domingo, 10 de septiembre de 2017

Scones escoceses con copos de avena y pasas

Para usar la mermelada de higos de la entrada anterior se me ocurrió que podía hacer scones. Primero pensé en una receta de scones como los que sirven en el té británico actualmente, pero al final me he decidido por ir al origen de estos dulces, o a algo que se acerca a los originales.

Los scones son una especie de galletas o panes rápidos que pueden ser dulces o salados. Aunque los ingleses comen los scones sobre todo en el teatime, en Escocia lo hacen a casi cualquier hora del día: con el café de la media mañana, con la sopa y la ensalada en el almuerzo, con el té de la tarde o incluso con un cóctel. Los niños lo toman cuando van al colegio y una persona lo compra por la calle en cualquier momento.

Originalmente los scones eran un panes rápidos que se hacían en Escocia con avena y sin levadura. Se cocinaban sobre la chapa de la estufa y tenía la forma redonda y el tamaño de esa plancha. Para servirlos se cortaban en cuñas.

Total, que he encontrado una receta muy rústica que se hace con harina y copos de avena. En mi caso he tenido que poner copos de centeno porque tengo intolerancia a la avena, pero el resultado no creo que difiera mucho. 

Origen de la receta: Food



Ingredientes:

  • 190 g de harina de trigo para todo uso.
  • 150 g de copos de avena (o de centeno si eres intolerante).
  • 50 g de azúcar blanquilla.
  • 16 g (un sobre) de levadura química.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 70 g de pasas de Corinto.
  • 1 huevo.
  • 115 g de mantequilla.
  • 80 ml de leche.



Elaboración:

  1. Precalentaremos el horno a 220ºC.
  2. Mezclaremos en un cuenco la harina, el azúcar, la levadura, la sal, los copos de avena y las pasas.
  3. Agregaremos la leche y el huevo batido y lo uniremos con los ingredientes secos.
  4. Añadiremos la mantequilla fría troceada en cubos pequeños. La integraremos con los dedos sin amasar mucho.
  5. Formaremos una bola y la aplastaremos sobre una placa de horno con papel vegetal o sobre una lámina de silicona. Formaremos un círculo y marcaremos 8 cuñas.  
         
  6. Hornearemos a 220ºC durante 15 minutos.
  7. Al sacarlos del horno cortaremos las cuñas y dejaremos que se templen un poco para que no se rompan al sacarlos de la placa. 
  8. Los serviremos calientes con mantequilla y mermelada.
Un libro:
Normalmente no leo novela romántica, pero caí en una saga de este género porque se trataba de una historia de viajes en el tiempo y eso sí que me gusta mucho. Se trata de "La saga de Claire Randall" de Diana Gabandón. Mezcla la novela de aventuras con la fantasía, el género romántico y la ficción histórica. el primer libro se titula "Forastera" y es de 1991.

He propuesto este libro porque es el primero que me ha venido a la memoria al hablar de Escocia. Es allí donde se desarrolla la saga.

Hay una adaptación de los libros para la televisión. La serie se titula "Outlander" y es de 2014.  El protagonista está tan bueno como un scon con mantequilla y mermelada...bueno, la chica también es muy guapa. 





Una canción:

Y para ambientar bien la lectura os propongo una canción de Alasdair Fraser. Es extraño que no haya puesto nunca en el blog algo de este compositor que me gusta tanto. La canción aparece en el álbum Dawn Dance de 1996 y se titula "Theme for Scotland".



lunes, 4 de septiembre de 2017

Dos mermeladas de higos: Verdes con canela y negros con naranja y ron

Hoy, y después del parón de agosto, traigo una receta de temporada. aunque si llego a tardar un poco más en publicar la entrada, va a ser difícil encontrar higos ya.

La mermelada de higos verdes la hice a mitad de agosto, que es cuando estaban en pleno apogeo, y ahora he hecho mermelada de higos negros. 

La de verdes la elaboré con azúcar moreno, que le da sabor a caramelo, y la aromaticé con canela. La de higos negros la he hecho con azúcar normal y le he puesto ron y naranja. Las dos están ricas. 

Besos. Sed felices.


Ingredientes:
  • 1k de higos verdes.
  • 400 g de azúcar.
  • El zumo de un limón.
  • Un palo de canela.


Elaboración:
  1. Esterilizaremos los botes de cristal en el que vayamos a guardar los higos.
  2. Lavaremos los higos y les retiraremos el pedúnculo. No es necesario pelarlos, únicamente retiraremos alguna zona de la piel si está dañada u oscura.
  3. Trocearemos gruesamente los higos y los colocaremos con la canela, el zumo de limón y el azúcar en una cacerola.
  4. Dejaremos que los higos se maceren durante al menos una hora.
  5. Después de macerarlos coceremos los higos durante 30 minutos.
  6. Pasaremos la batidora pero no demasiado para que quede algún trozo más grueso.
  7. Colocaremos la mermelada en los botes esterilizados y los cerraremos bien. Pondremos los botes cubiertos de agua y haremos que hiervan durante 30 minutos.
  8. Sacaremos los botes, los colocaremos boca abajo y dejaremos que se enfríen por completo.
Ingredientes:
  • 1k de higos negros.
  • 400 g de azúcar.
  • El zumo de un limón.
  • La corteza de media naranja confitada (opcional).
  • La ralladura de una naranja.
  • 25 ml de ron.
Elaboración:
  1. Esterilizaremos los botes de cristal en el que vayamos a guardar los higos.
  2. Lavaremos los higos y les retiraremos el pedúnculo. No es necesario pelarlos, únicamente retiraremos alguna zona de la piel si está dañada u oscura.
  3. Trocearemos gruesamente los higos y los colocaremos con el zumo de limón, el azúcar, el ron y la naranja confitada a trocitos en una cacerola.
  4. Dejaremos que los higos se maceren durante al menos una hora.
  5. Después de macerarlos coceremos los higos durante 30 minutos.
  6. Pasaremos la batidora pero no demasiado para que quede algún trozo más grueso.
  7. Colocaremos la mermelada en los botes esterilizados y los cerraremos bien. Pondremos los botes cubiertos de agua y haremos que hiervan durante 30 minutos.
  8. Sacaremos los botes, los colocaremos boca abajo y dejaremos que se enfríen por completo.

