilla. No sé cómo lo hacen, la verdad, porque se rompen. Yo lo que he hecho es deslizar todo el papel con los polvorones sobre la rejilla con muchísimo cuidado. 
  10. No los manipularemos hasta que estén fríos por completo.
 Una canción:
La canción que os traigo cumple 30 añitos ya. Es un clásico de estas fechas, pero no habla de una dulce y feliz Navidad. 

 "Fairytale of New York" es una canción escrita por Jem Finer y Shane MacGowan y lanzada por primera vez como single el 23 de noviembre de 1987 por su banda The Pogues, con la cantante y compositora Kirsty MacColl en la voz. La canción fue cantada a dúo con el cantante de Pogues MacGowan tomando el papel del personaje masculino y MacColl el personaje femenino. Es una balada de estilo folk irlandés, y aparece en el álbum de 1988 de The Pogues "If I Should Fall from Grace with God".
Otra canción:
Sí, otra canción. Y es que me he empeñado en romperos el corazón este año. Siguiendo con el tema de que mucha gente lo pasa mal en Navidad...Hay una canción tristísima que habla de un niño que no recibe regalos en Navidad. Aparece en la película "The wall" de Pink Floyd cantada por una mujer (que no sé quién es), pero me gusta más la versión de Nat King Cole. 

" The Little Boy that Santa Claus Forgot " es una canción de 1937. Mira cumple este año 80 añitos.

Que ustedes la lloren bien. 




lunes, 20 de noviembre de 2017

Piruletas de bizcocho


Quería haber colgado esta receta a los pocos días de la de Bizcocho de calabaza con sorpresa. Se trataba de utilizar los restos de bizcocho de chocolate que quedan haciendo esa receta. La verdad que el bizcocho está tan bueno que hay que resistir la tentación de no comerse todos los trozos que van quedando, pero merece la pena guardarlos y hacer estas piruletas porque se aprovecha mejor y además están de vicio.

No me quedaron demasiado artísticas ni las piruletas ni las fotos, la verdad. Si buscáis en internet "bizcobolas" o "cake pops" veréis presentaciones mucho más bonitas y elaboradas que las mías.

En lugar de darle forma redonda amasándola con las manos lo que hice fue usar unos moldes de silicona que tengo. Tenía poco tiempo cuando las hice y me pareció una opción rápida.

Yo usé el bizcocho de chocolate, pero podéis usar magdalenas o bizcocho de otro sabor. 


Ingredientes:

  • 200 g de bizcocho.
  • 100 g de queso crema.
  • Chocolate negro de cobertura.
  • Chocolate blanco de cobertura.


Elaboración:

  1. Podemos hacerlo en una picadora o procesador de alimentos introduciendo los dos ingredientes y mezclándolos. Pero se puede hacer amasando con la mano o con ayuda de un tenedor.
  2. Cuando esté todo bien mezclado y homogéneos formaremos bolas con la mano o introduciremos la masa en moldes de silicona. 
  3. Pondremos los moldes o las bolas en la nevera y las dejaremos durante unas horas hasta que queden firmes.
  4. Pincharemos las bolas en palillos de brochetas.
  5. Fundiremos el chocolate negro e introduciremos las piruletas una a una para bañarlas.
  6. Dejaremos que el chocolate negro se enfríe por completo.
  7. Fundiremos el chocolate blanco, lo introduciremos en un mini biberón de cocina y adornaremos las piruletas.

Una novela:
Si pienso en una novela que tenga relación con las piruletas me viene a la cabeza una de las portadas de Lolita, el libro más famoso de Vladímir Nabókov. También en la película de Kubrick se usa esta imagen de niña hipersexulizada con el chupachup. No puedo decir que me gustara la novela. Entendedme, está muy bien escrita y todo lo que queráis, pero como me resultó muy incómodo el tema influyó en mi valoración final. Leí otra novela de este escritor, "Risa en la oscuridad", en la que el protagonista se obsesiona con una chica de 16 años. En Lolita le pone a la niña 12 años, una barbaridad. 