Un libro:
Por higuera, por higuera...no me viene nada a la cabeza, oigan, así que recomiendo uno de los libros que he leído este verano. 

La novela es "Todo esto te daré" de Dolores Redondo, premio Planeta 2016. Me lo dejé para el verano porque me esperaba una lectura fácil y entretenida. Y así ha sido. He leído críticas bastante duras de este libro y vaya, tal vez no sea de lo mejor que he leído, pero cumple con lo que yo esperaba de ella. Hace tiempo que "les hice la cruz" a los premios Planeta. Los últimos que leí me defraudaron tanto que decidí no leer ni uno más, pero me gustó la trilogía de Baztán y por eso me he saltado el veto al premio. 

Tiene un buen y prometedor comienzo:

La llamada a la puerta sonó autoritaria. Ocho golpes seguros, rápidos, de quien espera ser atendido con diligencia. El tipo de requerimiento que jamás podría confundirse con la llamada de un invitado, de un operario o de un repartidor. Más tarde, pensaría que al fin y al cabo es así como uno espera que llame la policía.  
Durante un par de segundos observó pensativo el cursor parpadeante al final de la última frase. La mañana se le estaba dando bien, mejor que en las últimas tres semanas, porque, aunque odiaba admitirlo, escribía más a gusto cuando estaba solo en casa, cuando trabajaba sin horarios, liberado de las rutinarias interrupciones para la comida o la cena, y simplemente se dejaba llevar. En aquella fase de la escritura siempre era igual, Sol de Tebas estaría terminada en un par de semanas, quizá antes si todo iba bien. Y hasta entonces aquella historia sería lo único en su vida, su obsesión, lo que le ocuparía día y noche, lo único en lo que pensaría.
Una canción:
Y a principios de Septiembre, qué queréis, a mí la canción que me viene a la cabeza es la del Dúo dinámico. "Amor de verano", aquella canción lacrimógena que nos recuerda los amores que se pierden cuando empieza el nuevo curso. Se estrenó en 1963 pero se volvió a poner de moda en los años 80 porque salió en la serie "Verano azul". No hay nada tan de final de verano como esta canción y la muerte de Chanquete. 

Venga, ahí os la dejo, para que lloréis.




lunes, 31 de julio de 2017

Todos los días un helado... por lo menos

Si tenéis "una edad" como yo, el título de hoy os habrá llevado a pensar en plátanos. Hace muchos años el plátano de Canarias tenía una campaña publicitaria que decía: "Todos los días un plátano...por lo menos". Quiénes hayan pensado en esa fruta han acertado porque traigo unos helados cuya base es de plátano y solo de plátano. La textura es tan cremosa que parece que lleva nata. 

Estos helados los encontraréis en Internet como helados veganos o también helados ligth. El plátano tiene fama de ser una fruta que engorda, pero la realidad es que 100 g  aportan unas 90 calorías, si lo comparamos con las calorías que tiene cualquier helado comprado, ya me diréis si no podemos comernos uno de estos cada día.

El plátano congelado y triturado tiene un sabor muy neutro, así que lo único que hay que hacer para variar de sabor es cambiar "el acompañamiento" del plátano. 

Es imprescindible disponer de una trituradora, una buena batidora o un procesador de alimentos porque los productos que vamos a utilizar están congelados. Este tipo de helados se suelen elaborar para consumir en el momento, pero podéis hacer más cantidad y congelar la preparación. Yo pongo 100 g de plátano por persona y luego le añado 20, 30 o 40 g de otra fruta o fruto seco. Para endulzar el helado podéis usar sirope no miel. A mí me gustan más con miel. No utilizado edulcorantes, pero posiblemente estará bueno también. Es caso de que no uséis miel o sirope tendríais que poner una cucharada de leche (de vaca, de almendra o de la que queráis) para suavizar la crema.

A continuación daré tres ejemplos de sabores, pero las posibilidades son muchas. A pesar de lo que me gusta el chocolate, el sabor que resulta de mezclar el plátano con chocolate puro, que es una de las propuestas que hay en algunos blogs, no me gustó nada. La receta que hice fue añadir a 100 g de plátano  una cucharadita de cacao puro sin azúcar y una cucharadita de miel, y ya digo que no me convenció. Hice otra variación añadiendo una porción de chocolate al 70% y eso ya me pareció mejor, y si le dejáis trocitos de chocolate, todavía mejora más. Bueno, que es cuestión de probar combinaciones. Si os decidís a probar estos helados y hacéis combinaciones distintas de las que propongo, ya me contaréis qué tal resultan.

¡Besicos y sed felices!



Preparación previa:
Dispondremos de unos plátanos en su punto óptimo de maduración y los cortaremos a rebanadas de más o menos 1 cm. Los guardaremos en bolsas de congelar y los congelaremos por completo antes de usarlos.

 Como se puede ver en la fotografía yo los coloco bien ordenados hasta que se congelan y luego ya los guardo amontonados en la bolsa para que quepan más. Congelándolos así no se pegan las rodajas.