Tengo que leer más cosas de este escritor algún día, aunque espero que el tema sea otro porque me incomoda bastante que un adulto se obsesione con niños.

Un trocito famosísimo de Lolita y uno de los mejores comienzos de novela de la historia de la lliteratura:

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo-li-ta.Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita.

Qué queréis que os diga, incómodo. 12 años oigan.

Una canción:
Y para compensar la novela, una canción de lo más cándida. La que inevitablemente me viene a la mente si pienso en un chupa-chup.

La canción tiene un origen curioso. Resulta que Lulius Dixson (uno de los autores) llegó tarde a una cita que tenía con Beverly Ross (la otra autora) porque a su hija se le había pegado en el pelo una piruleta. A Beverly le gustó cómo sonaba la palabra "Lollipop" y la usó para hacer una canción.

La canción es de 1858 y primero la grabaron el dúo Ronald & Ruby, pero quienes la hicieron mundialmente famosa fueron las Chordettes que es la versión que yo voy a usar.


lunes, 30 de octubre de 2017

Bizcocho de calabaza con sorpresa

Tanto Halloween, tanto Halloween, pero en muchos pueblos del alto Aragón, durante la noche de difuntos, se celebraban ritos ancestrales en los que se usaban calabazas talladas. En esta tradición, que se perdió parcialmente durante el siglo XX  y se ha vuelto a recuperar, a las calabazas se les daba forma de calavera y se les colocaba una vela en el interior. Estas calabazas servían para guiar a las "almetas" en su camino al más allá. 

Las calabazas que se usaban en estos pueblos no eran naranjas sino verdes, las que tradicionalmente se cultivaban en la zona. 

Bueno, tras reivindicar esta tradición aragonesa (en realidad celta) pre-Halloween os propongo una receta para aprovechar el interior de la calabaza que uséis. Y si no vais a vaciar calabazas compraros una para hacer el bizcocho porque está muy rico.

Es un bizcocho marmolado muy jugoso, tipo buntcake, pero me he complicado un poco la vida y he hecho algo  más elaborado. No me ha salido del todo bien, porque quería que, al cortar el bizcocho, se viera un gato con una luna llena. En mi cabeza quedaba estupendo, pero no funcionó ya que haciendo el interior con la silueta del gato se me desmoronaba. Total, que al final he hecho el interior con forma de calabaza que era mucho más sencillo. En una de las fotografías he puesto el gato para que os hagáis a la idea de lo que yo quería.

Como no se usa todo el bizcocho de chocolate que haremos y lo que queda estará desmenuzado, pronto  pondré una receta muy rica para aprovecharlo.

He adaptado la receta del buntcake marmolado de: Cupcakelosophy



Ingredientes:
Para el bizcocho de chocolate:
  • 170 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 1 cucharadita de extracto vainilla.
  • 3 huevos.
  • 125 g de harina todo uso.
  • 1 cucharadita de polvo de hornear(levadura tipo Royal)..
  • 1/4 de cucharilla de sal.
  • 65 g de cacao puro sin azúcar.
  • 100 ml de nata líquida 35% de MG.
  • El zumo de 1/2 limón.
Para el bizcocho de calabaza:
  • 170 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
  • 3 huevos.
  • 330 g de puré de calabaza.
  • 225 g de harina todo uso.
  • 1 cucharilla de polvo de hornear (levadura tipo Royal).
  • 1/4 cucharilla de canela en polvo
  • 1/4 cucharilla de jengibre en polvo.
Elaboración:
Prepararemos el puré de calabaza:
  1. Meteremos en el microondas la calabaza. Si es muy grande la trocearemos.  
  2. Cuando esté blanda retiraremos las pepitas y la piel. 
  3. La pulpa la pasaremos por la turmix y la reservaremos hasta que se enfríe.