No hagáis mucha cantidad. Solo la que os vayáis a comer en una semana, porque pasado este tiempo el plátano se oscurece.

Ingredientes para un helado tropical individual:
  • 100 g de plátano congelado.
  • 20 o 30 g de piña congelada (en mi caso era fresca, pero puede ser natural en conserva).
  • 1 cucharadita de coco rallado.
  • 1/2 cucharadita de miel.

Elaboración:
  1. Colocaremos los ingredientes en una trituradora o procesador de alimentos y los trituraremos hasta que la textura sea cremosa.
  2. Lo consumiremos inmediatamente.

Ingredientes para un helado de frutos rojos individual:
  • 100 g de plátano congelado.
  • 40 g de frutos rojos congelados y unos pocos más sin congelar para adornar.
  • 1/2 cucharadita de miel.

Elaboración:
  1. Colocaremos los ingredientes en una trituradora y lo dejaremos hasta que la textura sea cremosa.
  2. Lo consumiremos inmediatamente.

Ingredientes para un helado de plátano con cacahuetes: Mi preferido, hasta el momento.
  • 100 g de plátano congelado.
  • 20 g de cacahuetes crudos y unos pocos más para añadirlos enteros o a trocitos.
  • 1/2 cucharadita de miel.
Elaboración:
  1. Colocaremos los ingredientes en una trituradora y lo dejaremos hasta que la textura sea cremosa. 
  2. Añadiremos cinco o seis cacahuetes a trocitos y los integraremos con una cuchara una vez hecha la crema.
  3. Lo consumiremos inmediatamente.
Una película:
Yo asocio los plátanos con el oso Baloo y aquella otra campaña del plátano de Canarias en la que se adaptaba la canción "Busca lo más vital" de la película "El libro de la selva" de Disney. En aquellos anuncios Baloo, y el grupo Parchís , cantaban: "El plátano, es sensacional, tan sano y fácil de pelar, tan rico y lleno de vitalidad, caramba, qué bueno que está, no hay ninguna otra fruta igual y a mí me gusta una bestialidad".

La película de Disney "El libro de la selva" es del año 1967 y fue dirigida por Wolfgang Reirherma. Adapta alguno de los cuentos que Joseph Ruyard Kipling incluyó en su libro "El libro de la selva" también llamado "El libro de las tierras vírgenes". Es una de mis películas infantiles preferidas y buena culpa de ello la tiene su genial banda sonora.

Dejo la canción "Busca lo más vital".

Un libro:
Como no puede ser de otra forma, el libro de hoy es "El libro de la selva o libro de las tierras vírgenes. Es una recopilación de relatos protagonizados por algunas personas pero sobre todo por animales humanizados. Se trata de relatos de aventuras que buscan un propósito ejemplarizante. Están ambientados en parajes exóticos. Los protagonizados por el niño lobo transcurren en la India, pero hay otros del círculo polar Ártico.

Rudyard Kipling lo publicó en 1894 en Bombay.

Dejo un párrafo en el que se cuenta qué es lo que Baloo enseñó realmente al cachorro humano:

Era el tiempo en que Baloo lo instruía acerca de la ley de la selva. Muy contento y ufano estaba el serio, viejo y enorme oso pardo con aquel discípulo tan listo, pues a los lobatos no les gusta aprender de la ley de la selva sino lo que se refiere a su propia manada y tribu, y se escapan en cuanto aprenden de memoria estas palabras de la Canción de Caza: "Pies que pisan sin el menor ruido; ojos que ven en plena oscuridad; orejas capaces de oír los diferentes vientos desde el cubil; blancos y afilados dientes: ciaracterísticas son todas estas de nuestros hermanos, exceptuando a Tabaqui, el chacal, y a la hiena, que odiamos."

Pero Mowgli, como hombrecito que era, tuvo que aprender muchas cosas más. Bagheera, la pantera negra, se acercaba en algunas ocasiones, curioseando por la selva, para ver cómo andaba su niño mimado; apoyaba la cabeza contra un árbol y escuchaba, roncando sordamente, la lección que Mowgli recitaba a Baloo. Trepaba el muchacho a los árboles casi con la misma facilidad con que andaba; nadaba casi con la misma habilidad con que corría. Por esto Baloo, el maestro de la ley, le enseñó las leyes del bosque y del agua: cómo distinguir una rama carcomida de otra sana; cómo debería hablar cortésmente a las abejas silvestres cuando, a quince metros sobre el nivel del suelo, encontrara una de sus colmenas; qué debería decirle a Mang, el murciélago, cuando tuviera que molestarlo entre las ramas, durante el día; cómo tenía que avisar a las serpientes de agua que viven en las lagunas, antes de lanzarse a las aguas, entre aquellas...

A ningún habitante de la selva le gusta que lo molesten, por lo que todos están siempre dispuestos a arrojarse sobre los intrusos. Mowgli aprendió después de todo esto la "Consigna del cazador forastero" que debe repetirse una y otra vez en voz alta hasta que sea contestada por alguien, siempre que alguno de los habitantes de la selva cace fuera de sus propios terrenos. La consigna, ya traducida, significa:
"Dadme permiso para cazar aquí, porque tengo hambre." Y la respuesta dice: "Puedes cazar para buscar comida, pero no para tu recreo."
Todo esto muestra las muchas cosas que hubo de aprender Mowgli de memoria; llegaba a cansarse de tanto repetir lo mismo más de cien veces. Pero, como le dijo un día Baloo a Bagheera, con motivo de que tuvo que pegarle al muchacho y éste se marchó enojado:
-Un cachorro humano es un cachorro humano, y tengo de deber de enseñarle toda la ley de la selva. 

    viernes, 7 de julio de 2017

    Sándwich helado de chocolate (sin heladera)

    Como el tiempo nos ha dado una tregua y no hace tanto calor, me he decidido a encender el horno para hacer las galletas de un sándwich de helado.