Haremos el bizcocho de chocolate:

  1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
  2. En un vaso mezclaremos la nata con el zumo de limón y lo reservamos.
  3. En un cuenco batiremos la mantequilla con el azúcar y el extracto de vainilla hasta que quede una mezcla cremosa.
  4. Añadir los huevos uno a uno mientras seguimos batiendo.
  5. Tamizaremos la harina junto con el polvo de hornear, la sal y el cacao.
  6. A la masa de los huevos le iremos agregando alternativamente en varias veces la mezcla de la harina y la nata con el limón hasta que tengamos todo incorporado e integrado.
  7. Llenaremos un molde de plumcake y hornearemos a 180ºC durante unos 60 minutos. Pincharemos el bizcocho con un palillo y estará listo cuando salga limpio.
  8. Sacaremos el molde del horno, dejaremos que pase un cuarto de hora y luego lo desmoldaremos sobre una rejilla.
  9. Dejaremos que se enfríe por completo.     
  10. Una vez que el bizcocho está frío cortaremos rebanadas del grosor del cortador de galletas que tengamos y con el cortante sacaremos porciones del bizcocho con la forma de la calabaza y con un círculo.                                                                               

Haremos la masa del bizcocho de calabaza:

  1. En un cuenco batiremos la mantequilla con el azúcar y el extracto de vainilla hasta que quede una mezcla cremosa.
  2. Añadir los huevos uno a uno mientras seguimos batiendo.
  3. Tamizaremos la harina junto con el polvo de hornear, la sal y las especias y la incorporaremos a la masa del los huevos.
  4. Añadiremos el puré de calabaza y mezclaremos. 

Montaje:
  1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
  2. En el fondo del molde colocaremos todas las formas de calabaza, una detrás de otra. Rellenaremos todo el molde con la crema de calabaza.
  3. Una vez relleno todo colocaremos en la parte superior derecha del molde los círculos de bizcocho de chocolate uno detrás de otro. Colocaremos papel de aluminio sobre los crírculos de bizcocho para que no se quemen al hornear el bizcocho.
  4. Hornearemos a 180ºC unos 60 minutos. Pincharemos con un palillo para comprobar que está hecho el bizcocho.


Un libro:
Y a propósito de miedo y del gato que no pudo estar dentro de mi bizcocho...vuelvo a proponer algo de Stephen King. El señor King es un gran escritor y el que os diga lo contrario es que tiene envidia de lo prolífico y exitoso que es. He dicho.

"Cementerio de animales" el la novela con la que más miedo he pasado en toda mi vida. Vale, yo era muy jovencita entonces, ahora igual no me hubiera dado tanto miedo...no sé, no sé. Total, que en este libro quien desencadena todo fue un gato. Y qué miedo da el puñetero gato. ¡Hala, a leer esta u otra novela de Stephen King durante los próximos días!

Y la novela empieza así:
"Louis Creed, que se quedó sin padre a los tres años y no conoció a sus abuelos, no esperaba encontrar a un padre a los treinta y tanto años, pero esto fue exactamente lo que ocurrió..., aunque a aquel hombre él le llamaba amigo, como haría cualquier persona adulta que encontrara ya de mayor al hombre que hubiera debido ser su padre. Conoció al individuo la tarde en que él, su esposa y sus dos hijos se mudaban a la gran casa de piedra y madera blanca de Ludlow. Con ellos iba Winston Churchill.

Church era el gato de su hijita Eileen."
Un trocito de película:
Y, como la peli de Cementerio de animales no me he atrevido a verla, voy a poner una parte de una de las mejores películas de Disney, una obra maestra de 1940, se trata de la película Fantasía. Uno de los fragmentos utiliza como banda sonora "Una noche en el monte pelado" que está basado en un poema sinfónico de Modest Músorgski, que a su vez se inspiró en el cuento de terror de Gogol. La versión de Disney es una orquestación que hizo Rimski-Kórsakov cinco años después de la muerte de Músorsgki.