    La receta del helado se elabora sin heladera, usando la técnica que ya propuse el año pasado para un helado de queso y arándanos. Usaremos en la preparación leche condensada, pero no queda excesivamente dulce porque se añade cacao sin azúcar. A mí me parece que está buenísimo.

    Podéis dejar el sándwich con las galletas tal cual o ponerle chocolate de cobertura como he hecho yo. También podéis "tunear" la superficie del helado añadiendole al chocolate almendra o avellanas tostadas, o trocitos de chocolate. Otra opción para presentar el helado es sirviéndolo en un cucurucho de barquillo como veréis en la última fotografía.

    Fuente de la receta de la galleta: Cocina para todos.


    Ingredientes para las galletas:
    • 280 g de harina de todo uso.
    • 150 g de azúcar moreno.
    • 100 g de mantequilla.
    • 1 huevo.
    • ! cucharadita de extracto de vainilla.
    • 1 pizca de sal.
    Ingredientes para el helado:
    • 500 ml de nata para montar,
    • 300 ml de leche condensada.
    • 4 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar.
    • 100 g de chocolate negro en tableta (podéis añadirle más si os gusta mucho encontrar tropezones de chocolate).
    Cobertura de chocolate:
    • 125 g de chocolate para postres.
    • 1 cucharada de aceite de oliva.

    Elaboración:
    Galletas:
    1. Colocaremos en un cuenco el azúcar con la mantequilla a temperatura ambiente y la vainilla. Lo integraremos con las varillas eléctricas.
    2. Se le añade el huevo y se sigue batiendo.
    3. Agregaremos poco a poco la harina tamizada y la integraremos por completo con ayuda de una espátula o una cuchara de madera.
    4. Colocaremos la masa sobre papel film, la envolveremos y dejaremos que se enfríe durante por lo menos media hora en la nevera.
    5. Sacaremos la masa de la nevera y la extenderemos con un rodillo entre dos trozos de papel de horno hasta dejarla con un grosor de 4 o 5 milímetros. Pincharemos la galleta con un palillo para hacer los dibujos.
    6. Precalentaremos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.
    7. Con un cortante de aluminio, o con un vaso, cortaremos la masa.
    8. Colocaremos las galletas en una bandeja con papel de hornear y las hornearemos entre 8 y 10 minutos.
    9. Sacaremos las galletas del horno, dejaremos que se enfríen un poco y deslizaremos el papel con las galletas sobre una rejilla para que se enfríen por completo. No las saquéis en caliente porque se os romperán.
    Helado:
    • Montaremos la nata con unas varillas eléctricas hasta que esté en un punto muy firme (tiene que estar bien fría y el cuenco en el que la batáis también).
    • Batiremos con las varillas la leche condensada con el cacao.
    • Uniremos las dos preparaciones volcando poco a poco la leche sobre la nata y las integraremos con una espátula hasta que esté todo homogéneo.
    • Añadiremos los trocitos de chocolate y los distribuiremos con la espátula. 
    • Si queremos hacer sándwich, colocaremos la masa en un molde dejando un grosor de algo más de 1 cm. y dejaremos que se congele por lo menos durante un día.

    Montaje:
    1. Sacaremos el molde con el helado del congelador.
    2. Con el mismo molde que hemos cortado las galletas cortaremos porciones de helado y lo colocaremos entre dos galletas. Colocaremos el helado con el molde sobre una galleta y, presionando con los dedos, lo empujaremos sobre la misma. 
    3. Podemos congelar de nuevo las galletas.
    4. Si queremos ponerle una crujiente capa de chocolate usaremos el chocolate de cobertura fundido con aceite de girasol. Lo podemos fundir al baño María o con mucho cuidado en el microondas. Dejaremos que se enfríe un poco y untaremos una porción de la galleta. Dejaremos que se enfríe el chocolate por completo colocando las galletas sobre papel vegetal.


    Una película:

    Como los helados son para el verano...o no, pero me viene bien que así sea para elegir la película, propongo "Las bicicletas" son para el verano de Jaime Chávarri. Es una película de 1984. Es una película basada en la obra de teatro del mismo nombre escrita por Fernándo Fernán Gómez. Cuenta cómo afecta la Guerra Civil a la población, en este caso es una familia de clase media alta. Es una excelente película con muy buenas y conmovedoras interpretaciones.

    Un libro:
    Si hay algo que asocio con el verano y las vacaciones es el mar, así que os animo a que leáis un libro ambientado en una isla y en el que el mar es uno más de los protagonistas. Se trata de la novela "La isla" de Giani Stuparich. Es un libro en el que se aborda la incapacidad que tenemos los hombre para hablar sobre la muerte. La novela me gustó tanto por el tema como por el estilo sencillo y con algún toque poético. El tono es melancólico pero no melodramático, no me hizo llorar, aunque sí me entristecí y me vi reflejada por alguna situación que he vivido.
         Conocía bien la isla: la había recorrido entera, otras veces, a pie y circunnavegándola en arca de vela. Le gustaban especiamente algunos rincones, abruptos y pedregosos, con plantaciones de olivos; batidos por los cuatro vientos, olían a sal y a menta, con un mar inmenso delante y un cielo sin fin a la espalda. La parte salvaje, donde no había ni casas de veraneantes ni palmeras, le gustaba más. col las pequeñas y enjutas flores de las salvias y los enhiestos enebros, donde el mar penetraba sonoro en la escollera o se dulcificaba en escuetas y deliciosas ensenadas naturales.

         Al salir, había pensado buscar aquella mañana, para bañarse, uno de esos rincones solitarios. Recordó que no muy lejos, al final de la zona habiada, una vez dejados atrás los astilleros, la tierra se estrechaba, formando un istmo montañoso: a un lado el golfo, al otro enseguida el mar abierto. El agua era muy profunda y por allí merodeaban algunos tiburones, atraídos por las almadrabas de los alrededores. Nadie iba a bañarse por aquella parte. 

         Al llegar a la otra vertiente del istmo, lo embistió de golpe toda la potencia del viento, que no había imaginado que fuera tan fuerte. En seguida sintió la humedad de la sal en la boca y en toda la piel. Su mirada se perdió por la infinita extensión rizada de crestas espumeantes. Lo envolvió el sonoro alboroto de las olas que rompían contra la escollera. Dio algunos pasos y las salpicaduras del agua llegaron hasta él. 

    martes, 30 de mayo de 2017

    Dacquoise de almendra con mousse de chocolate y plátano carmelizado

    ¿A que el título suena a restaurante con un par de estrellas Michelín? Pues se debe a la falta de imaginación ya que como no se me ocurre cómo llamar a esta tarta la he descrito sin más.

    Realmente "la dacquois" o el "palois", que de las dos formas se puede llamar, es un pastel del suroeste francés que alterna varios discos de una pasta de merengue y frutos secos con capas de crema de mantequilla, por lo tanto mi postre tiene de dacquoise solo la pasta. Yo no he probado los famosos macarons, pero las tapas tienen que ser algo como esto. Crujiente por fuera y blandito por dentro. A medio camino entre bizcocho, merengue y galleta. No sé cómo explicarlo mejor. Lo cierto es que es una masa muy rica.

    Es conveniente hacer el postre de un día para otro porque hay que dejarlo en el congelador unas cuantas horas. Es un pastel que requiere preparación y organización. Es la segunda vez que hago este dulce. Quería asegurarme de que salía bien porque la primera vez me organicé solo regular, ya digo que requiere orden.

    La idea para hacer esta tarta y la receta del plátano caramelizado la he sacado de Verdade de sabor. La receta de la pasta dacquois la he copiado literalmente de Goût sucré. No he usado manga pastelera para formar los círculos porque no tenía una boquilla del tamaño adecuado y porque así se pierde parte de la pasta, pero desde luego es la manera más ortodoxa de hacerlos. La mousse de chocolate  es de Bavette, mi blog de cabecera para recetas "sofisticadas". Lo único que he cambiado es el chocolate de 75%  por uno de 55% porque a mi hija le gusta más suave.

    Es una de las tartas más ricas que he hecho desde que empecé el blog. Es algo historiada pero os animo a hacerla. Cualquier duda que tengáis me la podéis hacer llegar e intentaré resolverla.



    Ingredientes: Para una tarta de 16 cm de diámetro.

    Pasta dacquois:
    • 2 claras de huevo a temperatura ambiente.
    • 60 g de azúcar glas.
    • 60 g de almendra en polvo.
    • 12 g de harina de todo uso.
    Plátano caramelizado:
    • 250 g de plátanos.
    • 20 g de mantequilla.
    • 25 g de azúcar integral de caña.
    • 10 ml de zumo de limón.
    Mousse de chocolate:
    • 180 g de chocolate postres Nestlé 55%.
    • 20 ml de leche entera.
    • 100 ml de nata para montar.
    • 20 g de mantequilla.
    • 3 huevos.
    • 15 g de azúcar glas.
    • 20 ml de ron.
    Para decorar:
    • Almendra en granillo tostada.
    • Una parte de la dacquois desmenuzada.

    Elaboración:
    Pasta dacquois:

    1. Precalentaremos el horno a 180ºC.
    2. Empezamos a montar las claras y cuando empiecen a blanquear le añadiremos  1/3 del azúcar, seguimos batiendo y luego le agragaremos el resto del azúcar en dos veces. Seguiremos batiendo hasta que tengamos un merengue bien firme.
    3. Con ayuda de una lengua o una paleta incorporaremos la almendra en polvo en varias veces, con mucha suavidad y movimientos envolventes.
    4. Añadiremos por último la harina y seguiremos haciendo movimientos envolventes hasta que se integre por completo.
    5. En un papel de hornear dibujaremos con un lapicero dos círculos del tamaño del aro en el que montaremos la tarta. Daremos la vuelta al papel y colocaremos masa sobre los círculos. Normalmente se hace con ayuda de una manga pastelera pero podéis extenderla con un cuchillo como lo he hecho yo. No tenéis que llegar al borde del círculo. 
    6. Veréis en la fotografía que una pequeña parte de la masa la puse fuera de los círculos para hornearla por separado. Luego la desmenucé y la usé para adornar la superficie de la tarta.
    7. Espolvorearemos por la superficie de la masa azúcar glas.
    8. Hornearemos durante 20 minutos a 180ºC colocando la bandeja a media altura y con calor arriba y abajo.
    9. Dejaremos que se enfríe por completo la masa antes de usarla, de lo contrario se romperá.