Este pasaje dá mucho más miedo que el cuento de Gógol.





domingo, 22 de octubre de 2017

Fantasmas de merengue

Cuando publiqué la entrada de la Lemon pie comenté que colgaría una versión para Halloween. Lo que he hecho esta vez ha sido cubrir las tartaletas con merengue, alisar la superficie y dejarla sin quemar. Para adornarlas usé unos fantasmas hechos con merengue suizo.

Los fantasmas se hacen formando unos montoncitos de merengue y horneándolos a fuego suave. Luego les pintaremos unos ojitos con chocolate y ya tenemos unos simpáticos fantasmas que se pueden comer.


Ingredientes:
  • 1 clara de huevo.
  • Azúcar: el doble del peso de la clara.
Elaboración:
  1. Pre-calentaremos el horno a 90º C.
  2. Pondremos en un cuenco al baño María las claras de huevo con el azúcar e iremos batiendo con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva. Si tenéis un termómetro controlaréis que no sobrepase los 60º C para que no se cuaje el huevo. Sabréis que el azúcar se ha disuelto por completo tomando un poco de clara entre las yemas de los dedos, no tenemos que notar el azúcar.
  3. En este momento sacaremos las claras del baño María y las montaremos bien firmes con unas varillas eléctricas.
  4. Colocaremos el merengue en una manga pastelera con una boquilla lisa. Formaremos montoncitos terminados en pico sodre una bandeja con papel de horno o sobre silicona.
  5. Coceremos los merenguitos en el horno a 90º C durante 60 minutos.
  6. Cuando los saquemos del horno y se enfríen les pintaremos los ojos con chocolate fundido.

Un cuento:
Nada más adecuado para Halloween que un cuento sobre el Coco. "El Coco" es un relato que aparece en una recopilación de cuentos que Stephen King publicó en 1978. Fue su primera recopilación de relatos y se considera la mejor de ellas.

El coco es un ser con el que los padres amenazan a sus hijos cuando no quieren dormir. Como este ser no tiene género o forma específica Stephen King lo denomina "Eso". Pues sí, por lo visto este relato es precursor de lo que luego sería "It" y ya os digo que, leído en condiciones adecuadas, da mieditis.

El protagonista del cuento es Lester Billings, un hobre misógino, racista y cobarde a quien "El coco" arrebata sus tres hijos. 

"- ¿ Quién mató a los niños? -preguntó Harper.

 - El coco -respondió inmediatamente Lester Billings-. El coco los mató a todos. Sencillamente, salió del armario y los mató. -Se volvió y sonrió-. Claro, usted cree que estoy loco. Lo leo en su cara. Pero no me importa. Lo único que deseo es desahogarme e irme."
Una canción:
Buscando información sobre el cuento de King y sobre El coco, he dado con una conferencia de Federico García Lorca en la que hablaba sobre las nanas infantiles. Es una conferencia muy interesante y, en cierto modo, bastante sobrecogedora. 

Sobre el coco García Lorca dijo en aquella conferencia:
"La fuerza mágica del "coco" es precisamente su desdibujo. Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética, u, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores, sus paredes objetivas que definen, dentro del peligro, de otros peligros mayores, porque no tienen explicación posible. Pero no hay tampoco duda de que el niño lucha por representarse esa abstracción, y es muy frecuente que llame "cocos" a las formas extravagantes que a veces se encuentran en la Naturaleza. Al fin y al cabo, el niño está libre para poder imaginárselo . El miedo que le tenga depende de su fantasía (...)"
En esta conferencia aparece una nana que Ana Belén recogería en su disco de canciones de 1998 "Lorquiana". No es sobre el coco, pero es triste y cruel. 

Nana sevillana.



miércoles, 18 de octubre de 2017

Lemon pie

La lemon pie es una de mis tartas preferidas. Es ligera, fresca, no excesivamente dulce y con una combinación perfecta de sabores y texturas.

He hecho 4 tartaletas, pero con los mismos ingredientes podéis rellenar un molde de 20 cm de diámetro y 2,5 de altura.

El relleno de la tarta se puede hacer de varias formas, una de ellas es cuajando la crema en el horno, pero lleva más claras de huevo y es más complicada. Yo he hecho una versión muy sencilla adaptando la Lemon Curd que tengo en el blog.

Dentro de poco colgaré una versión para Halloween de estas tartaletas.

Fuentes:



Ingredientes:
Tartaletas:
  • 300 g de harina de todo uso.
  • 150 g de mantequilla sin sal.
  • 1/2 cucharilla de sal.
  • 120 g de azúcar glas.
  • 3 yemas de huevo.
  • El contenido de media vaina de vainilla.
  • 1/2 cucharilla de ralladura de limón.
Relleno de limón:
  • El zumo de dos limones
  • 2 huevos
  • La ralladura de medido limón.
  • 150 g de azúcar blanquilla.
  • 60 g de mantequilla.
  • 2 hojas de gelatina (4 g).
  • 1 cucharilla de maizena.
Merengue suizo:

  1. 2 claras de huevo.
  2. Azúcar blanquilla: El doble del peso de las claras.

Elaboración:
Primero haremos la masa de la base:
  1. En un cuenco ponemos la harina con la mantequilla cortada a dados y la sal. Con los dedos iremos integrando todo hasta que quede un preparado con textura de arenado.
  2. Añadiremos el azúcar, las yemas de huevo y las semillas de la vainilla. Batiremos todo con ayuda de unas varillas eléctricas hasta obtener una masa suave.
  3. Colocaremos la masa en un plástico de cocina, la estiraremos con un rodillo hasta formar un rectángulo y la guardaremos en la nevera por lo menos durante una hora.
  4. Precalentaremos el horno a 190º C.
  5. Cuando la masa esté fría la estiraremos entre dos plásticos de cocina hasta que quede con un grosor de unos 2 mm. Forraremos unos moldes de tartaletas, pincheremos toda las superficie, cubriremos la masa con papel de horno y sobre él pondremos peso (en mi caso garbanzos) para que no suba la masa.
  6. Hornearemos las tartaletas a 190º durante 20 minutos. Después de este tiempo sacaremos los moldes del horno, retiraremos el peso y el papel y pintaremos con huevo batido. Volveremos a meter los moldes al horno y coceremos otros 10 minutos.
  7. Sacaremos los moldes del horno y dejaremos que se enfríe la masa por completo.
Crema de limón:
  1. Pondremos las hojas de gelatina en un vaso con agua fría para que se ablanden.
  2. En un cuenco batiremos los huevos con el azúcar, agregaremos la maicena y la integraremos muy bien para que no tenga grumos.
  3. En una cacerola pondremos el zumo y, cuando rompa a hervir, lo retiraremos del fuego, dejaremos que se temple un poco y lo incorporaremos a la mezcla de los huevos.
  4. Volveremos a poner todo al fuego muy suave batiendo sin parar para que no se formen grumos hasta que espese.
  5. Retiraremos del fuego y añadiremos la gelatina, la integraremos y por último agregaremos la mantequilla y la removeremos hasta que quede una crema homogénea.
  6. Rellenaremos las tartaletas con la crema caliente, dejaremos que se enfríe y la meteremos en la nevera hasta que se quede firme.

Por último haremos un merengue suizo:
  1. Pondremos en un cuenco al baño maría las claras de huevo con el azúcar e iremos batiendo con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva. Si tenéis un termómetro controlaréis que no sobrepase los 60ºC. Si no disponéis de termómetro de cocina se puede comprobar que la preparación está lista cuando, tomando un poco de clara entre las yemas de los dedos, no notemos el azúcar.
  2. En este momento sacaremos las claras del baño maría y las montaremos bien firmes con unas varillas eléctricas.
  3. Colocaremos el merengue sobre las tartaletas y formaremos picos con una pala. Si os gusta más podéis meter el merengue en una manga pastelera y hacer adoros con una boquilla rizada.
  4. Con ayuda de un soplete quemaremos la superficie del merengue.



Un libro:
Como por limón no se me ocurre nada, la relación la voy a hacer con el "quemado" del pastel.
Una de mis novelas de CIFI preferidas es la distopía "Fahrenheit 451". Se publicó en 1953 y la escribió el estadounidense Ray Bradbury. El título hace referencia a la temperatura a la que arden los libros. 

En el mundo que propone Bradbury se queman los libros porque hacen pensar y pensar impide que los hombres sean felices. La televisión y la publicidad "uniformizan" y adoctrinan...

Se trata de una novela que ha resultado tristemente profética.

El párrafo que he elegido es el momento en el que el protagonista, un funcionario que quema libros, conoce a Clarisse, una extraña muchacha que le abrirá los ojos y hará que se replantee su vida.

Pero esa noche, Montag aminoró el paso casi hasta detenerse. Su subconsciente, adelantándosele a doblar la esquina, había oído un debilísimo susurro. ¿De respiración? ¿O era la atmósfera, comprimida únicamente por alguien que estuviese allí muy quieto, esperando? 

Montag dobló la esquina. 

Las hojas otoñales se arrastraban sobre el pavimento iluminado por el claro de luna. Y hacían que la muchacha que se movía allí pareciese estar andando sin desplazarse, dejando que el impulso del viento y de 16 las hojas la empujara hacia delante. Su cabeza estaba medio inclinada para observar cómo sus zapatos removían las hojas arremolinadas. Su rostro era delgado y blanco como la leche, y reflejando una especie de suave ansiedad que resbalaba por encima de todo con insaciable curiosidad. Era una mirada, casi, de pálida sorpresa; los ojos oscuros estaban tan fijos en el mundo que ningún movimiento se les escapaba. El vestido de la joven era blanco, y susurraba. A Montag casi le pareció oír el movimiento de las manos de ella al andar y, luego, el sonido infinitamente pequeño, el blanco rumor de su rostro volviéndose cuando descubrió que estaba a pocos pasos de un hombre inmóvil en mitad de la acera, esperando. 

Los árboles, sobre sus cabezas, susurraban al soltar su lluvia seca. La muchacha se detuvo y dio la impresión de que iba a retroceder, sorprendida; pero, en lugar de ello, se quedó mirando a Montag con ojos tan oscuros, brillantes y vivos, que él sintió que había dicho algo verdaderamente maravilloso. Pero sabía que su boca sólo se había movido para decir adiós (...)

Una canción:


No, no propongo la adaptación al cine que François Truffaut hizo del libro de Bradbury porque no me gusta demasiado, así que he tenido que pensar en otra cosa relacionada con el fuego. Lo que me ha venido a la mente ha sido "Burning", aquel grupo de los 80, que tampoco me gustaba demasiado, la verdad. La única canción que recuerdo de este grupo es "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?" que se publicó en 1978 para la banda sonora de una película de Fernándo Colomo y que protagonizaba Carmen Maura.  

Como me gusta más la versión que hace Loquillo, ahí la dejo. 


domingo, 10 de septiembre de 2017

Scones escoceses con copos de avena y pasas

Para usar la mermelada de higos de la entrada anterior se me ocurrió que podía hacer scones. Primero pensé en una receta de scones como los que sirven en el té británico actualmente, pero al final me he decidido por ir al origen de estos dulces, o a algo que se acerca a los originales.

Los scones son una especie de galletas o panes rápidos que pueden ser dulces o salados. Aunque los ingleses comen los scones sobre todo en el teatime, en Escocia lo hacen a casi cualquier hora del día: con el café de la media mañana, con la sopa y la ensalada en el almuerzo, con el té de la tarde o incluso con un cóctel. Los niños lo toman cuando van al colegio y una persona lo compra por la calle en cualquier momento.

Originalmente los scones eran un panes rápidos que se hacían en Escocia con avena y sin levadura. Se cocinaban sobre la chapa de la estufa y tenía la forma redonda y el tamaño de esa plancha. Para servirlos se cortaban en cuñas.

Total, que he encontrado una receta muy rústica que se hace con harina y copos de avena. En mi caso he tenido que poner copos de centeno porque tengo intolerancia a la avena, pero el resultado no creo que difiera mucho. 

Origen de la receta: Food



Ingredientes:

  • 190 g de harina de trigo para todo uso.
  • 150 g de copos de avena (o de centeno si eres intolerante).
  • 50 g de azúcar blanquilla.
  • 16 g (un sobre) de levadura química.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 70 g de pasas de Corinto.
  • 1 huevo.
  • 115 g de mantequilla.
  • 80 ml de leche.



Elaboración:

  1. Precalentaremos el horno a 220ºC.
  2. Mezclaremos en un cuenco la harina, el azúcar, la levadura, la sal, los copos de avena y las pasas.
  3. Agregaremos la leche y el huevo batido y lo uniremos con los ingredientes secos.
  4. Añadiremos la mantequilla fría troceada en cubos pequeños. La integraremos con los dedos sin amasar mucho.
  5. Formaremos una bola y la aplastaremos sobre una placa de horno con papel vegetal o sobre una lámina de silicona. Formaremos un círculo y marcaremos 8 cuñas.  
         
  6. Hornearemos a 220ºC durante 15 minutos.
  7. Al sacarlos del horno cortaremos las cuñas y dejaremos que se templen un poco para que no se rompan al sacarlos de la placa. 
  8. Los serviremos calientes con mantequilla y mermelada.
Un libro:
Normalmente no leo novela romántica, pero caí en una saga de este género porque se trataba de una historia de viajes en el tiempo y eso sí que me gusta mucho. Se trata de "La saga de Claire Randall" de Diana Gabandón. Mezcla la novela de aventuras con la fantasía, el género romántico y la ficción histórica. el primer libro se titula "Forastera" y es de 1991.

He propuesto este libro porque es el primero que me ha venido a la memoria al hablar de Escocia. Es allí donde se desarrolla la saga.

Hay una adaptación de los libros para la televisión. La serie se titula "Outlander" y es de 2014.  El protagonista está tan bueno como un scon con mantequilla y mermelada...bueno, la chica también es muy guapa. 





Una canción:

Y para ambientar bien la lectura os propongo una canción de Alasdair Fraser. Es extraño que no haya puesto nunca en el blog algo de este compositor que me gusta tanto. La canción aparece en el álbum Dawn Dance de 1996 y se titula "Theme for Scotland".



lunes, 4 de septiembre de 2017

Dos mermeladas de higos: Verdes con canela y negros con naranja y ron

Hoy, y después del parón de agosto, traigo una receta de temporada. aunque si llego a tardar un poco más en publicar la entrada, va a ser difícil encontrar higos ya.

La mermelada de higos verdes la hice a mitad de agosto, que es cuando estaban en pleno apogeo, y ahora he hecho mermelada de higos negros. 

La de verdes la elaboré con azúcar moreno, que le da sabor a caramelo, y la aromaticé con canela. La de higos negros la he hecho con azúcar normal y le he puesto ron y naranja. Las dos están ricas. 

Besos. Sed felices.


Ingredientes:
  • 1k de higos verdes.
  • 400 g de azúcar.
  • El zumo de un limón.
  • Un palo de canela.


Elaboración:
  1. Esterilizaremos los botes de cristal en el que vayamos a guardar los higos.
  2. Lavaremos los higos y les retiraremos el pedúnculo. No es necesario pelarlos, únicamente retiraremos alguna zona de la piel si está dañada u oscura.
  3. Trocearemos gruesamente los higos y los colocaremos con la canela, el zumo de limón y el azúcar en una cacerola.
  4. Dejaremos que los higos se maceren durante al menos una hora.
  5. Después de macerarlos coceremos los higos durante 30 minutos.
  6. Pasaremos la batidora pero no demasiado para que quede algún trozo más grueso.
  7. Colocaremos la mermelada en los botes esterilizados y los cerraremos bien. Pondremos los botes cubiertos de agua y haremos que hiervan durante 30 minutos.
  8. Sacaremos los botes, los colocaremos boca abajo y dejaremos que se enfríen por completo.
Ingredientes:
  • 1k de higos negros.
  • 400 g de azúcar.
  • El zumo de un limón.
  • La corteza de media naranja confitada (opcional).
  • La ralladura de una naranja.
  • 25 ml de ron.
Elaboración:
  1. Esterilizaremos los botes de cristal en el que vayamos a guardar los higos.
  2. Lavaremos los higos y les retiraremos el pedúnculo. No es necesario pelarlos, únicamente retiraremos alguna zona de la piel si está dañada u oscura.
  3. Trocearemos gruesamente los higos y los colocaremos con el zumo de limón, el azúcar, el ron y la naranja confitada a trocitos en una cacerola.
  4. Dejaremos que los higos se maceren durante al menos una hora.
  5. Después de macerarlos coceremos los higos durante 30 minutos.
  6. Pasaremos la batidora pero no demasiado para que quede algún trozo más grueso.
  7. Colocaremos la mermelada en los botes esterilizados y los cerraremos bien. Pondremos los botes cubiertos de agua y haremos que hiervan durante 30 minutos.
  8. Sacaremos los botes, los colocaremos boca abajo y dejaremos que se enfríen por completo.

Un libro:
Por higuera, por higuera...no me viene nada a la cabeza, oigan, así que recomiendo uno de los libros que he leído este verano. 

La novela es "Todo esto te daré" de Dolores Redondo, premio Planeta 2016. Me lo dejé para el verano porque me esperaba una lectura fácil y entretenida. Y así ha sido. He leído críticas bastante duras de este libro y vaya, tal vez no sea de lo mejor que he leído, pero cumple con lo que yo esperaba de ella. Hace tiempo que "les hice la cruz" a los premios Planeta. Los últimos que leí me defraudaron tanto que decidí no leer ni uno más, pero me gustó la trilogía de Baztán y por eso me he saltado el veto al premio. 

Tiene un buen y prometedor comienzo:

La llamada a la puerta sonó autoritaria. Ocho golpes seguros, rápidos, de quien espera ser atendido con diligencia. El tipo de requerimiento que jamás podría confundirse con la llamada de un invitado, de un operario o de un repartidor. Más tarde, pensaría que al fin y al cabo es así como uno espera que llame la policía.  
Durante un par de segundos observó pensativo el cursor parpadeante al final de la última frase. La mañana se le estaba dando bien, mejor que en las últimas tres semanas, porque, aunque odiaba admitirlo, escribía más a gusto cuando estaba solo en casa, cuando trabajaba sin horarios, liberado de las rutinarias interrupciones para la comida o la cena, y simplemente se dejaba llevar. En aquella fase de la escritura siempre era igual, Sol de Tebas estaría terminada en un par de semanas, quizá antes si todo iba bien. Y hasta entonces aquella historia sería lo único en su vida, su obsesión, lo que le ocuparía día y noche, lo único en lo que pensaría.
Una canción:
Y a principios de Septiembre, qué queréis, a mí la canción que me viene a la cabeza es la del Dúo dinámico. "Amor de verano", aquella canción lacrimógena que nos recuerda los amores que se pierden cuando empieza el nuevo curso. Se estrenó en 1963 pero se volvió a poner de moda en los años 80 porque salió en la serie "Verano azul". No hay nada tan de final de verano como esta canción y la muerte de Chanquete. 

Venga, ahí os la dejo, para que lloréis.