    Plátano caramelizado:
    1. Cortaremos los plátanos en círculos de aproximadamente 1 cm y les añadiremos el zumo de limón.
    2. Colocaremos la mantequilla y el azúcar en una sartén, lo fundiremos y añadiremos el plátano. Dejaremos que se dore sin que se haga demasiado. 
    3. Escurriremos con un colador el exceso de caramelo.
    4. Reservaremos hasta que lo vayamos a usar.
    Mousse de chocolate:
    1. Picaremos finamente el chocolate y lo colocaremos en un cuenco.
    2. En una cacerola herviremos la leche con la nata. La retiraremos del fuego y la incorporaremos al chocolate picado. 
    3. Batiremos con unas varillas eléctricas hasta que se funda el chocolate y se integre bien. 
    4. Incorporaremos la mantequilla a trocitos sin dejar de batir.
    5. Añadiremos el ron y lo mezclaremos con una espátula.
    6. Separaremos las yemas de las claras, que tendremos a temperatura ambiente. Montaremos las claras c punto de nieve con el azúcar. Una vez montadas les añadiremos las claras batiendo unos segundos, justo para que se unan bien. 
    7. Agregaremos la mitad de la preparación anterior a la crema de chocolate, la incorporaremos con cuidado y luego le añadiremos el resto con movimientos envolventes hasta que se integre todo bien.
    Montaje:
    1. Yo monto la tarta en un aro de 16 cm con unas láminas de acetato alrededor de la parte interior. Además lo coloco sobre una fuente para poder meterlo con más facilidad en el congelador.
    2. Colocaremos en el fondo una parte de la dacquois. Sobre ella una capa de mousse, Encima los círculos de plátano, que se os hundirán. 
    3. Colocaremos la otra pieza de dacquois y terminaremos con mousse.
    4. Lo meteremos en el congelador hasta el día siguiente.
    5. Desmoldaremos la tarta. Para sacarla con facilidad del aro yo he apoyado el fondo sobre un cuenco al que le había dado la vuelta y deslizando el aro hacia abajo. Lo siento, no he hecho foto y no sé explicarlo mejor.
    6. Adornaremos los laterales con la almendra en granillo y en la superficie pondremos la masa de dacquois que había reservado bien desmenuzada. Si le ponéis plátano tenéis que pintarlo antes con un poco de zumo de limón para que no se oscurezca. 
    7. Antes de comerla deberéis dejarla en la nevera unas horas para que no esté congelada. 
                         
    Una novela:
    Como la Dacquois es francesa propongo una gran e inacabada novela escrita por Irène Nemirovsky, En 1942, cuando solo había podido escribir las dos primeras partes de "Suite francesa" Irène Nemirovsky fue hecha prisionera y murió en el campo de concentración de Auschwitz, Su hija se dio cuenta de que se trataba de una novela en el año 1990, antes no se había atrevido a leer aquellas notas de letra pequeña y apretada pensando que sería un diario y que su lectura le haría mucho daño. 
    La novela o novelas pretendían plasmar cómo reaccionó la población francesa ante la invasión alemana.
    La escritora escribe muy bien. Me he leído tres novelas suyas de momento y todas son muy recomendables:
    "Todos sabemos que el ser humano es complejo, múltiple, contradictorio, que está lleno de sorpresas, pero hace falta una época de guerra o de grandes transformaciones para verlo. Es el espectáculo más apasionante y el más terrible del mundo. El más terrible porque es el más auténtico. Nadie puede presumir de conocer el mar sin haberlo visto en la calma y en la tempestad. Sólo conoce a los hombres y las mujeres quien los ha visto en una época como ésta. Solo ese se conoce a sí mismo."
    Una película:
    La novela tiene una adaptación cinematográfica bastante libre de la segunda parte de la obra. Está dirigida por Saul Dibb y se estrenó en 2014. Lo mejor es la ambientación y tiene unas interpretaciones correctas, pero cambia bastante la novela. De todas formas merece la pena verla. 


    domingo, 7 de mayo de 2017

    Tarta de fresas y frambuesas

    Sirva la tarta de hoy para felicitar a todas las madres. La he adornado con corazones para que quedara de lo más "amoroso". 

    Sigo buscando una masa tipo sablée o sucrée que sea rica y fácil de manipular. He probado varias recetas pero no he dado todavía con una que sea "la masa definitiva". El día que la encuentre la voy a usar para hacer estas tartas y no la volveré a cambiar. En fin, que esta que traigo está muy rica, y ya veis que se puede usar para poner adornos. Lo que no he podido hacer con ella son tiras para un enrejado. Y vuelvo a usar esta receta la utilizaré con unos moldes de tartaleta para poder desmoldarla con más facilidad. La que hice para una Tarta de ruibarbo y fresas es de un estilo parecido y bastante manejable, podéis usarla también.

    Bueno, a pesar de lo crítica que he sido con la masa, ya digo que está rica y en casa ha gustado. Además, a la persona que propone esta receta le han salido las tiras del enrejado. De todas formas ella advertía que había tenido que enfriar la masa varias veces para poder decorar la tarta.

    He usado fresas y frambuesas congeladas. Podéis utilizar frutos rojos frescos.

    Desde aquí os pido, si es que alguien lee esta entrada, que me deis una receta para esa "masa perfecta y definitiva". Quedaré muy agradecida :)




    Ingredientes:
    Masa:

    • 350 g de harina de repostería.
    • 10 g de levadura química.
    • 1 pellizco de sal.
    • 100 g de azúcar blanquilla.
    • 150 g de mantequilla a temperatura ambiente.
    • 1 huevo entero.
    • 2 yemas de huevo.
    • 20 g de leche.
    • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
    Relleno:
    • 500 g de frutos rojos congelados (en mi caso he usado fresas y frambuesas congeladas de Ldl).
    • 150 g de azúcar blanquilla.
    • 5 g de hojas de gelatina.
    • 1/4 de cucharilla de extracto de vainilla.

    Elaboración:
    Masa:

    1. Colocaremos en un cuenco la mantequilla, el azúcar, la harina y la levadura. La trabajaremos con las manos o con una paleta de amasar (yo he usado los ganchos de amasar de una amasadora manual) hasta que se forme un arenado.
    2. Agregaremos uno a uno los huevos, la leche y la vainilla. Seguiremos amasando, sin trabajar demasiado la masa, justo hasta que se pueda formar una bola. 
    3. Cubriremos la masa con papel film y la guardaremos en la nevera varias horas hasta que se endurezca. Yo la hice de un día para otro.
    Relleno:
    1. Pondremos las hojas de gelatina en agua fría durante unos minutos para que se ablanden.
    2. Pondremos en un cuenco la fruta con el azúcar y la vainilla. Introduciremos el bol en el microondas con la función de descongelado. Iremos descongelando las frutas y que se vaya formando un almíbar.
    3. Colaremos parte del líquido que se ha formado en una cacerola y lo calentaremos sin dejar que hierva. Pondremos la gelatina en el líquido y dejaremos que se funda por completo.
    4. Agregaremos la fruta al líquido con la gelatina y reservaremos.

    Montaje de la tarta:

    1. Precalentaremos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.
    2. Dividiremos la masa en dos partes. En mi caso dejé la base con un poco más de masa. Extenderemos la masa con un rodillo entre dos láminas de papel film. Con ayuda del film inferior llevaremos la masa sobre el molde y lo forraremos. El resto de la masa lo dejaremos en la nevera hasta que lo vayamos a usar.
    3. Pondremos en el interior de la masa el relleno.
    4. Extenderemos la masa restante con un rodillo entre dos láminas de papel film y formaremos corazones con unos cortantes. Conforme vayamos cortando los corazones los iremos colocando sobre el relleno.
    5. Una vez que pongamos todo el adorno lo pintaremos con un huevo batido.
    6. Coceremos la tarta unos 180ºC durante 25-30 minutos. Tiene que quedar dorada la superficie.



    Un libro:
    Una de las madres más famosa de la literatura es "Madre", uno de los personajes de "Las uvas de la ira". El autor de este magnífico libro es John Steinbeck por el que recibió el premio Pulitzer en 1940. Fue una novela muy controvertida en su época. Está ambientada en la Gran depresión americana de 1929.

    Madre es un personaje de gran fortaleza, es la tenacidad hecha mujer, la fuerza que mantiene unida a la familia y hace que siga adelante.

    Una de mis novelas preferidas. Imprescindible.

    Conversación entre Madre y Tío John,
    "- La mujer fluye, como un arroyo, con pequeños remolinos y pequeñas cascadas, pero el río sigue adelante.
    La gente sigue adelante...cambiando un poco, quizá, pero siempre adelante.
    - ¿Cómo lo puedes saber?-exigió el tío John-. ¿Qué es lo que va a impedir que todo se pare, que la gente se canse y se tumbe?
    Madre lo consideró. Se frotó una mano brillante con la otra, empujó los dedos de la mano derecha entre los de la izquierda.
    -Es difícil de decir-dijo-. Todo lo que hacemos me parece que está encaminado a seguir adelante. A mí me lo parece. Incluso estando hambrientos...incluso estando enfermos; algunos mueren, pero los que quedan se hacen más fuertes. Intentad vivir al día, solo al día."
    Una película:
     Hay una adaptación cinematográfica de las Uvas de la ira dirigida por John Ford. La película está protagonizada por Henri Fonda y es de 1940. Se llevó dos Óscar aquel año, al mejor director y mejor actriz de reparto.




    domingo, 16 de abril de 2017

    Torta de Pascua

    Ya lo sé, ya lo sé, llego tarde. La receta de hoy tendría que haber estado colgada por lo menos ayer para poder hacerla en Pascua, pero más vale tarde que nunca. Si no le ponéis huevo, tenéis una rica torta que viene bien para cualquier día.

    De nuevo traigo al blog una torta, nona o toña de Pascua, Hace unos años hice una torta que decoré con  huevos de chocolate, pero la de hoy es más ortodoxa. El chocolate, que por cierto le va de perlas, habrá que ponerlo aparte. También está muy rica remojada en leche. Como hice dos torta, una de ellas la he utilizado para las preceptivas torrijas de Semana Santa.

    ¿Sabéis qué tiene que ver la Pascua con los huevos y con los conejos? En la actual festividad de Pascua confluyen ritos y leyendas de muy diversos orígenes: egipcios, hebreos, paganos y cristianos. En los últimos tiempos también el interés comercial ha contribuido a que se celebre esta festividad con huevos de chocolate.

    La palabra que se emplea en inglés para denominar la Pascua es Easter, que tiene su origen en la diosa germánica Eostre, divinidad de la fertilidad. Los huevos  y los conejos son símbolos de la fertilidad y la renovación, del renacer de la naturaleza tras el invierno. Luego se le atribuirán leyendas relacionadas con el cristianismo ya que la Pascua cristiana celebra la esperanza de vida después de la muerte.

    Esta receta es típica de Murcia y Alicante, la he sacado de un vídeo de youtube de Cocina en familia



    Ingredientes:

    • 500 g de harina de fuerza.
    • 125 g de azúcar.
    • 3 huevos.
    • 75 ml de leche entera.
    • 75 ml de aceite de oliva suave.
    • 25 g de levadura fresca de panadero.
    • Ralladura de limón y una cáscara entera.
    • Una cucharada de agua de azahar.
    Para decorar:
    • Huevos duros.
    • Azúcar.
    • Huevo batido.
    Elaboración:

    1. La cáscara de limón la pondremos en el aceite y lo calentaremos sin dejar que hierba para que tome el sabor cítrico.
    2. Templaremos un poco la leche en el microondas y disolveremos la levadura en ella.
    3. En un cuenco batiremos los huevos con el azúcar, le añadiremos la ralladura de limón y el agua de azahar.
    4. Agregaremos como un tercio de la harina, luego la leche con la levadura, siempre removiendo e incorporando bien los ingredientes. Pondremos otra parte de la harina, el aceite y terminaremos añadiendo toda la harina que nos queda.
    5. Removeremos bien todos los ingredientes hasta que todo se integre. La masa será pegajosa.
    6. Taparemos el cuenco con papel film y dejaremos que fermente en un lugar cálido durante tres horas o hasta que dupliquen su tamaño (el tiempo dependerá del calor que haga en vuestra casa).
    7. Pasado el tiempo amasaremos un poco la masa para desgasificarla. 
    8. Dividiremos en dos la masa y le daremos una forma redonda, la aplastaremos un poco, colocaremos el huevo duro en el centro y lo fijaremos con unas tiras de masa. 
    9. Dejaremos fermentar sin tapar pero en un lugar cálido y sin corriente durante otra hora. (Yo lo hago en el horno que he calentado a 50ºC y he dejado enfriar durante un rato).
    10. Pintaremos la superficie con huevo batido, le pondremos azúcar por encima y lo introduciremos en el horno que habremos precalentado a 200ºC.
    11. Colocaremos la bandeja a media altura con el horno solo encendido por abajo. Coceremos durante 10 minutos.
    12. Encenderemos el horno arriba y abajo y dejaremos que cuezan otros 10 minutos. 
    13. Sacaremos las tortas y las dejaremos enfriar sobre una rejilla.

    Si no os coméis las dos tortas podéis utilizar una de ellas para hacer torrijas.


    Un libro:
    Ya que los conejos están relacionados con la Pascua os propongo un libro que estuvo descatalogado en nuestro país durante bastantes años. Volvió a editarse porque, el la serie "Lost" el guapísimo Sawyer lo estuvo leyendo. Unos cuantos años antes de que se reeditara yo intenté leerlo porque me había hablado de él un amigo, pero en la única biblioteca de Zaragoza en donde lo tenían no me dijeron que lo tenía que leer en la sala. Por lo visto solo tenían un ejemplar y temían perderlo.Como mi curiosidad iba en aumento decidí buscarlo en tiendas de libro viejo y tuve la suerte de dar con él. También encontré un ejemplar de la misma edición del "Círculo de lectores" en el rastro, así que podré dejárselos en herencia a mis dos hijos. Como digo, gracias a la serie Lost este libro se reeditó. Y a estas alturas de la explicación los seguidores de Lost que sean lectores ya sabrán que estoy hablando de "La colina de Whatership", que el escritor inglés Richard Adams publicó en 1972. Aunque podéis encontrarlo como un libro para niños, nada más lejos de la realidad. Se trata de una historia sobre las relaciones de poder y es un alegato en defensa de la naturaleza. Es una lectura adulta más que interesante.

    Esta historia sobre conejos tan humana empieza así:
    "Ya no quedaban primaveras. En la linde del bosque, donde el terreno se abría y descendía hasta una vieja valla y una zanja llena de zarzas, sólo unos pocos pálidos reta­zos amarillentos asomaban aquí y allá entre el mercurial perenne y las raíces de los robles. Al otro lado de la valla, la parte alta del campo estaba plagada de madrigueras de conejo. En algunos lugares el suelo aparecía desnudo y por todas partes se veían montoncitos de excrementos secos a través de los cuales sólo crecería la hierba de Santiago. A unos cien metros de distancia, al fondo de la cuesta, fluía el arroyo, de apenas un metro de anchura, medio ahogado por ranúnculos, berros y vincas azuladas. El camino de ca­rros pasaba junto a una alcantarilla de ladrillos y subía la cuesta de enfrente hasta un portón de cinco barrotes en el seto de espinos. La puerta conducía al sendero. 
    Las nubes enrojecían el atardecer de mayo y aún falta­ba media hora para el crepúsculo. La pendiente seca esta­ba salpicada de conejos. Algunos mordisqueaban la hierba menuda que crecía junto a sus madrigueras, otros se aven­turaban a ir más lejos en busca de dientes de león o tal vez una prímula que los demás no hubieran visto. Aquí y allá podía verse a alguno erguido sobre los cuartos traseros so­bre un hormiguero, mirando alrededor con las orejas tiesas y el hocico al viento. Pero la presencia de un mirlo que cantaba tranquilo en la linde del bosque demostraba que no había nada que temer allí, y en la otra dirección se extendían las riberas del arroyo, vacías y silenciosas. La madriguera estaba segura."
    Una canción:
    Es muy tarde y si me retraso más no voy a colgar esta entrada ni hoy ni en varios días, así que ahí va la única canción que se me ocurre...y la asociación de ideas es mala, malísima, pero oye, la canción es chula. 

    A ver, sobre huevos no se me ocurre nada, sobre conejos... conejo...Busgs Bunny... Bunny... Bunny, me suena más o menos a boni o Bonnie, qué más da. Y la única cantante Bonnie que yo conozco es la Tyler, que no es que yo haya sido fan, lo que se dice fan de ella, pero sí que me gusta mucho Mike Oldfield, así que voy a poner la de "Islands", una canción que aparece en el décimo primer álbum de estudio de Oldfield y que lleva el mismo nombre. Se editó en 1987. La canción la cantaba la famosa galesa de la voz "desgarrada" Bonnie Tyler. 

    Y ahí tenéis una muestra de cómo me funciona a veces la cabeza y el nivelico de inglés que tengo. ¡Hala, que ustedes la disfruten!: